Un vínculo inesperado

Capitulo V- Un secreto entre los dos

Taehyung no pudo concentrarse durante el resto de la mañana.

Las palabras de Jungkook seguían dando vueltas en su cabeza.

“No voy a contarle a nadie.”

Debería haberse sentido aliviado.

Y, en cierta forma, lo estaba.

Pero también había algo que lo inquietaba.

Jungkook sabía la verdad.

El secreto que había protegido durante años ahora estaba en manos de un Alfa.

Taehyung sabía que debía mantener la distancia.

Sin embargo, cada vez que pensaba en la conversación de la cafetería, recordaba algo más.

Jungkook había podido presionarlo.

No lo hizo.

Había podido burlarse.

Tampoco lo hizo.

Simplemente le había dicho que no tenía que explicarle nada.

—¿Por qué eres así? —murmuró Taehyung mientras miraba la pantalla de su computadora.

—¿Hablas conmigo o con la computadora?

Taehyung levantó la cabeza.

Jimin estaba frente a su escritorio.

—Contigo.

—Eso espero.

Jimin se sentó a su lado.

—¿Qué pasó?

Taehyung dudó.

—Jungkook lo sabe.

La sonrisa de Jimin desapareció.

—¿Qué sabe?

—Que soy Omega.

Jimin abrió los ojos.

—¿Cómo?

—Nos escuchó ayer.

—¿Y qué hizo?

—Nada.

—¿Nada?

—Me dijo que no iba a contárselo a nadie.

Jimin permaneció en silencio unos segundos.

—Eso es bueno.

—Sí.

—Entonces, ¿por qué tienes esa cara?

Taehyung bajó la mirada.

—Porque no sé si puedo confiar en él.

—No tienes que confiar en él todavía.

Taehyung asintió.

—Eso mismo pienso.

Pero su voz no sonó tan segura como quería.

Al otro lado de la oficina, Jungkook tampoco estaba teniendo un día normal.

SUGA se encontraba sentado frente a él, revisando algunos documentos.

—Estás distraído.

—No.

—Sí.

Jungkook dejó el bolígrafo sobre la mesa.

—Taehyung es Omega.

SUGA levantó la mirada.

—¿Estás seguro?

—Lo escuché decirlo.

—¿Y?

—No quiere que nadie lo sepa.

SUGA cerró la carpeta.

—Entonces respétalo.

—Lo sé.

—No parece.

Jungkook frunció el ceño.

—No voy a hacer nada.

—Bien.

SUGA se levantó.

Antes de salir, añadió:

—Y no confundas curiosidad con sentimientos.

Jungkook lo miró.

—No siento nada.

SUGA sonrió ligeramente.

—Eso dices ahora.

Y salió.

Jungkook permaneció en silencio.

No quería admitirlo, pero cada vez tenía más curiosidad por Taehyung.

No por el hecho de que fuera Omega.

Sino por la persona que había detrás de aquel secreto.

Por la tarde, comenzó una fuerte lluvia.

Las ventanas del edificio se cubrieron de pequeñas gotas mientras el cielo se oscurecía.

Taehyung miró su teléfono.

Tenía varios mensajes.

Su madre quería saber si llegaría temprano.

—No creo —murmuró.

—¿Problemas?

Taehyung levantó la mirada.

Jungkook estaba frente a su escritorio.

—Mi madre.

—¿Todo bien?

—Sí. Solo está lloviendo demasiado.

Jungkook miró por la ventana.

—Te puedo llevar.

Taehyung negó inmediatamente.

—No hace falta.

—No te estoy obligando.

—Lo sé.

—Entonces piénsalo.

Jungkook regresó a su escritorio.

Taehyung lo observó durante unos segundos.

Aquello era extraño.

Un Alfa que respetaba un “no”.

No estaba acostumbrado.

A las siete de la noche, la mayoría de las personas ya se habían marchado.

Taehyung guardó sus cosas.

Jimin apareció en la puerta.

—Yo me voy.

—Está bien.

—¿Seguro que no quieres que te espere?

—No. Ve.

Jimin miró hacia Jungkook.

Después volvió a mirar a Taehyung.

—Ten cuidado.

Taehyung sonrió.

—Siempre.

Jimin se marchó.

Taehyung se quedó solo.

O eso pensó.

Cuando salió del edificio, encontró a Jungkook junto a su automóvil.

—¿Todavía estás aquí?

—Sí.

—¿Me estabas esperando?

Jungkook se encogió de hombros.

—Te dije que podía llevarte.

Taehyung miró la lluvia.

—No quiero molestarte.

—No lo haces.

—Jungkook...

—Taehyung.

El Alfa lo miró seriamente.

—No voy a obligarte a subir al automóvil. Si quieres irte solo, está bien.

Taehyung guardó silencio.

Finalmente, abrió la puerta del copiloto.

—Solo hasta mi apartamento.

Jungkook sonrió.

—Solo hasta tu apartamento.

El viaje comenzó en silencio.

La lluvia golpeaba el parabrisas y las luces de la ciudad se reflejaban sobre el asfalto mojado.

Taehyung miraba por la ventana.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Sí.

—¿Por qué no quieres que nadie sepa que eres Omega?

Taehyung tardó en responder.

—Porque cuando la gente sabe, deja de verme como una persona.

Jungkook permaneció atento al camino.

—¿Te ha pasado antes?

—Sí.

Taehyung respiró profundamente.

—Una vez confié en alguien. Pensé que me respetaba. Cuando descubrió que era Omega, comenzó a tratarme como si pudiera decidir por mí.

Jungkook apretó ligeramente el volante.

—Lo siento.

—No tienes que sentirlo.

—Sí.

Taehyung lo miró.

—¿Por qué?

—Porque nadie debería hacerte sentir que no tienes derecho a decidir sobre tu propia vida.

Aquellas palabras hicieron que Taehyung se quedara callado.

Después de unos segundos, sonrió.

—Gracias.

Jungkook lo miró brevemente.

—De nada.

El automóvil continuó avanzando bajo la lluvia.

Ninguno de los dos lo sabía todavía, pero aquella conversación había cambiado algo.

Taehyung había comenzado a bajar lentamente la barrera que había construido durante años.

Y Jungkook estaba empezando a entender que proteger a alguien no significaba decidir por esa persona.

Significaba respetar sus decisiones.




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