Mi madre

Entender la historia

Después de ayudar por un par de días a Giovanni, mi nieto, a estudiar sobre los llamados hombres de las cavernas, los neardentales y la prehistoria, un par de días, el 9 de febrero de 2025, pensé algo: la historia debe vivirse, aunque sea en la imaginación, para que pueda ser realmente entendida. De otra manera, los textos son sólo palabras huecas, que no significan mucho, o nada en absoluto. Sobre todo, para un niño.

Lo hice imaginar lo que pasaría si hubiera una terrible guerra y él se quedara solo. Todavía tendría que comer y vestirse. ¿Y qué iba a comer? Me contestó que tendría que plantar algo. "Pero eso tarda mucho", repliquté.

En algún momento incluso sugirió ir a agarrar comida de los supermercados vacíos. Pero esa comida se terminaría tarde o temprano o se echaría a perder.

Al final llegamos a que tendría que matar animales. ¿Y cómo iba a matar animales? ¿Cómo se haría armas? Ya hemos olvidado las habilidades que tenían nuestros antepasados para hacer fuego frotando palos y fabricar armas golpeando una piedra contra otra.

Con respecto a la ropa, le pregunté si el pantalón que tenía puesto había sido la piel de un animal, y me contestó que sí. Lo hice razonar, ver el tejido de mi buzo a trasluz, y notar la existencia de puntos. Le dije que era como cuando yo tejía, algo que él me vio hacer en algún momento. Le expliqué como mejor pude las bases de un telar. Miramos un video, luego corté unas tiras de papel y le mostré prácticamente cómo se hace un tejido.

También lo hice mirar otro video sobre las glaciaciones y conversamos sobre cómo los pueblos fueron capaces de atravesar regiones donde antes había habido un mar, y le expliqué qué significaba "la tierra emergió de las profundidades", algo que leímos en su libro de historia. La tierra no había subido, sino que el mar había bajado, o desaparecido, por estar el agua, en forma de hielo, sobre los continentes.

Consideramos la dificultad para encontrar plantas o plantar cuando la capa de hielo medía 3 o 4 km de espesor. Para que entendiera eso, le dije que a esa distancia era unas 3 o 4 veces la que él tenía que caminar para ir a la escuela. Y que era una profundidad, no una distancia "horizontal".

Hablamos brevemente de los sumerios y, dado que surgió en la conversación, de catapultas. Esas son armas muy posteriores, pero a él le interesó el tema. Hasta vimos cómo hacer una en casa.




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