Vitali: Un acuerdo para amarnos

CAPÍTULO 16: AURORA

—Soy María Zaragoza, una amiga de Lorenzo.

—Conocida, más bien, yo diría —dice Lorenzo.

Puedo ver que a Lorenzo no le cae muy bien María.

—Encantada de conocerte, pero nos están esperando.

Por su cara, no esperaba mi reacción.

—Prosigan, entonces. Lorenzo, llámame cuando puedas.

—Sí, claro. Adiós —me da la correa de Dylan.

No caminamos dos segundos más y empieza a hablar.

—María es hija de los Zaragoza. Tiene una compañía que fue envuelta en problemas de fraude a sus clientes, pero, mucho antes de que se supiera, nunca confié en ellos. Mi padre los frecuentaba porque decía que al enemigo era mejor tenerlo cerca que lejos.

—¿Y qué pasó?

—Se descubrió todo. Desde su país enviaron el aviso de arresto. Yo creí que nunca más los volvería a ver.

—En algún momento ustedes dos…

—No, nunca. Siempre fue muy fastidiosa. Ella y sus padres han estado obsesionados con mi familia desde hace años.

— No más psicopatás por favor, con uno es suficiente y está en la carcel

— Tranquila cortaré cualquier problema con ellos de raíz

— Gracias, cambiando de tema este chocolate caliente está muy rico

— Cierto, con este frío es lo mejor

Caminos de regreso a la casa bromeando

— Señores por favor permitanme— dice Marcus

— Gracias Marcus— Lorenzo palmea su hombro— nos vamos a cambiar

Subimos a cambiarnos

Yo me puse un conjunto rosa de Juicy Couture.

Siempre Hilton nunca no Hilton

Y Lorenzo va con un conjunto gris

— Veamos Zack y Cody— propone— Nana limonada por favor

— Si señor

Nos va sirviendo el almuerzo

El olor a alitas y al choclo me recuerda a mamá. A papá casi lo gustaba la combinación pero por nosotras se lo comía.

—Nunca me has contado cómo hicieron esta combinación.

—Bueno, mamá y yo estábamos solas y ninguna quería cocinar, así que íbamos a ir a comer comida china, pero después yo sugerí comer choclo con queso y mamá dijo: Pues lo combinamos con las alitas, porque ahí vendían las mejores. Y desde ese día empezamos a comerlas así.

—Lo más parecido que tengo son los brunch en Cliveden House.

—Tienes que mostrarme el lugar.

—Siempre lo hacemos en la primera semana de clases.

—La limonada —sirve en los dos vasos.

—Gracias.

Miramos un capítulo en el que London Tipton y Maddie salen con dos chicos, y Maddie finge que es una chica rica.

—Muy rico te ha quedado, nana —nos ponemos de pie y llevamos los platos y los vasos.

—Gracias, señora. Estoy terminando de hacer el arroz con leche y la mazamorra morada. Cuando termine, se los subo.

Nos lavamos y empezamos con un gran suplicio:

Hacer la maleta.

Me gusta viajar, pero me agota hacer la maleta.

Agarro diez pijamas de dos piezas de Victoria's Secret, ropa interior —creo que unos veinte cambios—, ropa de baño para el jacuzzi, batas de baño, todos mis vestidos de verano, zapatos y sandalias, dos jeans y dos shorts, una hoodie por si acaso y mi maquillaje.

Todo mi maquillaje es coreano: protector solar de arroz, mi rímel de L'Oréal, un hidratante de labios con color y mis sombras. Me hice las uñas la semana pasada y son rojas.

Listo.

—Ya terminé de hacer mi maleta. ¿Necesitas ayuda?

—Yo igual —cierro la maleta.

—Qué bueno, porque el postre ya está listo —trae dos bowls.

—Voy a leer un poco. Hay un nuevo libro de fantasía que nunca he leído.

—¿Me vas a dejar solito?

—No, vas a estar con Dylan y Dino.

—Ve tranquila a la biblioteca. Yo estaré en mi estudio.

— Me llevo esto entonces— le doy un pico en los labios

Termino la novela como a las ocho de la noche, ha sido fantástico.

Novia de Ali Hazelwood narra un matrimonio de conveniencia acordado para asegurar la paz entre dos especies enemigas: los vampiros y los licántropos.

Salgo de la biblioteca, y veo a Lorenzo leyendo un libro con Dino y Dylan en su ragazzo.

— Veo que están muy comodos— al escucar mi voz levanta la mirada del libro

Corro a su lado

— ¿Qué lees?

— Es un libro de arquitectura. ¿Haz terminado tu libro?

— Si ya lo terminé, ha sido muy entretenido

— Me alegra, vamos que hay que cenar. He pedido que hagan sopa de lasaña

— Amo el otoño.

Nos sentamos en la mesa, donde todo estás servido.

— Mi madre se va a quedar con los perritos mientras estamos de viaje, si no te importa

— No me importa, es más estaba a punto de pedirtelo




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