A Nuestro Propio Ritmo

Capítulo 22: Un chisme que se convirtió en fiesta

En el barrio las noticias vuelan, pero cuando se trata de una mamá orgullosa, vuelan todavía más rápido. La mamá de Ximena no aguantó las ganas y, entre salida y salida a la tienda, terminó contándole a las vecinas más cercanas que no venía uno, sino dos nietos en camino: una parejita.
Las vecinas, que conocían a Ximena desde que era una niña, se emocionaron al instante. Lejos de criticar o hacer preguntas de más, la vibra del vecindario se llenó de pura solidaridad y alegría.
—¡Oigan, esto no se puede quedar así! —dijo Doña Lupe, la vecina de al lado—. Tenemos que organizarle una sorpresa a la Jime. ¡Le vamos a armar su Baby Shower!
En cuestión de dos días, entre todas las señoras de la cuadra se pusieron de acuerdo en secreto. Mientras Ximena descansaba en la casa creyendo que sería una tarde tranquila de domingo, sonó el timbre. Al abrir la puerta, se encontró con la sala llena de globos azucarados en azul y rosa, serpentinas y a varias vecinas con comida, pañales y ropita para los bebés.
Ximena se quedó con la boca abierta, llevándose las manos a las mejillas.
—¡Sorpresa! —gritaron todas al mismo tiempo.
Alfonso y Sebastián salieron a ver el alboroto y no pudieron evitar sonreír al ver a Ximena tan contenta. Jugaron a adivinar el tamaño de la panza con listones, hubo risas, consejos de las señoras con más experiencia y un montón de regalos sencillos pero hechos con todo el corazón.
Esa tarde, Ximena sintió que la incertidumbre de los primeros meses se borraba por completo. Ya no solo tenía el respaldo de Alfonso y de su



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En el texto hay: espera, amor luchas, esperanzaeilusiones

Editado: 27.09.2026

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