A cuatrocientas millas de allí, la noche en la ciudad industrial era limpia y helada.
En el despacho principal de Logística y Transportes Montenegro, Gael permanecía sentado frente a su escritorio. La luz de la lámpara de mesa iluminaba una carpeta de pasta roja que Mateo acababa de entregarle.
Gael abrió el expediente. Dentro descansaban las copias de los registros de transferencias del consejo directivo de la Universidad Nacional de Finanzas.
—Ahí está lo que pidió, jefe —dijo Mateo en voz baja desde la penumbra de la oficina—. El motivo por el cual la universidad le negó inicialmente la beca de primer puesto a Valeria no fue un reajuste de presupuesto como le dijeron a la muchacha. La junta recibió una 'donación corporativa condicionada' de dos millones de dólares proveniente de una filial del Conglomerado Ferrer.
Gael apretó los dientes, sintiendo una furia helada correr por sus venas. Apoyó los codos en la mesa de caoba y se pasó la mano por el rostro.
Leonardo Ferrer. La víbora de la capital.
¿Por qué un magnate de esa envergadura, un titán del sector financiero que manejaba miles de millones, se molestaría en mover un solo dedo para asfixiar económicamente a una muchacha huérfana de diecisiete años que acababa de salir de un barrio humilde?
La mente analítica de Gael comenzó a evaluar todas las posibilidades. La primera hipótesis lo llenó de paranoia: ¿Acaso Ferrer había descubierto la verdadera identidad de Gael bajo la fachada de la empresa de logística y estaba usando a Valeria para enviarle un mensaje en la sombra? ¿O había algo en la historia de Elena que Gael jamás llegó a comprender?
—Averigua qué vinculación ha tenido la firma de Ferrer con la administración del Hospital San Gabriel en los últimos diez años —ordenó Gael, con una voz baja y peligrosa que hizo que Mateo se erizara—. Quiero saber si esa víbora le está haciendo daño a la muchacha para llegar a mí, o si hay algo en el pasado de la hija de Elena que él necesita mantener enterrado en el barro.
—Jefe... los muchachos del puerto informan que la gente de la banda rival del norte está merodeando los muelles —interrumpió Mateo, cambiando de tema con tono preocupado—. Hay rumores de que van a intentar tomar el control del embarque de repuestos de esta noche.
Gael cerró la carpeta de un golpe seco.
—Si Ferrer o cualquier otro cree que puede pisar mi terreno o tocar a la gente que protejo, van a descubrir de qué color es mi sangre.
Hola, queridos lectores.
Antes que nada, quiero agradecerles de corazón por seguir acompañándome en esta historia y por dedicar un poquito de su tiempo a leerla. Me hace mucha ilusión saber que están aquí, capítulo tras capítulo.
Quería contarles que, a partir de ahora, cada semana estaré subiendo cinco capítulos de una vez. Creo que así podrán disfrutar de la historia con mayor continuidad, en lugar de esperar un capítulo nuevo cada día.
Espero que sigan acompañándome en este viaje, porque todavía quedan muchas cosas por descubrir, momentos por vivir y sorpresas por delante. 👀
También me encantaría saber qué piensan ustedes. ¿Les gusta más esta forma de publicar? ¿Qué les está pareciendo la historia hasta ahora? ¿Tienen alguna idea, teoría o algo que les gustaría que sucediera?
Los leo en los comentarios. Sus opiniones y teorías me motivan muchísimo a seguir escribiendo.
¡Espero que disfruten los próximos capítulos y que sigan conmigo hasta el final!
Editado: 01.10.2026