Una Sombrilla Para Dos

Capítulo 14

Lia había tomado una decisión.

Una decisión completamente razonable.

Bueno... más o menos.

Ese día no pensaba asistir a su clase. No porque estuviera enferma, ni porque tuviera una emergencia o necesitara estudiar. Simplemente quería ver a Oliver.

Se colaría en su clase.

Así de sencillo.

Había conseguido averiguar el salón, el horario y hasta el lugar donde se sentaba Oliver. No había dejado ningún detalle al azar. Bueno, excepto uno: no sabía qué clase era exactamente. Pero seguramente no podía ser tan complicado.

Cuando sonó el timbre, Lia esperó unos segundos antes de salir de su salón. Miró hacia ambos lados del pasillo y, al comprobar que nadie parecía estar pendiente de ella, sonrió satisfecha. Perfecto.

Caminó rápidamente hasta el aula de Oliver. La puerta estaba abierta y, al mirar hacia dentro, lo encontró sentado en su lugar habitual, con los lentes ligeramente bajados mientras revisaba unas hojas.

Lia sonrió.

Perfecto.

Entró justo cuando la profesora escribía algo en el pizarrón. La mujer apenas levantó la mirada.

—Buenos días

—Buenos días —respondió Lia con toda la naturalidad del mundo

Luego se sentó en uno de los lugares vacíos junto a Oliver.

Oliver levantó la cabeza.

Y se quedó inmóvil.

—¿Lia?

Ella le dedicó una sonrisa radiante.

—Hola

Oliver miró a su alrededor y después volvió a mirarla, como si esperara encontrar una explicación escondida entre los pupitres.

—¿Qué haces aquí?

—Visita

—¿Visita?

—Sí

Lia apoyó los brazos sobre el escritorio y se inclinó ligeramente hacia él.

—Quería verte

Oliver parpadeó. Aquella frase consiguió dejarlo sin respuesta durante un segundo. Entonces recordó lo que había pasado días atrás: había visto a Lia hablando con otro chico, había sentido aquella extraña incomodidad y, ahora, ella estaba allí, en su clase, buscándolo.

Oliver apartó la mirada, intentando actuar con normalidad.

—¿No tienes clase?

—Sí

—Entonces...

—Estoy haciendo una actividad cultural

Oliver volvió a mirarla.

—¿Qué actividad?

Lia sonrió con orgullo.

—Observarte

Oliver soltó una pequeña risa.

—Eso no es una actividad cultural

—Depende de la cultura

Él negó con la cabeza, divertido.

—Estás loca

—Pero aun asi me saludaste

—Porque estás en mi salón

—Entonces funcionó

Oliver sonrió y, por un momento, se olvidó por completo de aquella sensación que lo había estado molestando durante los últimos días. Porque con Lia era difícil pensar demasiado, especialmente cuando comenzaba a decir tonterías con aquella expresión de absoluta inocencia.

La profesora continuó con la clase y Lia intentó prestar atención. De verdad lo intentó. Durante aproximadamente treinta segundos.

Después comenzó a observar los objetos que había sobre el escritorio: un vaso de precipitados, unos tubos de ensayo, una pequeña bandeja y varios recipientes con líquidos transparentes.

Lia frunció el ceño y se inclinó hacia Oliver.

—¿Qué es eso?

—Material de laboratorio

—Ah

Volvió a observar los recipientes.

—Parece jugo

Oliver giró la cabeza tan rápido que casi se le resbalaron los lentes.

—No lo bebas

Lia abrió los ojos.

—¡No pensaba hacerlo!

—Te conozco

—Llevas demasiado poco tiempo conociéndome

—Y ya sé que eres capaz de cualquier cosa

Lia sonrió, encantada.

—Eso fue un cumplido

—No exactamente

Ella volvió a mirar los recipientes, ignorando convenientemente su respuesta.

—¿Y eso?

—No lo toques

—¿Por qué?

—Porque es un experimento

—¿Y si lo toco poquito?

—Lia

—Está bien

Retiró la mano y Oliver suspiró, convencido de que había conseguido evitar una catástrofe. Lo que todavía no sabía era que había cometido un error mucho más grave: permitir que Lia se sentara demasiado cerca de los materiales.

La profesora comenzó a explicar una reacción química. Lia intentó seguir sus palabras, pero después de unos segundos su expresión se volvió cada vez más confundida.

—Entonces mezclamos esta sustancia con...

Se quedó mirando los recipientes.

No entendía absolutamente nada.

Se inclinó hacia Oliver.

—¿Qué están haciendo?

—Una reacción

—¿Y para qué?

—Para observar el cambio

—¿Y si no cambia?

—Entonces algo salió mal

Lia asintió con mucha seriedad.

—Como mi vida académica

Oliver soltó una risa, pero la profesora levantó la mirada. Lia se quedó completamente quieta mientras él bajaba la cabeza para ocultar su sonrisa.

—No te rías —susurró ella

—Tú empezaste

—Yo solo estaba haciendo una observación científica

Oliver la miró de reojo.

—¿Científica?

—Claro

—Claro...

La profesora pidió a los estudiantes que realizaran una pequeña demostración y todos comenzaron a preparar sus materiales. Lia observó a Oliver, esperando instrucciones.

—¿Qué hacemos?

—Nosotros no hacemos nada

—¿Por qué?

—Porque tú no perteneces a esta clase

—Pero estoy aquí

—Ese no es un argumento

Lia se quedó pensativa unos segundos.

—¿Puedo ayudarte?

Oliver dudó antes de responder.

—Mejor no

—¿Por qué?

Él miró los materiales y después a ella, como si estuviera intentando encontrar una manera amable de explicárselo.

Finalmente, decidió que no había ninguna.

—Tienes cara de desastre

Lia abrió la boca, indignada.

—¡Qué grosero!

—Estoy siendo realista

—Pues ahora te ayudaré más

—Lia...

Demasiado tarde.

Ella tomó uno de los recipientes y lo levantó ligeramente.

—¿Esto?

—No

Señaló otro.

—¿Este?

—Tampoco

Probó con un tercero.

—¿Este?

—¡Ese menos!




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies.