Un vínculo inesperado

Capítulo III- Demasiado cerca

La tarde había comenzado tranquila, pero Taehyung tenía la sensación de que algo no estaba bien.

Desde que había conocido a Jungkook, no podía evitar sentirse incómodo cada vez que estaban en el mismo lugar.

No porque Jungkook hubiera hecho algo malo.

Todo lo contrario.

Había sido respetuoso.

Pero había algo en aquel Alfa que Taehyung no lograba explicar.

Quizá era su mirada.

Quizá la forma en que parecía observarlo como si intentara descubrir algo que los demás no podían ver.

O quizá simplemente era porque Taehyung estaba demasiado acostumbrado a mantener las distancias.

—¿Vas a quedarte mirando esa carpeta toda la tarde?

La voz de Jimin lo sacó de sus pensamientos.

Taehyung levantó la mirada.

—Estoy trabajando.

—Llevas diez minutos en la misma página.

Taehyung miró la carpeta.

—Estoy pensando.

—Eso sí lo creo.

Jimin se sentó frente a él.

—¿Todavía estás pensando en Jungkook?

Taehyung suspiró.

—¿Por qué todo tiene que relacionarse con él?

—Porque desde que lo conociste no dejas de mencionarlo.

—Yo no lo menciono.

—Acabas de hacerlo.

Taehyung se quedó callado.

Jimin sonrió.

—Exactamente.

—Eres insoportable.

—Y tú estás nervioso.

Taehyung dejó el bolígrafo sobre la mesa.

—No estoy nervioso.

—Entonces dime qué te pasa.

Taehyung miró alrededor antes de responder.

—Es un Alfa.

Jimin dejó de sonreír.

—¿Y?

—No quiero problemas.

—No todos los Alfas son iguales.

—Ya lo sé.

—Entonces...

Taehyung bajó la voz.

—No quiero que descubra lo que soy.

Jimin comprendió inmediatamente.

—No lo hará.

—¿Cómo estás tan seguro?

—Porque llevas años ocultándolo.

Taehyung miró sus manos.

—A veces siento que todo lo que hago gira alrededor de esconderlo.

Jimin no respondió.

Sabía perfectamente cuánto había sacrificado Taehyung para poder vivir como cualquier otra persona.

Había aprendido a utilizar supresores.

A controlar sus ciclos.

A evitar lugares donde los Alfas pudieran reconocer fácilmente su aroma.

Incluso había aprendido a mantener una distancia prudente con ellos.

Pero ahora estaba trabajando directamente con uno.

Y no con cualquier Alfa.

Con Jungkook.

La puerta de la oficina se abrió.

Ambos levantaron la mirada.

Jungkook entró acompañado de Namjoon.

—Necesito que revisemos los últimos documentos —dijo Namjoon.

Jungkook miró hacia Taehyung.

—¿Ya terminaste la primera parte?

—Sí.

Taehyung le entregó la carpeta.

Jungkook comenzó a revisarla.

—Está bien organizada.

—Gracias.

—Aunque aquí falta una información.

Taehyung se acercó.

—¿Dónde?

Jungkook señaló una página.

Taehyung se inclinó para verla.

Sus hombros quedaron muy cerca.

Demasiado cerca.

Taehyung sintió una ligera tensión en el cuerpo y se apartó inmediatamente.

Jungkook lo notó.

—¿Todo bien?

—Sí.

—Pareces incómodo.

—No estoy incómodo.

Jungkook lo observó durante unos segundos.

—Está bien.

Namjoon, que había visto la escena desde el otro lado de la habitación, decidió intervenir.

—Creo que sería mejor que ustedes dos terminaran esta parte juntos.

Jimin miró a Taehyung.

La expresión de su amigo decía claramente:

Buena suerte.

Taehyung le lanzó una mirada de advertencia.

Jimin salió junto a Namjoon.

La puerta se cerró.

Ahora estaban solos.

Taehyung respiró profundamente.

Jungkook volvió a concentrarse en los documentos.

Durante varios minutos solo se escuchó el sonido de las hojas.

Hasta que Jungkook habló.

—¿Siempre eres tan desconfiado?

Taehyung levantó la mirada.

—¿Siempre haces preguntas personales?

—Solo cuando alguien me parece interesante.

Taehyung se quedó en silencio.

Jungkook también pareció darse cuenta de lo que había dicho.

—No quise decir...

—Está bien.

Taehyung sonrió ligeramente.

—Aunque deberías tener cuidado con lo que dices.

—¿Por qué?

—Algunas personas podrían malinterpretarlo.

Jungkook sostuvo su mirada.

—¿Tú lo malinterpretaste?

Taehyung sintió que su corazón daba un pequeño salto.

—No.

—Entonces estamos bien.

Taehyung apartó la mirada.

—Terminemos el trabajo.

Jungkook sonrió.

—Como quieras.

Pasaron casi dos horas.

El trabajo avanzaba más rápido de lo esperado.

A pesar de sus diferencias, funcionaban bastante bien juntos.

Taehyung tenía buenas ideas y Jungkook sabía cómo convertirlas en decisiones concretas.

En un momento, Taehyung se levantó para buscar unos documentos.

Al regresar, dejó varias carpetas sobre la mesa.

Una de ellas cayó al suelo.

—Espera —dijo Jungkook.

Ambos se agacharon al mismo tiempo.

Sus manos se encontraron sobre la carpeta.

Taehyung se quedó inmóvil.

Jungkook también.

Durante unos segundos ninguno dijo nada.

Y entonces ocurrió.

Una fragancia suave llegó hasta Jungkook.

Dulce.

Cálida.

Extrañamente familiar.

Jungkook frunció el ceño.

Taehyung lo notó.

Su expresión cambió inmediatamente.

Se apartó.

—Tengo que ir al baño.

—Taehyung...

Pero él ya había salido.

Taehyung entró al baño y cerró la puerta.

Apoyó las manos sobre el lavabo.

Respiró una vez.

Dos veces.

Tres.

—No...

Miró su reflejo.

Su rostro estaba ligeramente pálido.

El supresor estaba perdiendo efecto.

Sacó el pequeño frasco de su bolso y tomó la dosis que llevaba consigo.

Esperó.

Pasaron unos minutos.

Finalmente, aquella sensación comenzó a desaparecer.




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