Remnant: Wren

SABLE

10

SABLE

Llegó en el cambio de guardia del tercer día, cuando los pasos del corredor siguieron un patrón ligeramente diferente al establecido: más lentos, con un intervalo de dos segundos entre el sonido de la cerradura de la puerta principal y el primer paso. Alguien nuevo.

La ventanilla de la celda de Oliver se abrió.

Un ojo. Oscuro. Evaluando.

La ventanilla se cerró.

Pasos que se alejaban. Luego, treinta segundos después, el sonido de la cerradura de su celda.

La puerta se abrió.

Era una mujer. Oliver la habría calculado entre treinta y cinco y cuarenta años, aunque después supo que tenía treinta y cuatro. Alta, pelo oscuro recogido de manera funcional, con el uniforme sin insignias de la instalación pero algo en la forma en que lo llevaba que decía claramente que no era su uniforme real. Tenía la clase de economía de movimientos que viene de años de tener que ser silenciosa.

Lo miró durante aproximadamente un segundo y medio con la expresión de alguien haciendo un inventario rápido.

—Villa —dijo. Una palabra, sin pregunta.

—Sí.

—Sable. —Entró, cerró la puerta a su espalda, y habló en voz baja y rápida—. Tenemos exactamente el tiempo entre esta ronda y la siguiente, que son dieciséis minutos. ¿Está en condiciones?

—Sí.

—¿La coreana?

—Está bien. Es buena.

—Lo sé. —Fue a la pared que daba a la celda de Mei y llamó dos veces con los nudillos, un patrón específico. Desde el otro lado llegó una respuesta—. Bien. —Se giró hacia Oliver—. Plan actual: salimos de este nivel, tomamos el ascensor de servicio al nivel tres, cruzamos al ala norte y subimos al nivel uno donde hay una salida de carga que mi equipo tiene controlada. Tiempo estimado: cuarenta minutos si todo va bien.

—¿Y si no va todo bien?

—Entonces improvisamos. —Una pausa—. Corvus me dijo que usted hace preguntas. Está bien. Pero en campo, si le digo que corra, corre. Si le digo que se quede quieto, no se mueve. ¿Entendido?

—Entendido. Pero hay una condición.

Sable lo miró con la expresión de alguien que está calculando cuánto tiempo le va a costar esto.

—Wren —dijo Oliver—. La niña. Está en el nivel cinco.

—Lo sé.

—Entonces sabe que no me voy sin ella.

Un silencio. Sable lo miraba con una expresión que Oliver no supo leer del todo: no era irritación exactamente, pero tampoco era acuerdo.

—Corvus me dijo que usted iba a decir eso —dijo finalmente.

—¿Y?

—Y me dijo que si lo decía, era probablemente alguien que lo decía en serio y no alguien siendo dramático.

—Soy muy serio.

—Lo veo. —Otra pausa—. El nivel cinco está separado de nuestra ruta de extracción. Añade tiempo y riesgo considerables.

—Lo sé.

—¿Sabe lo que hay en el nivel cinco?

—Laboratorios. La doctora Sauer. Wren.

—También hay sistemas de contención activa y un equipo de seguridad privado de doce personas solo en ese nivel. Lo que hay en el nivel cinco no está pensado para que entre la gente sin autorización. Ni para que salga.

—¿Puede hacerse?

Sable lo miró durante un momento largo. Luego miró la pared. Luego volvió a mirarlo a él.

—¿La niña la conoce a usted? ¿Confía en usted?

—Sí.

—¿Vendría con usted sin resistencia?

—Sí.

—Entonces es posible. Difícil, pero posible. —Una pausa—. Si vamos al cinco, la probabilidad de que algo salga mal aumenta significativamente. Eso es un hecho, no una opinión.

—Lo acepto.

Sable asintió. Una vez, pequeño.

—Entonces vamos al cinco.

Se giró hacia la puerta, la abrió con cuidado y miró el corredor. Luego hizo un gesto y abrió la celda de Mei.

Mei Jang era exactamente como Oliver se la había imaginado a través de la pared: más baja de lo que su voz sugería, con el pelo negro cortado hasta la mandíbula, y unos ojos que hacían exactamente lo que describían: registraban. Cuando salió de la celda miró a Oliver primero, luego a Sable, y dijo:

—¿Planos del nivel cinco?

—En el comunicador —dijo Sable—. Pero tienen dos años.

—¿Actualizaciones conocidas?

—Parciales.

—Es suficiente para empezar.

Oliver las miró a las dos.

—¿Os conocéis?

—No —dijo Mei.

—No —dijo Sable.

—Entonces, ¿por qué...?

—Porque las dos sabemos lo que necesitamos —dijo Mei—. Las presentaciones pueden esperar.



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En el texto hay: supervivencia, militar, aventura accion

Editado: 11.10.2026

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