A Nuestro Propio Ritmo

Capítulo 19: La advertencia de un hermano

Esa misma noche, al llegar a la casa, el hermanombiente estaba cargado de una emoción que ya no se podía ocultar. Sebastián, que acababa de guardar su moto en la entrada, notó los rostros de todos y de inmediato intuyó que algo grande estaba pasando. Cuando Ximena y su mamá le soltaron la noticia de golpe —que no venía uno, sino dos bebés en camino—, al hermano se le fue la voz.
Por un momento se quedó parado a mitad de la sala, asimilando que se convertiría en tío por partida doble. De repente, la emoción le ganó por completo y no pudo contenerse: Sebastián rompió a llorar, soltando lágrimas de pura felicidad mientras abrazaba a su hermana con una fuerza enorme y felicitaba a su mamá.
Sin embargo, en cuanto se secó las lágrimas con el dorso de la mano y recobró el aliento, el rostro le cambió. La faceta de hermano protector salió a flote al instante. Miró a Alfonso, lo tomó del hombro y lo jaló un poco hacia un lado para hablar muy sinceramente con su cuñado, frente a frente.
—A ver, cabrón... —comenzó a decir Sebastián, tratando de afinar la voz porque por tanto llorar se le quebraban las palabras—. Espera, deja me acomodo bien las ideas porque por tanto chillatorio ya hasta se me andaba olvidando lo más importante.
Sebastián lo miró fijamente a los ojos, con un tono serio que no dejaba lugar a dudas.
—Escúchame bien, Alfonso: si estos niños nacen y resulta que se quedan sin papá, te voy a ir a buscar hasta donde te escondas y te voy a golpear bien sabroso. No te atrevas a dejar sin padre a mis sobrinos, ¿me oíste?
Alfonso no se intimidó; al contrario, sostuvo la mirada de Sebastián con total tranquilidad y madurez. Sabía de dónde venía ese coraje y ese celo de hermano. Le dio una palmadita firme en el brazo a Sebastián y le respondió con una sonrisa segura:
—Tranquilo, carnal. Esos niños van a tener a su papá presente todos los días de su vida. Yo no me voy a ir a ningún lado, aquí me voy a quedar dando el pecho por mi familia.
Sebastián asintió despacio, aflojando los hombros al sentir la determinación de Alfonso, sabiendo que, al menos por ese lado, sus sobrinos y su hermana estaban en buenas manos.



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En el texto hay: espera, amor luchas, esperanzaeilusiones

Editado: 27.09.2026

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