Abigail le sonrió a Charlotte cuando ella le tomó la mano y la miró con nerviosismo.
Cuando la puerta se abrió y Jonathan apareció en ella, notó que Charlotte se echaba un poco hacia atrás.
—Buenas noches —saludó Jonathan con una sonrisa y se hizo a un lado—. Pasen, hace frío.
Sebastian, que llevaba a Jacob en brazos, entró primero, como si quisiera demostrarle a Charlotte que aquel era un espacio seguro.
Ellas lo siguieron.
Una vez dentro, comenzaron a quitarse los abrigos y luego llegaron los saludos. Jonathan fue uno por uno hasta llegar a Charlotte.
—Tú debes ser Charlotte —dijo, extendiéndole la mano mientras se agachaba para quedar a su altura.
Charlotte miró a Sebastian y luego a Abigail. Ambos asintieron para animarla.
Finalmente, alargó la mano y Jonathan se la estrechó con dulzura.
—Soy Jonathan, primo de tu papá, pero puedes decirme tío John o Jonathan, como tú te sientas más cómoda.
Charlotte asintió lentamente y esbozó una sonrisa suave.
—Estoy un poco nerviosa —susurró.
Jonathan asintió comprensivamente.
—Te entiendo. Yo también estoy nervioso —dijo, buscando complicidad—. Estoy preparando la cena y quiero que esté muy buena para que te guste.
Charlotte lo miró con un poco más de interés.
—Yo como todo, no te preocupes.
Jonathan soltó un suspiro.
—Qué bueno. Me tranquiliza mucho saber eso —se puso de pie e invitó a Charlotte a seguirlo, aún tomado de su mano—. Tenemos una sorpresa para ti.
Charlotte lo siguió, mirándolo atentamente. Abigail observó a Sebastian y ambos sonrieron mientras iban detrás de ellos.
Justo entonces, se escucharon pasos y unos segundos después, Samuel entró en la sala con Eleanor y Natalie.
La primera en acercarse fue Natalie, que se detuvo frente a Charlotte y agitó la mano con una sonrisa enorme.
—Soy Natalie. Te estaba esperando —la abrazó.
Charlotte se quedó quieta por un momento, pero luego le correspondió.
—Soy Charlotte.
—Lo sé. Tu nombre es muy bonito.
—Gracias —respondió Charlotte con un poco más de confianza.
—Hola, soy Eleanor, pero me gusta que me llamen Ellie —dijo Eleanor al acercarse.
Charlotte agitó la mano.
—Hola, Ellie.
Luego, ambas miraron a Sebastian y corrieron hacia él.
—¡Tío Seb! —exclamaron mientras lo abrazaban con fuerza.
Abigail observó divertida cómo Jacob las miraba con recelo, como si no quisiera perder su lugar en la vida de Sebastian.
Mientras él se hacía cargo de la situación, Abigail tomó la mano de Charlotte y señaló a Samuel.
—Yo trabajo con él —le contó—. Es super divertido.
Samuel esbozó su sonrisa de publicidad, una que Abigail envidiaba profundamente.
—Hola, Charlotte —alargó la mano—. Estoy muy, pero muy feliz de conocerte al fin. Soy Samuel.
Charlotte volvió a sonreír, todavía un poco tímida.
—¿También eres mi tío? Jonathan dijo que es mi tío.
Samuel asintió.
—Sí, puedes decirme tío Sam si quieres, preciosa —aseguró, y le extendió una bolsa—. Esto es para ti, de parte de todos.
Eso llamó la atención de Eleanor y Natalie, que regresaron junto a Charlotte para animarla a abrirla.
Charlotte sacó unos mitones que llevaban, en la palma, las almohadillas de las patas de un gato, y una gorra con orejas de gato.
Miró a Sebastian y Abigail con entusiasmo.
—¡Miren, son de gatito!
—Están hermosos —dijo Sebastian con una sonrisa enorme.
Abigail asintió.
—El lunes podrás llevarlos al colegio.
Charlotte asintió y paseó la vista por Samuel, Jonathan, Eleanor y Natalie.
—Muchas gracias.
Natalie volvió a abrazarla.
—Vas a verte muy bonita.
Abigail sonrió, enternecida. Las hijas de Samuel y Jonathan eran dulzura en forma de niñas.
Bueno, en realidad, todos los Montgomery y sus niños lo eran.
Jacob empezó a balbucear para que lo bajaran al suelo, así que Sebastian lo dejó ser. Obviamente, fue directo hacia Charlotte para ver qué tenía entre las manos.
Mientras tanto, Abigail notó que Natalie se había quedado mirándola, así que le sonrió.
—¿Pasa algo, cariño?
—¿Ahora eres la novia del tío Seb?
—Natalie —dijo Jonathan con tono de advertencia.
—Pero si vinieron juntos —se defendió Natalie seriamente—. Y al tío Seb ya le hace falta.