— ACTO III —
KRONOVUS BIOTECH
11
EL INTERIOR
Las instalaciones de Kronovus eran, por fuera de las celdas, exactamente lo que Oliver habría diseñado si le hubieran pedido que imaginara un lugar donde el mal se lleva a cabo con presupuesto adecuado.
Los pasillos eran de hormigón blanco, no del gris sucio de las celdas sino de un blanco clínico que reflejaba la luz de los paneles del techo de manera que no había sombras. Las puertas eran de metal con paneles de acceso electrónico. El suelo tenía esa textura particular de los suelos de hospital, diseñados para soportar producto derramado y limpiarse sin dejar rastro.
Era, a su manera, hermoso en la misma manera en que son hermosas las cosas construidas sin concesiones al azar o a la comodidad humana. Todo tenía función. Todo estaba donde estaba por razones que alguien había calculado.
Oliver lo odiaba profundamente.
—Nivel tres —murmuró Sable mientras caminaban por el corredor de servicio, que era más angosto que los corredores principales y olía menos al desinfectante que parecía omnipresente en el resto—. Ala norte, setenta metros.
Llevaban diez minutos de movimiento. Sable iba primero, con la tarjeta de acceso que había tomado del guardia que ahora dormía en el almacén del nivel dos de una manera que Sable había descrito como "no permanente, pero suficiente." Mei iba segunda. Oliver, el tercero.
Había acordado con sigo mismo que no pensaría en lo que estaba haciendo en términos amplios —infiltrarse en un laboratorio secreto en Australia era una categoría de experiencia para la que once meses en Villaverde eran una preparación manifiestamente insuficiente— sino en términos inmediatos: el siguiente corredor, la siguiente puerta, el siguiente paso.
—Para —dijo Sable en voz baja.
Se detuvieron. Desde algún lugar delante llegaban pasos. Sable contó mentalmente algo, hizo un gesto, y los tres se pegaron a la pared del corredor justo cuando una sombra cruzó la intersección al final sin detenerse.
Oliver exhaló.
—¿Cómo sabe cuándo parar? —le murmuró a Mei.
—Memoriza los patrones de ronda —murmuró Mei—. Escucha los pasos desde lejos y calcula. La formación en operaciones encubiertas incluye eso.
—¿A ti te enseñaron eso?
—Entre otras cosas.
—¿Como qué?
—Como no hacer conversación cuando estás intentando no hacer ruido.
Oliver asintió y se calló.
Llegaron al ascensor de servicio cuatro minutos después. Era pequeño, metálico, del tipo que no aparece en los planos principales porque está pensado para mantenimiento y transporte de materiales, no para personas. Sable metió la tarjeta y el panel parpadeó en rojo.
—Está sobreescrita —dijo, sin alterarse—. La tarjeta no tiene acceso completo.
—¿Plan alternativo? —dijo Mei.
—Las escaleras de emergencia. —Señaló al fondo del corredor—. Más tiempo. Más exposición. —Miró a Oliver—. ¿Problema?
—Ninguno.
Las escaleras de emergencia eran de metal y resonaban con cada paso de manera que a Oliver le parecía imposible que nadie las oyera desde ningún punto del edificio, pero Sable las bajaba con una ligereza que hacía el mínimo ruido posible y Oliver intentó copiar esa ligereza con éxito desigual.
Al pasar por el rellano del nivel cuatro, Mei se detuvo.
—Espera —dijo en voz muy baja.
Sable y Oliver se detuvieron.
—Hay una tablet en la pared. —Mei señaló un panel de información montado en la pared del rellano, de esos que en hospitales muestran directorios o información de planta—. Si está conectada a la red interna...
—Cuarenta segundos —dijo Sable.
—Con treinta me vale.
Sable asintió. Mei fue al panel, evaluó el sistema en dos segundos, y empezó a navegar con una velocidad que Oliver encontró genuinamente impresionante.
—El nivel cinco tiene cuatro secciones —dijo mientras navegaba—. Laboratorio principal, zona de contención, área de procedimientos y lo que llaman "sala de observación." El Sujeto Primario —
—Wren —dijo Oliver.
—Wren está en el área de procedimientos según el último log de actualización, que es de hace... seis horas.
—¿Cuánta seguridad?
—Doce en activo según el registro de personal. Sable, tus planos de dos años, ¿muestran una entrada secundaria al área de procedimientos?
—Por el corredor de ventilación del sector C.
—Sigue siendo válido. El sistema de ventilación no aparece en las actualizaciones. —Mei se apartó del panel—. Listo.
—Veintiocho segundos —dijo Sable.
—Dije que con treinta me valía.
Las dos mujeres se miraron durante un momento. Oliver tuvo la sensación de estar presenciando el comienzo de algo que no sabía si llamar rivalidad o respeto.