Un vínculo inesperado

Capítulo IV- La sospecha

La noche había caído sobre la ciudad cuando Taehyung llegó a su apartamento.

Dejó las llaves sobre la mesa y se quitó los zapatos antes de dejarse caer sobre el sofá.

Había sido un día demasiado largo.

Pero lo que realmente no podía sacar de su cabeza era una sola cosa.

Jungkook.

Taehyung cerró los ojos.

Recordó el momento en que sus manos se habían tocado.

La mirada de Jungkook.

La cercanía.

Y después aquella terrible sensación de que su supresor estaba dejando de funcionar.

—Esto no puede seguir así —murmuró.

Sacó el pequeño frasco de su bolso y lo observó.

Había confiado demasiado en él.

Necesitaba conseguir unos nuevos.

No podía arriesgarse a que alguien descubriera su secreto.

Mucho menos Jungkook.

Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, Jungkook tampoco conseguía dormir.

Estaba sentado en su habitación con el teléfono en la mano, aunque llevaba varios minutos sin mirar realmente la pantalla.

Su mente estaba en otro lugar.

En aquella conversación que había escuchado por accidente.

"Mi supresor casi deja de funcionar."

Jungkook sabía perfectamente lo que significaba.

Pero no quería sacar conclusiones apresuradas.

—Puede ser cualquier cosa —se dijo.

Sin embargo, había algo que no podía ignorar.

El aroma que había percibido.

Era demasiado familiar.

Y ahora todo comenzaba a encajar.

La forma en que Taehyung había reaccionado.

La manera en que había salido de la habitación.

Su nerviosismo.

Jungkook se pasó una mano por el cabello.

—¿Por qué esconderlo?

No tenía una respuesta.

A la mañana siguiente, Taehyung llegó temprano a la empresa.

Quería evitar encontrarse con Jungkook.

Pero apenas salió del ascensor, escuchó una voz detrás de él.

—Llegaste temprano.

Taehyung se giró.

Jungkook.

—Tú también.

—No suelo llegar tarde.

—Yo tampoco.

Hubo un breve silencio.

—¿Dormiste bien? —preguntó Jungkook.

Taehyung lo miró con desconfianza.

—Sí.

—Me alegra.

—¿Por qué?

Jungkook se encogió de hombros.

—Porque ayer parecías cansado.

Taehyung apretó ligeramente la correa de su bolso.

—Estoy bien.

Jungkook asintió.

—Eso dices mucho.

—Porque es verdad.

—Quizá.

Taehyung lo miró unos segundos.

—¿Quieres decirme algo?

Jungkook sostuvo su mirada.

Por un instante pensó en preguntarle directamente si era Omega.

Pero decidió no hacerlo.

—No.

—Entonces voy a trabajar.

Taehyung pasó junto a él.

Jungkook lo observó alejarse.

Algo había cambiado.

Ahora sabía que había un secreto.

Y quería descubrirlo.

Pero no quería presionarlo.

Más tarde, los siete se reunieron para hablar del proyecto.

Namjoon estaba frente a una pantalla explicando los detalles.

—Necesitamos terminar esta primera etapa durante las próximas semanas.

—¿Semanas? —preguntó Jin—. Eso significa que vamos a pasar demasiado tiempo juntos.

J-Hope sonrió.

—Como si eso fuera algo malo.

—Depende de quién esté cerca —respondió Jin.

SUGA soltó una pequeña risa.

Jimin miró a Taehyung.

—¿Estás bien?

—Sí.

Pero Jungkook, sentado al otro lado de la mesa, notó la tensión en su rostro.

No dijo nada.

Durante la reunión, Taehyung presentó una propuesta.

Namjoon la escuchó con atención.

—Me gusta.

—Podemos mejorar algunos puntos —añadió Jungkook.

Taehyung lo miró.

—¿Cuáles?

Jungkook se acercó a la pantalla y señaló una parte del proyecto.

—Esta sección necesita más información.

Taehyung se levantó.

—Ya la revisé.

—Entonces revisémosla juntos.

Jimin observó la escena en silencio.

Algo le decía que entre esos dos estaba ocurriendo algo.

Cuando terminó la reunión, Taehyung fue hacia la cafetería.

Necesitaba unos minutos a solas.

Se sirvió un vaso de agua y respiró profundamente.

—¿Huyendo de mí?

Taehyung casi se atragantó.

Se giró.

Jungkook estaba detrás de él.

—No estoy huyendo.

—Parecía.

—Solo vine por agua.

Jungkook tomó un vaso.

—Entonces estamos aquí por la misma razón.

Taehyung sonrió ligeramente.

—Supongo.

Durante unos segundos permanecieron en silencio.

Entonces Jungkook habló.

—¿Por qué escondes que eres Omega?

El vaso de Taehyung quedó inmóvil entre sus dedos.

El corazón le golpeó el pecho.

No podía ser.

No podía haberlo descubierto tan rápido.

—¿Qué dijiste?

Jungkook lo miró directamente.

—Te escuché ayer.

Taehyung sintió que el mundo se detenía.

—No sé de qué hablas.

—Sí sabes.

—Te estás equivocando.

Jungkook no respondió inmediatamente.

En lugar de acercarse, dio un paso atrás.

—No tienes que explicarme nada si no quieres.

Taehyung lo miró sorprendido.

Esperaba presión.

Esperaba preguntas.

Incluso esperaba que Jungkook utilizara su condición de Alfa para intentar imponerse.

Pero no hizo nada de eso.

—¿No vas a preguntarme?

—No es asunto mío.

Taehyung bajó la mirada.

—Entonces, ¿por qué me lo preguntaste?

Jungkook tardó unos segundos en responder.

—Porque me preocupé.

Taehyung levantó los ojos.

—¿Por mí?

—Sí.

Aquella respuesta lo dejó sin palabras.

Jungkook tomó su vaso y se alejó.

Antes de salir de la cafetería, se detuvo.

—Y no voy a contarle a nadie.

Taehyung permaneció inmóvil.

Por primera vez en mucho tiempo, alguien conocía su secreto.

Y no lo estaba utilizando en su contra.

Pero eso no significaba que pudiera confiar en él.

Todavía no.

Porque Taehyung sabía algo que Jungkook aún no comprendía.




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