Swipe al Corazon

Capítulo 28: Confesiones bajo la lluvia

La cita más importante había acercado a Cristian y Sofía, pero aún quedaban palabras no dichas. El destino, como siempre, decidió intervenir en el momento más inesperado: una tarde lluviosa en la ciudad.

Sofía caminaba por la avenida, con su paraguas roto y el corazón lleno de dudas. Había disfrutado la cita, sí, pero todavía temía que Cristian no estuviera listo para amar de verdad.

De pronto, escuchó su voz detrás de ella.

—¡Sofía! —gritó Cristian, corriendo bajo la lluvia, empapado, sin paraguas.

Ella se detuvo, sorprendida. —¿Qué hace aquí?

—Lo que debí hacer hace mucho tiempo —respondió, jadeando.

La lluvia caía con fuerza, empapándolos a ambos. Cristian se acercó, con el cabello pegado a la frente y los ojos brillando.

—Tengo que decirte algo —dijo, con voz firme. —No puedo seguir huyendo. Te amo, Sofía.

Sofía lo miró, con lágrimas mezclándose con la lluvia. —¿Está seguro?

—Más que nunca —respondió él. —Sé que tengo miedo, sé que no soy perfecto, pero contigo quiero aprender.

El silencio se volvió intenso, roto solo por el sonido de la lluvia golpeando el pavimento.

Mariana, que casualmente pasaba por allí con una caja de donas protegida bajo un plástico, no pudo evitar narrar la escena.

—¡Confesiones bajo la lluvia! —exclamó, con voz teatral. —El CEO sin corazón finalmente abre su corazón, empapado y sincero.

Lucas, que la acompañaba, sonrió tímidamente. —Es como una película.

—Es mejor que una película —replicó Mariana—. Es real.

Sofía dio un paso hacia Cristian.

—Yo también te amo —dijo, con voz quebrada. —Pero necesito que me lo demuestres cada día, no solo bajo la lluvia.

Cristian asintió. —Lo haré. Te lo prometo.

Y entonces, se besaron. Un beso largo, intenso, bajo la lluvia, mientras el mundo parecía detenerse.

Esa noche, Sofía escribió en su diario:

Hoy Cristian me confesó su amor bajo la lluvia. Fue sincero, vulnerable, y por primera vez sentí que estaba listo. Yo también lo amo. Y yo… yo estoy aquí, lista para empezar de nuevo.

Cristian, en su departamento, pensaba en el beso. En la lluvia, en las palabras, en la promesa. Por primera vez, supo que el amor no era una ilusión, sino su verdad.




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