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LA DOCTORA SAUER
El primer segundo fue de evaluación mutua.
Elke Sauer era una mujer de cuarenta y tantos años con el pelo rubio oscuro recogido con precisión y la expresión de alguien a quien han interrumpido en mitad de algo importante y que está calculando, con rapidez y sin pánico, cómo recuperar el control de la situación. No sacó ningún arma. Hizo un gesto a los guardias, que sí las sacaron, y luego miró a los cuatro —Sable, Mei, Oliver, Wren— con la misma expresión analítica que debía de poner cuando miraba datos de laboratorio.
—Interessant —dijo, en alemán primero, luego cambió al inglés—. Axil, —dijo, mirando a Sable—. And government. South Korean, I think. —A Mei—. And you're the policeman from Madrid. —A Oliver. Una pausa—. You're further than I expected.
—Thank you, —dijo Oliver.
Elke Sauer lo miró con algo que podría haber sido, en otras circunstancias, diversión.
—You shouldn't be here, —dijo—. Any of you. This is a controlled environment. What you're doing is not only illegal but dangerous. The subject—
—Her name is Wren, —dijo Oliver.
Pausa.
—The subject has been in a carefully managed biological equilibrium for the past weeks, —dijo Elke, como si él no hubiera dicho nada—. Moving her disrupts that equilibrium. There are risks you're not aware of.
—Tell us, —dijo Mei—. What risks?
—The Remnant is not passive inside her. It's integrated. Moving the subject outside of controlled conditions before the extraction procedure could trigger an accelerated release event. Which could be fatal. To her and potentially to people around her.
—Could be, —dijo Sable—. Or will be?
—The probability is significant.
—And the extraction procedure? —dijo Oliver—. Is the probability of surviving that also significant?
Silencio.
—The procedure is necessary, —dijo Elke, y Oliver notó que no respondía la pregunta directamente.
—For who?
—For the research. For what we can learn. What we can develop.
—She dies and you develop something. That's the calculation.
Elke lo miró. Y por un momento, un momento breve, algo cruzó su expresión que no era exactamente lo que Oliver esperaba. No era culpa —no exactamente— sino algo más parecido a la fatiga de alguien que ha tenido esta conversación consigo mismo y que ha llegado siempre a la misma conclusión y que ha aprendido a vivir con esa conclusión y que aun así, en este momento, con este policía de Villaverde mirándola directamente, sintió el peso de lo que eso costaba.
Duró un segundo. Luego la expresión volvió a ser la de siempre.
—You can't take her, —dijo.
—Vamos a intentarlo de todas formas, —dijo Oliver, en español, porque algunas cosas suenan mejor en la lengua en que uno las piensa.
Elke miró a los guardias. Oliver miró a Sable.
Lo que siguió fue rápido.
Sable era exactamente lo que había dicho que era. Oliver la había visto moverse con eficiencia en los corredores pero no la había visto en confrontación directa, y lo que vio en los siguientes cuarenta y cinco segundos fue algo que archivó para siempre en la categoría de "cosas que nunca olvidaré y que espero no tener que volver a presenciar desde tan cerca."
El primer guardia tardó once segundos en estar en el suelo, no permanentemente pero sí suficientemente. El segundo fue más difícil y requirió que Mei entrara en el momento correcto con una eficiencia que hizo que Oliver, que había intentado ayudar con resultados mixtos, se apartara y reconociera que había personas para las que él era el apoyo y no al revés.
Elke no huyó. Se quedó de pie en el mismo lugar, mirando, sin la expresión de alguien que ha perdido sino de alguien que está recalculando.
—Wren, —dijo Elke, por primera vez dirigiéndose a la niña directamente. Su voz cambió, levísimamente, de una manera que Oliver no supo exactamente cómo describir, solo que era diferente—. You know what will happen if you leave here now. You've felt it getting stronger.
Wren la miró. Quieta, exacta.
—I know, —dijo Wren.
—Then you know the risk isn't just to you.
—I know, —repitió Wren—. But it's my risk to take.
Elke la miró durante un momento. Y algo en su expresión, algo muy pequeño, se movió de una manera que Oliver no esperaba.
Luego Elke se giró a Oliver.
—There's something you need to know before you take her. —Una pausa—. The two entities inside her. They're not parasites. They're not weapons. They were designed to be —buscó la palabra— protectors. The person who designed them built something into the Remnant that Kronovus never understood. I found it hace tres semanas en los registros originales. —Miró a Wren—. They're meant to survive her.