Swipe al Corazon

Capítulo 22: Mariana descubre la verdad

Mariana siempre había sido la narradora no oficial de la historia entre Sofía y Cristian. Con sus donas, sus frases teatrales y su instinto infalible para el drama, parecía saber más de lo que decía. Pero esta vez, lo que descubrió fue más grande que cualquier rumor: la verdad detrás de Cristian y su crisis.

Una tarde, mientras revisaba correos en la oficina, Mariana notó algo extraño. Un archivo filtrado mostraba que los sabotajes internos coincidían con movimientos de Clara.

—¡Ajá! —exclamó, levantando su celular como si fuera una espada. —La villana está desenmascarada.

Lucas, que estaba cerca, se sobresaltó. —¿Qué pasa?

—Clara está detrás de todo —respondió Mariana, con voz triunfal. —Ella saboteó la campaña para demostrar que el amor es una ilusión.

Lucas frunció el ceño. —¿Estás segura?

—Más segura que de que esta dona tiene relleno de chocolate —replicó Mariana, dando un mordisco.

Pero no era solo Clara. Mariana también descubrió algo más: Cristian no estaba en crisis por la empresa, sino por sus propios sentimientos.

Revisando mensajes antiguos y escuchando conversaciones a medias, entendió que Cristian tenía miedo de perder a Sofía, miedo de abrirse, miedo de sentir.

—El CEO sin corazón no es frío —murmuró Mariana, escribiendo en su libreta como si fuera una guionista—. Es vulnerable.

Decidió enfrentarlo. Fue hasta su departamento, con una caja de donas como excusa.

—Cristian, abre la puerta —dijo, golpeando suavemente.

Él apareció, cansado, con el ceño fruncido. —¿Qué quieres, Mariana?

—Decirte la verdad.

—¿Qué verdad?

—Que no estás en crisis por la empresa. Estás en crisis porque amas a Sofía y no sabes cómo manejarlo.

Cristian se quedó en silencio.

—No lo niegues —continuó Mariana—. Yo lo vi. Yo lo sé. Y ella también lo siente.

Cristian bajó la mirada. —No sé si puedo…

—Claro que puedes —replicó Mariana, con firmeza. —Solo tienes que dejar de huir.

Esa noche, Sofía escribió en su diario:

Mariana vino a verme y me dijo que descubrió la verdad. Que Cristian no está en crisis por la empresa, sino por mí. No sé si creerlo, pero… en el fondo, yo también lo siento.

Cristian, en su departamento, pensaba en las palabras de Mariana. Por primera vez, admitió para sí mismo: Sí, la amo. Y eso me aterra.




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