Cartas al otro lado del alambre

Capítulo 15

*Octubre de 1944. Detroit. 7pm.*

Daiki llegó empapado.
El mercado lo soltó tarde y el bus no pasó. Caminó 6 cuadras bajo la lluvia.

Nia abrió la puerta y se le heló el pecho.
"Estás calado hasta los huesos."

Lo jaló adentro. La casa de Ruth y Samuel olía a sopa y a madera mojada.
La lluvia golpeaba la ventana del cuarto de atrás.

"Quítate eso ya" dijo Nia. Firme, pero con la voz suave.
Le ayudó con la camisa. Gotas le caían del pelo a Daiki por la cara y el cuello.
Nia le pasó una toalla. Le secó el pelo, los hombros, las manos frías.

Daiki temblaba. No de frío. De cansancio.
"Hoy descargué el doble" susurró. "Pero ya pasó."

Nia le puso su camisa seca. La que ella misma había remendado.
Le abotonó los botones despacio. Cuando terminó, le dejó las manos en el pecho un segundo más.

La radio estaba puesta bajito. Jazz. El mismo de Chicago, pero ahora sonaba diferente.
Olía a limpio. A hogar.

Daiki la miró. Agua todavía en las pestañas.
"Estoy cansado" dijo. "Pero contigo no."

Se acercó. Le apartó un mechón mojado de la cara a Nia.
Le rozó la mejilla con el pulgar. Como la primera vez en el sótano, pero sin miedo.

Nia le respondió. Le puso las manos en la camisa. Apoyó la frente en la suya.
Respiraron juntos. El sonido de la lluvia, la música bajita, el calor de la estufa.

No dijeron mucho.
No hacía falta.

Esa noche el mundo se quedó afuera.
La guerra. Alabama. Chicago. La tía. Todo.

Adentro solo estaban ellos dos.
Calor después del frío.
Paz después del ruido.
Amor después de tanto correr.

Cuando la lluvia paró, la radio seguía.
Y ellos seguían abrazados bajo la manta de Ruth.
Cerca. Enteros.

*Noviembre de 1944. Detroit. 5am.*

Golpes. Fuertes. En la puerta de Ruth y Samuel.

"¡Policía! ¡Abran!"

Ruth abrió en bata. Samuel detrás con el bastón.
Dos hombres. Abrigos. Sombreros. Y un papel en la mano.

"¿Daiki Sato?"
"¿Nia Johnson?"

Daiki salió del cuarto. En camiseta. Nia detrás, con la manta de Ruth en los hombros.

El primer policía miró el papel. "Tenemos una orden. El señor Sato es de origen japonés. Por la Ley de Seguridad Nacional, debe presentarse en un centro de reubicación. Para trabajo."

El segundo miró a Nia. "Y usted. Tenemos un reporte de Birmingham, Alabama. Su padre dice que es menor y fue secuestrada. Viene con nosotros."

Nia negó. "Tengo 22. Me fui sola. Estoy casada—"
"Eso no importa aquí" la cortó el policía. "Empaquen."

*No hubo tiempo.*
Ruth lloraba. Samuel apretaba el bastón.
Daiki solo alcanzó a meter en una bolsa: la foto de la boda con Ruth y Samuel, el hilo rojo, y el reloj viejo.

Nia metió el libro de poemas. La carta de la tía Mae. Nada más.

Antes de salir, Daiki la abrazó. Fuerte. Rápido.
"Escúchame" susurró en su oído. "Johnson & Sato. ¿Te acuerdas? Sobrevivimos el sótano. Sobrevivimos esto."

Nia no pudo hablar. Solo asintió. Con las lágrimas cayendo.

Los separaron en la acera.
A Daiki lo subieron a un camión militar. Destino: un campo de trabajo en Idaho.
A Nia la subieron a un auto. Destino: estación de tren a Birmingham.

Ruth corrió y le gritó: "¡Los queremos! ¡Vuelvan!"
Samuel solo se quedó parado. Con el sombrero en la mano.

*Dos semanas después:*

*Daiki*
Barracas. Frío. Trabajo de 12 horas cortando madera.
Guardaba el hilo rojo en el bolsillo. Lo tocaba cada noche.
No le escribía a nadie. Por miedo. Pero pensaba en una sola cosa: _Nia Johnson. Detroit. La radio._

*Nia*
Casa en Birmingham. La misma. Pintada igual.
Su papá no le habló en 3 días. Su mamá lloraba y le cocinaba.
"Te vamos a casar bien" dijo su papá. "Con alguien de aquí. Se acabó eso."

Nia no contestó. Se encerraba en su cuarto.
Bajo el colchón tenía el hilo rojo. Y el libro.
Y en la cabeza, el jazz de la radio y la voz de Daiki: _"Señora Sato."_




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