ZOÉ
27-diciembre-2021
Después de la vergüenza que me hizo pasar mi madre el 24, no me aparecí los días anteriores en el gimnasio.
Ese día podía sentir las llamas dentro de mi cuerpo por la situación tan embarazosa que pasé.
Toda la noche le di vueltas a mi cabeza preguntándome:
“¿Cómo lo habrá interpretado?”
“¿Seguro creerá que soy una chica desesperada?”
(Imaginé su sonrisa) “Pero admito tiene una sonrisa encantadora” (Sonreí e inmediatamente sacudí la cabeza para borrar esa imagen y me tapé la cara con una almohada, maldiciéndome por pensar en él.)
—¿Por qué piensas en de nuevo en eso, Zoé? ¿Eh? —me pregunté mientras me miraba en el espejo— ¿A caso no te has dado cuenta de que sonríe con las chicas del gimnasio? —resoplé, frustrada solo de pensarlo—. Es hombre y seguro será un ojo alegre. Como todos —pocos segundos después, me giro rápido a la puerta al escuchar la risa burlona de Archie— ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
Soltó un suspiro conmocionado y se recargó en el marco de la puerta del baño, cruzando sus brazos.
—Lo suficiente para haber escuchado que te referías a un chico del gimnasio.
Ay, no. Estaba acabada.
La sensación de nervios recorrió cada parte de mi cuerpo, haciéndome sentir avergonzada y ridícula por haberlo dicho en voz alta y no por haberlo pensado.
Presentía que no era buena idea bajar al baño de la sala, pero una vez más, no hice caso a mi intuición.
—¿Cuántas veces te he dicho que me choca que no hagas ruido y que debes tocar la puerta? —intenté sonar fría y enfadada, pero no soné como tal.
—Mmm, claro. Todo tiene sentido ahora.
—¿Qué es lo que tiene sentido? —ascendí una ceja.
Suspiró profundo.
—Hermanita, vamos. No tienes porque ocultar lo que sientes. Puedes confiar en mí. Si te gusta alguien solo dímelo.
Fruncí el ceño, desagradable.
—¿De qué hablas pedazo de idiota? A mi no me gusta nadie del gimnasio, ¿ok? Y apúrate a cambiar —examiné su ropa casual que tenía— porque llegaremos tarde a la competencia de Erika.
—Ay, ay, ay. Ya veremos si en un par de meses no me dices todo lo contrario. Y conforme a la competencia de Erika no podré ir —sonrío y su mirada se quedó pérdida.
Siempre que se quedaba mirando fijo a un lugar y sonriendo como un completo idiota es que había una razón.
Y era que estaba conociendo a una chica.
Ahora su ropa y el olor a perfume tenía sentido.
Rodeé los ojos solo de ver lo ridículo que se veía sonriendo. Como si estuviera creando una trampa para su presa.
—¿Entonces que le diremos a Félix? Corrección. ¿Qué le diré a Félix respecto a los lugares que nos reservó?
—Nada. Porque irás tú sola. Así que andando, te iré a dejar.
—Pero —fruncí el ceño—…, ¿mi mamá ya lo sabe? —Carraspeo—. Así que no lo sabe —sonreí con satisfacción.
—No. Y más te vale que no se entere —me advirtió con su dedo índice—. O de lo contrario, le diré a mi padre que hay alguien de tu interés.
La sonrisa se me borró y los nervios aparecieron de nuevo. ¿Le tenía miedo a mi papá? No, pero sabía que con él habría un sermón de: “primero tus estudios y luego el novio”
Sabía que era mentira que alguien me interesaba, pero no comprendía porque no quería que mi hermano le dijera eso. Tal vez no quería escuchar el sermón por más de dos horas.
Ahora él sonreía con satisfacción.
—¿Qué? ¿No te gustó la idea, cierto?
Si hablaba con él perdería el tiempo y si no, lo daría por hecho.
—Sería inútil hacértelo entender. Mejor voy a decirle a mis padres que ya me voy.
—Buena elección.
Por dentro estaba que echaba chispas y en mi mente ya lo estaba ahorcando.
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PORTAL MX
—¿Estás seguro qué es aquí? —me desconcertó ver que el lugar donde competirían era donde realizaban los conciertos al aire libre.
—Esa fue la dirección que me envió Félix. ¿No te la envío a ti?
—Si, pero no tuve tiempo de ver la dirección.
—Como sea. Espero se tarden en la competencia, así vendré a recogerte y no habrá sospechas de que has venido tú sola.
Giré mi cuello para ver a Archie, quién ya estaba con su sonrisa ganadora y yo puse mis ojos en blanco.
Cuando bajé del carro, repitió Archie sobre ojalá se tardarán en competir para así tardarse más en su cita, y como último acto de hermano, se despidió de mí y se alejó.
Saqué el celular para verificar que Archie me había dejado en la entrada correcta, sé que jamás me dejaría por ahí aventada como un perro, pero si se tratase de llegar rápido a su cita, no lo dudaría ni un segundo en que me dejaría en la puerta equivocada.