Taehyung intentó concentrarse en su trabajo durante el resto de la mañana.
Intentó.
Pero cada vez que levantaba la mirada, recordaba aquellos ojos oscuros observándolo desde el otro lado de la oficina.
—Deja de pensar en él —murmuró para sí.
—¿En quién?
Taehyung casi dejó caer el bolígrafo.
Jimin estaba parado frente a su escritorio con una sonrisa divertida.
—En nadie.
—Claro. Y yo soy Alfa.
Taehyung soltó una pequeña risa.
—No empieces.
—Solo digo que desde que salimos de esa oficina estás extraño.
Taehyung bajó la mirada hacia los documentos.
—Es solo que Jungkook...
Se detuvo.
—¿Jungkook qué?
—Nada.
Jimin cruzó los brazos.
—Taehyung.
—No sé. Hay algo extraño en él.
—¿Extraño?
—Sí. Es difícil de explicar.
Jimin sonrió.
—Quizá simplemente te llamó la atención.
Taehyung lo miró seriamente.
—No me interesa.
—Yo no dije que te interesara.
Taehyung abrió la boca para responder, pero no encontró qué decir.
Jimin soltó una carcajada.
—Eso pensé.
Al otro lado del edificio, Jungkook estaba teniendo una conversación completamente diferente.
—Necesito que revises estos documentos antes de esta tarde —dijo Namjoon.
Jungkook tomó la carpeta.
—Está bien.
—Y también tendrás que trabajar con el nuevo equipo.
Jungkook levantó la mirada.
—¿Quiénes?
—Taehyung y Jimin.
Hubo un breve silencio.
—¿Ellos?
Namjoon sonrió ligeramente.
—¿Algún problema?
—Ninguno.
Jungkook tomó la carpeta y se levantó.
Pero mientras salía de la oficina, una sensación extraña volvió a aparecer.
Era como si algo en él reconociera a Taehyung.
Y eso no tenía sentido.
Jungkook conocía perfectamente su naturaleza de Alfa. También sabía reconocer las señales de otros Alfas y Omegas.
Sin embargo, Taehyung no mostraba ninguna.
Nada.
Ni siquiera una señal mínima.
Eso era precisamente lo que resultaba extraño.
A la hora del almuerzo, Taehyung salió del edificio junto a Jimin.
—¿Dónde vamos? —preguntó.
—Hay un restaurante cerca.
—Perfecto.
Caminaron unas calles mientras hablaban de cualquier cosa.
Hasta que una voz detrás de ellos los hizo detenerse.
—Kim Taehyung.
Taehyung giró lentamente.
Jungkook estaba allí.
Llevaba una camisa negra y el saco sobre uno de sus brazos.
—¿Sí?
—Necesito hablar contigo.
Jimin miró a Taehyung.
—Te espero aquí.
Taehyung asintió.
Jungkook se acercó.
—Namjoon quiere que trabajes conmigo en el proyecto.
Taehyung parpadeó.
—¿Con usted?
—Sí.
—¿Cuánto tiempo?
—Todavía no lo sabemos.
Taehyung suspiró.
—Está bien.
Jungkook lo observó durante unos segundos.
—¿Siempre eres así?
Taehyung frunció el ceño.
—¿Así cómo?
—Desconfiado.
—¿Y tú siempre haces tantas preguntas?
Por primera vez, una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Jungkook.
—Tal vez.
Taehyung se quedó mirándolo.
Aquella sonrisa había sido inesperada.
—Nos vemos esta tarde —dijo Jungkook antes de marcharse.
Taehyung esperó hasta que desapareció entre la gente.
Jimin se acercó inmediatamente.
—¿Y?
—¿Y qué?
—Te quedaste mirándolo.
—No.
—Sí.
—Jimin...
Su amigo comenzó a reír.
—Esto se va a poner interesante.
Taehyung negó con la cabeza.
—No va a pasar nada.
Pero en el fondo, una pequeña parte de él comenzaba a preguntarse si realmente sería así.
Porque, por primera vez en mucho tiempo, había encontrado a alguien que conseguía alterar su tranquilidad sin siquiera conocer su secreto.
Y eso era precisamente lo que más le preocupaba.