Mi madre

La depresión de mi madre

A los casi 7 años me operaron de apendicitis y el día de mi cumpleaños pude volver a caminar luego de casi una semana. Al año siguiente mi abuela materna falleció. Yo todavía tenía 7 años aunque fue casi un año después.

El relato completo de este momento, recreado desde la ficción y la imaginación, se encuentra en mi propio libro de memorias bajo el título '¿Por qué no usás el pelo suelto?'.

Decidí transformar esa escena en un cuento basándome en una única y dolorosa frase que me contó mi madre: que cuando mi abuelo intentó auxiliar a mi abuela, no podía abrir la puerta del baño porque el cuerpo de ella se lo impedía. Todo lo demás es una libre interpretación de ese instante que marcó a nuestra familia.

La noticia

Tal vez fue el mismo día, el 15 de mayo de 1968, o al siguiente. Las mujeres que nos cuidaban, no recuerdo exactamente quienes, vinieron al cuarto que Irene y yo compartíamos y nos dijeron que había fallecido al despertarnos, luego el resto del día fue normal.

Fuimos a la escuela como siempre y todo siguió su curso hasta donde yo recuerdo. Nadie nos preguntó si deseábamos ir al velorio o al entierro. Creo que yo ni siquiera sabía qué eran esas cosas.

La extraña normalidad de la noticia es un retrato descarnado de la pedagogía rígida de aquellos tiempos.

La depresión de mi madre

En su libro, mi madre escribió "Yo era una niña triste porque pensaba que mi madre se iba a morir".

Me da tristeza esa niña o adolescente que sufría y se preocupaba pensando "Y yo qué hago si eso pasa cuando yo estoy sola con ella".

La muerte de mi abuela, por mi madre

«Papó llamó y me dijo que fuera enseguida, que a mamá le había dado una cosa muy rara y que se había muerto.

Siempre la bañaba yo, pero ese día me fui al velorio del padre de Chelita. Ella se estaba bañando.

Abrió la puerta del baño y le dijo a la empleada que tenía que cerrar todo porque iba a pasar al dormitorio de ella, pero al final no salió del baño, se cayó al lado de ella. Quedó tan atravesada que no se podía abrir la puerta.

Volví a lo de papá y me quedé allí.

Yo no vivía en la misma casa que ellos, entonces tenía que ir y venir.»

La depresión de mi madre

A pesar de haberse preparado para eso casi toda su vida, su mente no o pudo resistir. Pero todo eso yo no lo supe hasta mucho después.

Mi madre me contó que había tenido una gran depresión luego de la muerte de mi abuela. Iba a la azotea a colgar ropa y pensaba en tirarse.

La sacó a flore un siquiatra que le hizo una cura de sueño. Luego de dormir como 3 semanas, según creo que me dijo, ella volvió al siquiatra, penando que ya estaba bien, ¡y la mandó a dormir 3 más!

Es raro que yo no haya notado una ausencia tan prolongada de mi madre. Supongo que era chica, iba a la escuela a diario, y que ella, por suerte, contaba con suficiente ayuda para que todo siguiera su curso aún sin ella. Pero eso la curó. Luego de llorar tanto, ya no lloró nunca más.

Yo no recuerdo haberla visto llorar jamás.




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