21
WREN DECIDE
Wren no estaba dormida cuando Oliver llamó a la puerta de la habitación. Estaba sentada en el borde de la cama con uno de sus dibujos en las rodillas, estudiándolo con la concentración que ponía en todo, y cuando Oliver entró lo miró con esa mirada que era la de siempre: calculadora, calmada, completamente despierta.
Oliver se sentó en la silla frente a la cama. No al lado. Enfrente, porque lo que venía era una conversación entre dos personas iguales, no un adulto diciéndole algo a una niña.
—Tengo que contarte algunas cosas —dijo en inglés—. Y luego tengo que preguntarte algo. Y la respuesta que tú des es la que vamos a seguir.
Wren lo miraba.
—¿Entiendes lo que está pasando dentro de ti?
—Mostly, —dijo Wren—. I knew something was going to change. I could feel it building for the last few weeks. Like water finding where it needs to go.
—La doctora Sauer nos dijo que las dos entidades... las dos cosas que viven dentro de ti... están diseñadas para salir cuando llegue el momento. Para sobrevivir. —Una pausa—. Eso significa que...
—That I won't. —Wren lo dijo sin inflexión particular. No como alguien que acepta resignado, sino como alguien que ha pensado en esto con suficiente anterioridad como para haber llegado al otro lado del miedo primero.
Oliver no respondió de inmediato.
—Wren. ¿Lo sabías?
—I suspected. For a long time. —Hizo una pausa—. It's okay, Oliver.
—No lo es.
—It is for me. —Lo miró—. I've been carrying them for as long as I can remember. And they've been... good. Careful. Like Corvus said. Like people who are staying somewhere and trying not to make a mess. —Una pausa—. I don't know who designed them that way. But whoever it was, they didn't want me to be afraid.
Oliver miró sus propias manos.
—Hay opciones —dijo—. Para dónde ir. Cómo hacerlo. Corvus puede organizar un lugar donde tengas atención médica, donde el proceso sea...
—Safe?
—Lo más posible. Sí.
—And Kronovus can't reach me there?
—No. Eso te lo garantizo.
Wren lo miró. Dobló la esquina del dibujo que tenía en las rodillas. La volvió a abrir.
—Oliver. Can I ask you something?
—Lo que quieras.
—When it happens. Will you be there?
Oliver no dudó.
—Sí.
—Even if it's difficult to watch?
—Sí.
—Why?
Oliver pensó en la foto doblada en su bolsillo. En su padre. En la cara de su madre. En los motivos que lo habían llevado a entrar en la academia de policía y que resultaron ser más complicados de lo que pensó y más verdaderos de lo que esperaba.
—Because you shouldn't be alone for the important things, —dijo—. Nobody should.
Wren lo miró durante un momento largo.
—Okay, —dijo finalmente—. Let's go to the Axil place.
—¿Estás segura?
—Yes. —Una pausa—. Oliver. After. The two that come out of me. They're going to need someone who knew me. To explain things. To... be kind to them at first.
Oliver notó algo en su pecho que no tenía nombre preciso pero que era muy real.
—I'll be there, —dijo.
—I know. —Wren dobló el dibujo con cuidado, por las líneas exactas, y se lo tendió a Oliver—. Keep this.
Oliver lo cogió. Era el dibujo de una planta de edificio —la comisaría de Villaverde, reconoció con un impacto pequeño y preciso— dibujada desde arriba con esa exactitud miniaturista que era la de todos sus dibujos, con cada escritorio en su lugar y la silla al lado del escritorio de Oliver marcada con una pequeña estrella.
Dobló el papel con cuidado y lo guardó en el bolsillo donde llevaba la foto.
—Oliver, —dijo Wren.
—¿Sí?
—You're a good policeman.
—No tengo mucha experiencia.
—Experience isn't what makes it.
Oliver asintió.
Luego Wren se levantó de la cama, se puso los zapatos —unos nuevos que Sable había conseguido de algún lugar con la misma eficiencia inexplicable con que conseguía todo— y dijo:
—Okay. Let's go.
Y Oliver la siguió.