Una Sombrilla Para Dos

Prólogo

Dicen que el amor llega cuando menos te lo esperas.

Yo nunca les creí.

Hasta que conocí a un chico pelirrojo, de ojos azules y unos anteojos enormes, que apareció en mi vida durante una tarde lluviosa.

Simplemente me entregó su sombrilla y salió corriendo bajo la lluvia.

Y yo, que hasta ese momento solo estaba preocupada por llegar a casa sin empaparme, terminé con curiosidad de un perfecto desconocido.

Patético, ¿verdad?

Lo peor es que él no tenía la menor idea.

Para él, seguramente, solo había sido un pequeño acto de amabilidad. Para mí, en cambio, fue el comienzo de una historia que cambiaría mi vida.

Una historia de excusas tontas, sonrisas robadas, sentimientos escondidos y un secreto que casi lo arruinó todo.

Pero no quiero adelantarles demasiado.

Después de todo, esta es la historia de cómo me enamoré de mi chico del paraguas.

Y de cómo, sin que él lo supiera, estaba dispuesta a hacer hasta lo imposible para conseguir que algún día se enamorara de mí también.

Aunque primero tendría que lograr que me mirara durante más de cinco segundos sin que a mí se me olvidara cómo respirar.

¿Qué tan difícil podía ser?

Bueno…

Muchísimo.




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