CÓdigo CrisÁlida: El Veneno De TÚ Amor

CAPÍTULO III: LA GRIETA EN LA FACHADA

El idilio comenzó a fracturarse al sexto mes de casados. Como analista junior dentro de la sede central, Kimberly notó discrepancias en los flujos de materiales raros destinados a una planta de componentes ópticos en las afueras de Mánchester. Las órdenes de compra registraban aleaciones pesadas y polímeros sintéticos que no tenían sentido para la fabricación de microprocesadores comerciales.

​Una noche, mientras Paolo dormía profundamente tras un agotador viaje de negocios a Ginebra, Kimberly utilizó la clave biométrica de contingencia que había visto memorizar a su esposo semanas atrás en su despacho en casa. Entró al servidor cifrado de Aetheria buscando respuestas financieras, pero lo que encontró borró el color de su rostro.

​Bajo la carpeta codificada Proyecto Crisálida, no había balances de mercado. Había expedientes médicos.

​Fotografías en alta resolución mostraban a "voluntarios confidenciales" —personas en situación de calle y migrantes no documentados— sufriendo espantosas mutilaciones celulares internas. La empresa no desarrollaba microchips; desarrollaba nanobots autorreplicantes diseñados para reestructurar la biología humana a nivel genético, una tecnología estrictamente prohibida por tratados internacionales. Las primeras fases del experimento mostraban una tasa de mortalidad del 100 %: la nanotecnología consumía los órganos internos de los sujetos desde adentro en cuestión de horas.

​Manos temblorosas y lágrimas de horror rodando por sus mejillas, Kimberly siguió navegando hasta dar con el expediente del devastador incendio ocurrido un año atrás en la fábrica de Aetheria en Leeds. Las noticias habían informado sobre un fallo eléctrico trágico. La realidad registrada en las memorias de video internas era una pesadilla: un contenedor de nanoagentes se rompió, infectando a doce científicos en el laboratorio subterráneo. Paolo no había lamentado un accidente; había ordenado la incineración remota e inmediata de todo el complejo con el personal adentro para encubrir la fuga de material biolóxico contaminante y erradicar el brote.

​El hombre dulce que la abrazaba cada mañana financiaba a un equipo de científicos psicópatas y era responsable de atrocidades indescriptibles.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.