Tata

La yapa, parte 1

Yapa: f. Amer. Añadidura, regalo que hace el vendedor, al comprador

Junto a la foto del 80o cumpleaños de la abuela Brígida, donde ella está con sus hijos, vino un regalo inesperado: una foto de mis bisabuelos con sus hijos, que eran aún niños o adolescentes.

La primera impresión que tuve cuando la vi, fue que realmente no eran tantos hijos. Y sí, contándolos, había solamente 11 en la foto. Pero yo sabía que habían sido 17. Aunque dos de los hijos habían fallecido muy jóvenes y lógicamente no estarían en la foto. No me explicaba yo por qué eran tan pocos. ¡Si es que se puede decir que 11 hijos eran pocos!

Mi madre comentó que Heraclio, que fuera luego un médico muy reconocido en Florida), en esos años estaba "en el pueblo", estudiando. Mi abuelo, el mayor de los 17, ya se había casado y no vivía más con sus padres. Eso explicaba 2 de las 4 ausencias. Pero aún me faltaban 2 hijos. El misterio lo resolvió una de las primas de mi madre: ¡Los dos hijos menores aún no habían nacido cuando esa foto fue tomada!

Le pregunté a mi mamá si ella sabía frente a qué casa estaban mis bisabuelos y sus hijos. Me dijo que sí, que era la estancia en la que solía vivir la familia, que quedaba cerca de Polanco del Yi, una localidad en el departamento de Florida. Mi madre aún recordaba esa casa, pero muy remotamente, ya que su abuela se fue a Sarandí Grande cuando mi madre era muy pequeña.

Una vez que falleció su esposo, la abuela Brígida quedó sola con sus hijos y se hizo cargo del campo y de los 13 hijos que aún vivían con ella. Algunos ya eran lo suficientemente mayores como para ayudar con las tareas camperas y en la crianza de los hermanos menores. Le costó muchos años tomar la decisión de mudarse porque le tenía miedo a "los peligros del pueblo". Algo inconcebible para mí, que vengo de una ciudad grande. Pero así era como ella lo veía...

Con el tiempo casi todos los hijos levantaron vuelo. Pero siempre venían los 17 de julio, día del cumpleaños de la abuela Brígida. Así fue hasta que ella falleció y por un año más, cuando los hermanos volvieron a reunirse en su honor.

Junto con esta venía una tercera sopresa: una foto de algunos de los niños. ¡Son fotos antiguas y realmente hermosas! También hay una de mi bisabuelo con su ropa de trabajo. Yo había visto una donde él estaba de traje y pensé que era un hombre muy apuesto y con un físico elegante.




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