Las cuatro anomalías
La noche había caído sobre Puebla.
Las calles estaban iluminadas por los faros de los automóviles y las luces de los edificios.
A primera vista...
todo parecía normal.
Pero Kael sabía que no lo era.
Desde la aparición de las cuatro líneas negras en el cielo, algo había cambiado.
Las líneas no eran nubes.
No eran humo.
No eran energía común.
Eran grietas.
Grietas en el Timeline.
Y cada una apuntaba hacia una dirección diferente.
Norte.
Sur.
Este.
Oeste.
Kael permanecía en la azotea del refugio observándolas.
A su lado estaban Eira, Iktan, Ayato y Ren.
Ninguno hablaba.
Durante varios minutos simplemente contemplaron el cielo.
Finalmente Ayato rompió el silencio.
—Bueno...
Kael lo miró.
—¿Qué?
Ayato señaló las grietas.
—Supongo que eso no es normal.
Iktan soltó una pequeña risa.
—Después de todo lo que hemos visto, ¿todavía preguntas eso?
—Solo intento mantener una actitud positiva.
Eira cruzó los brazos.
—Eso no es actitud positiva.
—¿Entonces qué es?
—Negación.
Ayato sonrió.
—También funciona.
Kael soltó una pequeña risa.
Pero Ren no sonrió.
Seguía observando las cuatro líneas.
—No son aleatorias.
Kael se volvió hacia él.
—¿Qué quieres decir?
Ren señaló la primera.
—Cada una está conectada con una anomalía.
Después señaló la segunda.
—Y con una firma energética diferente.
La tercera.
—También con una alteración elemental.
Finalmente señaló la cuarta.
—Y esta...
Ren guardó silencio.
Kael preguntó:
—¿Qué tiene?
Ren respondió:
—No puedo identificarla.
Eira miró la línea.
—¿No puedes?
—No.
—¿Nunca habías visto algo así?
Ren negó.
—Nunca.
Kael sintió un escalofrío.
Después miró la marca que había aparecido en su brazo.
El número 07 seguía allí.
No había desaparecido.
Desde que regresaron del Cronos Nexus, la marca no había dejado de emitir una tenue luz.
Kael la cubrió con la manga.
Eira lo notó.
—Sigue ahí.
Kael asintió.
—Sí.
—¿Te duele?
—No.
—¿Entonces qué sientes?
Kael tardó en responder.
—Como si alguien estuviera llamándome.
Ren levantó la mirada.
—¿Desde cuál de las cuatro?
Kael cerró los ojos.
Intentó concentrarse.
Durante unos segundos no ocurrió nada.
Después...
una corriente de energía recorrió su cuerpo.
Kael abrió los ojos.
—Las cuatro.
Todos quedaron en silencio.
Iktan preguntó:
—¿Las cuatro te están llamando?
Kael asintió.
—Sí.
Ren frunció el ceño.
—Eso significa que las cuatro anomalías están relacionadas contigo.
Kael respondió:
—O conmigo y con el séptimo.
Eira negó.
—No.
Kael la miró.
—¿Por qué?
—Porque cuando el séptimo estaba dentro del Cronos Nexus...
Eira señaló las líneas.
—Las cuatro no existían.
Ren comprendió.
—Aparecieron después de que Kael rechazara la reinicialización.
Kael miró las grietas.
—Entonces son consecuencia de nuestra decisión.
Ren asintió.
—Probablemente.
Ayato levantó una mano.
—¿Y eso significa que somos responsables?
Ren respondió:
—Significa que ahora tenemos que arreglarlo.
Ayato bajó la mano.
—Eso era exactamente lo que no quería escuchar.
EL MAPA
Ren bajó al interior del refugio.
Los demás lo siguieron.
En la sala principal había una enorme mesa cubierta de mapas, fotografías y dispositivos.
Ren encendió una pantalla.
Un mapa de Puebla apareció.
Cuatro puntos comenzaron a parpadear.
El primero estaba al norte.
El segundo al sur.
El tercero al este.
El cuarto al oeste.
Kael se acercó.
—¿Qué sabemos?
Ren amplió el primer punto.
—La anomalía del norte apareció hace aproximadamente cuarenta minutos.
—¿Lugar?
—Una zona boscosa.
Iktan preguntó:
—¿Hay personas cerca?
—Sí.
—¿Cuántas?
—No lo sabemos.
Ren pasó al segundo punto.
—La del sur apareció treinta minutos después.
Una imagen apareció.
Era una carretera.
—Aquí hubo un accidente.
Kael preguntó:
—¿Relacionado con el Timeline?
—Probablemente.
Ren pasó al tercer punto.
Apareció una zona urbana.
—La del este es diferente.
Eira observó.
—¿Por qué?
—Porque no está afectando objetos.
Kael preguntó:
—¿Entonces qué afecta?
Ren respondió:
—Personas.
La habitación quedó en silencio.
Ayato preguntó:
—¿Qué les está ocurriendo?
Ren amplió la imagen.
Varias personas caminaban por una calle.
Pero sus movimientos se repetían.
Una persona levantaba el brazo.
Caminaba tres pasos.
Se detenía.
Volvía a levantar el brazo.
Tres pasos.
Se detenía.
Una y otra vez.
Kael observó horrorizado.
—Están atrapados.
Ren asintió.
—En un bucle temporal.
Iktan apretó los puños.
—Tenemos que ir allí.
Ren no respondió.
Kael preguntó:
—¿Y la cuarta?
La pantalla cambió.
No apareció ninguna imagen.
Solo una zona completamente negra.
Ren dijo:
—No tenemos información.
Kael observó el punto.
—Pero yo sí puedo sentirlo.
—¿Qué sientes?
Kael cerró los ojos.
—Silencio.
Eira frunció el ceño.
—¿Silencio?
—No hay energía.
—¿Nada?
—Nada.
Kael abrió los ojos.
—Y eso es lo que más me preocupa.
LA PRIMERA DECISIÓN
Iktan señaló el mapa.
—Tenemos cuatro lugares y somos cinco.