Remnant: Wren

LA CARRERA

17

LA CARRERA

Tenían doce minutos antes de que alguien descubriera lo que había pasado en el área de procedimientos. Eso era lo que Sable calculó, y Oliver había aprendido que los cálculos de Sable eran conservadores, lo cual significaba que probablemente tenían diez.

—Nivel uno, ala de carga, tres minutos si vamos rápido —dijo Sable. Ya estaba moviendo—. Manténganse juntos. Si alguien cae, no se paren.

—Nadie cae —dijo Oliver.

Sable lo miró de la manera en que mira alguien que lleva doce años en operaciones de campo a alguien que lleva doce días.

—Si alguien cae, no se paren —repitió—. Eso no es crueldad. Es que parar mata a todos.

Oliver asintió. No le gustaba. Pero asintió.

Wren caminaba a su lado con ese paso suyo que no era rápido en apariencia pero que cubría distancia eficientemente. No hacía preguntas. No pedía explicaciones. Era, Oliver lo pensó de nuevo, la clase de quietud que viene de haber pasado mucho tiempo en situaciones donde hacer preguntas no ayuda.

Primer corredor: despejado.

Esquina: una cámara. Sable sacó algo del uniforme y la cubrió con un spray que la dejó opaca en dos segundos. Oliver decidió que definitivamente necesitaba preguntar a Corvus de dónde venía ese equipamiento.

Segundo corredor: una guardia de pie junto a una puerta. Mei se adelantó, habló con ella en inglés con la autoridad exacta de alguien que pertenece al lugar, señaló algo al fondo del corredor, y cuando la guardia se giró a mirar, Sable cerró el problema de una manera que Oliver no quiso ver demasiado de cerca.

—¿Está...? —empezó Oliver.

—Bien —dijo Sable—. Ya desperté antes. Y el después también.

Oliver miró a Wren, que había observado todo sin cambiar de expresión.

—¿Estás bien? —le dijo.

—Yes, —dijo ella—. She hit pressure point C-7. It'll wear off in thirty minutes.

Oliver la miró.

—¿Cómo sabes eso?

—I read a lot.

Mei soltó algo que fue claramente una risa contenida. Sable, delante, no dijo nada, pero Oliver tuvo la sensación de que algo en sus hombros se alivió levísimamente.

El ascensor de servicio —el que les había bloqueado la tarjeta en el camino de bajada— se abrió con la tarjeta maestra de nivel cinco que Sable había tomado del guardia inconsciente en el área de procedimientos. Entraron los cuatro. Oliver calculó cuánto espacio había en ese ascensor para cuatro personas y lo comparó con cuánto espacio había en realidad y encontró que era una de esas situaciones donde la geometría y la urgencia se alían para hacer irrelevante la comodidad.

Wren, apretada entre Oliver y la pared del ascensor, levantó la vista hacia él.

—Oliver.

—¿Sí?

—Thank you for coming.

Oliver quería decir muchas cosas. Quería decir que era lo menos que podía hacer. Que había pensado en ella cada momento desde que se despertó en esa celda. Que dieciséis días habían sido suficientes para que el mundo se ordenara diferente, con ella como uno de los puntos cardinales.

No dijo ninguna de esas cosas porque el ascensor llegó al nivel uno y Sable ya abría la puerta.

—Vamos.

El nivel uno olía diferente: no a laboratorio sino a almacén, a cartón y metal y el aire que viene de puertas que se abren al exterior. Oliver lo reconoció antes de ver las puertas de carga: el primer aire no controlado que había respirado desde Madrid.

Pero entre ellos y las puertas de carga había una sala de control con tres personas y un pasillo con dos guardias más.

Sable se detuvo en la esquina.

—Change of plan, —dijo en inglés, que usaba cuando necesitaba que todos la entendieran con exactitud—. The loading bay has more security than the last update showed. Two extra guards. That means someone knows.

—¿Elke llamó? —dijo Mei.

—O alguien más. No importa. Tenemos dos opciones: intentar pasar por la carga, o cambiar a la salida de emergencia del sector este, que añade cuatro minutos y sale a zona abierta.

—¿Zona abierta significa qué exactamente? —dijo Oliver.

—El exterior del edificio. Hay un perímetro pero tiene puntos. Mi equipo está en el sector este. —Una pausa—. En el sector de carga hay más cobertura pero mi equipo no puede posicionarse allí.

—Sector este —dijo Oliver.

—Añade cuatro minutos —repitió Sable.

—Ya lo oí.

—¿Wren puede correr?

Oliver la miró. Wren lo estaba mirando a él.

—Can you run? —le dijo.

Wren lo miró con la expresión de alguien a quien acaban de preguntar algo que considera ligeramente ofensivo.

—I've been running for two years.



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En el texto hay: supervivencia, militar, aventura accion

Editado: 11.10.2026

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