Irene

Gitanas, El jardín de los naranjos y Monte Orbetello, según mi madre

GITANAS

Desde niñas las veíamos pasar con sus traperas y sus predicciones, con cierto temor porque decían que robaban niños.

Estando en Roma con mis nietos tuvimos la oportunidad de ir a un Festival de música latinoamericana. Esa noche tocaban los Gypsi Kings. El público los ovacionó.

Los gitanos no faltaron a la cita.

Esta fiesta quería tenerla presente en mis pinturas. Las madres con sus hijos llenaron el escenario. Todos bailaban. Los grandes y sus niños.

Llevan la música en el alma.

Es un retazo bellísimo. Hay un contraste entre el temor infantil de las niñas en el campo oriental, alimentado por los mitos de pueblo sobre las predicciones, y el reencuentro festivo y artístico años después bajo el cielo de Italia en un festival de música. Mi madre plasmó esa ebullición musical en sus pinturas.

EL JARDÍN DE LOS NARANJOS - ROMA

Las naranjas son enormes como sandías.

Pero esta fruta no se puede comer porque es amarga.

Vistosa pero incomible.

Son típicas del lugar y famosas por sus características.

Este texto es una gema poética, rústica y visual de mi madre. Hay un cuadro de los árboles cargados de frutos con ese verde intenso y el suelo salpicado de naranjas caídas. Su descripción es costumbrista: captar con humor e ingenio esa paradoja tan romana de ver unas naranjas enormes como sandías, bellísimas a la vista pero absolutamente amargas e incomibles en el fuero de la boca.

Ahora que conocí por mí misma ese jardín, entiendo más lo que ella trata de describir aqui.

MONTE ORBETELLO

Íbamos de vacaciones a descansar con Irene y los chicos al Monte Orbetello, sobre el Mar Tirreno, en la zona de Toscana.

Era un lugar bastante amplio donde había casitas que administraba un Hotel. La casita nuestra tenía 3 dormitorios, cada uno tenía 2 camas, y una cocina comedor. Era muy cómoda. Teníamos para estar afuera y disfrutar del jardín. Se podía ir caminando hasta la playa.

Nunca estuve en Monte Orbetello. Ahora que vivo en Italia tal vez vaya algún día. Al leer esta historia, me dio curiosidad pero noté que no es cerca de la ciudad en la que yo vivo. Vi que es en la Tosana pero, a pesar de que yo vivo en esa región, ¡Monte Orbetello es mucho más cerca de Roma!

Tal vez algún día vaya... ¡Nunca se sabe!

NOTA: Las historias de madre están en el libro homónimo. Aquí sólo agregué aquelas que se refiern a las estadías de mi madre en lo de Irene y otros lugares de Italia, con ella y su familia.




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