Llegó el baile de primavera, mi festividad favorita de todo el año, solo superada por mi cumpleaños, claro está. Las instalaciones se llenaban de luces, música y expectativa. Una semana antes del gran evento, el instituto eligió al rey y a la reina del baile entre los estudiantes, y ¡oh, sorpresa del destino!, tú fuiste elegido el rey y yo tu reina. La noche del evento me miré al espejo: llevaba un vestido largo y elegante, con un maquillaje sutil que acentuaba mis facciones. Cuando llegué a la entrada y te vi, te quedaste sin palabras. Llevabas un traje formal impecable; el azul metálico y el celeste combinaban a la perfección con mi estilo.