CÓdigo CrisÁlida: El Veneno De TÚ Amor

CAPÍTULO VII: ANATOMÍA DE UNA OBSESIÓN

En la sede central de Aetheria Technologies, Paolo Sanguinetti permanecía de pie ante un ventanal panorámico que dominaba el skyline de Londres. Sostenía una copa de cristal con brandy intacto. Detrás de él, el Dr. Klaus Vance, un neurólogo e ingeniero biomédico de origen austríaco y director científico del Proyecto Crisálida, ajustaba los parámetros en una consola holográfica.

​—Su ritmo cardíaco está en 145 pulsaciones por minuto, Señor Sanguinetti —informó Vance con voz fría y metódica—. La carga nanobot en su torrente sanguíneo está respondiendo al pico de cortisol. Podríamos iniciar la fase de parálisis neuromuscular remota ahora mismo.

​—No —ordenó Paolo, girándose bruscamente. Sus ojos reflejaban una mezcla peligrosa de devoción maniática y furia contenida—. No voy a dañarla, Vance. Kimberly no es un sujeto de prueba cualquiera. Es mi esposa.

​—Con todo respeto, Paolo —intervino el funcionario del Ministerio del Interior, Sir Richard Croft, quien descansaba en uno de los sillones de cuero del despacho—, esa joven tiene suficiente información cifrada como para desmantelar el contrato de defensa del gobierno británico y desencadenar un escándalo internacional con la OTAN. Si no la neutralizas, mis hombres lo harán.

​Paolo se acercó a Croft a pasos lentos. La presión del aire en la sala pareció descender.

​—Toca un solo cabello de su cabeza, Richard, y cancelaré las licencias de la red de defensa bio-digital que protege los sistemas de inteligencia de tu ministerio —dijo Paolo con un tono tan sereno que resultaba espeluznante—. Kimberly está confundida. La traición de la que me acusa no es más que la miopía de quien no comprende el verdadero precio del progreso. Ella volverá a mí. Por su propia voluntad... o porque su propia biología no le dejará otra opción.

​Vance tecleó un comando en la consola. Una proyección tridimensional del sistema circulatorio de Kimberly apareció en el centro de la habitación. Miles de pequeños puntos brillantes migraban lentamente desde sus arterias principales hacia el sistema nervioso central.

​—La dosis que le administró en los suplementos está a 72 horas de completar la integración sináptica —explicó Vance—. Cuando los ensambladores alcancen el bulbo raquídeo, usted tendrá el control absoluto sobre sus funciones motoras mediante la red cuántica de Aetheria. No podrá dar un solo paso sin su consentimiento.

​Paolo observó la imagen holográfica con una fascinación casi mística. Extendió la mano y atravesó con los dedos el corazón proyectado de su esposa.

​—El amor imperfecto exige libertad —murmuró Paolo—. El amor absoluto exige control.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.