La fórmula del tiempo de Amatista para sus padres.
La pasión de Amatista por la bioquímica era una devoción metódica. Sin embargo, su motivación más profunda y silenciosa nacía de una realidad personal: sus padres la habían tenido a ella y a su hermana cerca de los 38 años. Aunque ambos se conservaban lúcidos y activos, con 54 aún eran saludables, pero Amatista no podía evitar calcular el desgaste celular ineludible que el tiempo ejercería sobre sus organismos.
Obsesionada con la idea de frenar ese deterioro, y disfrutar por más tiempo de ellos Amatista dedicó meses de trabajo en la Planta 1 al desarrollo de una fórmula especializada. Buscaba algo así como una pócima de inmortalidad —sabía que eso era una imposibilidad biológica—, pero sí crear un inhibidor de la senescencia celular: una píldora diseñada para ralentizar el reloj biológico del cuerpo y la mente. Su composición combinaba péptidos reguladores, estabilizadores mitocondriales y un complejo hormonal balanceado con estrógenos sintéticos de alta pureza, orientados a estimular la regeneración de tejidos, preservar la densidad ósea y proteger las conexiones neuronales contra la pérdida de memoria.
Cuando el primer lote de comprimidos estuvo listo, Amatista decidida, presentó el proyecto directamente a sus padres, entregándoles las carpetas con la estructura molecular y la farmacodinámica del compuesto. Sabiendo que ellos poseían el criterio científico para evaluarlo, les permitió revisar cada componente, la tasa de absorción hepática y los márgenes de seguridad. Tras analizar la documentación detalladamente, ambos aceptaron someterse al tratamiento experimental.
La experiencia que les daban los años a ambos padres hicieron que sus alarmas se encendieran.
—Amatista ven, sientate. —la preocupación en sus rostros la desconcertó.
—Si esto funciona sabes que no se puede comercializar, ¿cierto? —ella asintió.
—Además de que en unos años seguramente debemos de empezar a mudarnos, la gente se hará preguntas, puede que piensen en cirugías, pero no será por mucho tiempo.
—No lo había tenido en cuenta, yo solo los quiero saludables, no para obtener ganancias.. —su madre sostuvo sus manos que ya estaban inquietas.
—Tranquila, veremos cómo resulta y que medidas tomaremos más adelante. —Su padre se puso de pie y extendió los brazos, inmediatamente Amatista le rodeó la cintura, uniéndose su madre al abrazo.
—Gracias hija, tendremos el honor de ser parte de tu primer creación.
El protocolo de seguimiento se estableció con rigor militar. Cada tres meses, Amatista extraía muestras de sangre a sus padres y realizaba un chequeo médico exhaustivo: páneles metabólicos completos, marcadores de inflamación, elastografía cutánea y pruebas de agilidad cognitiva.
A los tres meses del inicio del tratamiento, los resultados de laboratorio confirmaron la efectividad del compuesto. No solo habían cesado los marcadores habituales de degradación celular, sino que los datos mostraron una regeneración activa en diversos sistemas del cuerpo. La hidratación y elasticidad de la piel mejoraron visiblemente, reduciendo las líneas de expresión y devolviéndoles un aspecto notablemente más joven. A nivel interno, los análisis revelaron un aumento significativo en la capacidad de oxigenación muscular, una densidad ósea fortalecida y un desempeño cognitivo idéntico al de personas décadas menores.
El paso del tiempo en sus cuerpos no se había detenido por completo, pero se había ralentizado a una fracción de su ritmo natural, permitiéndoles conservar la vitalidad, la frescura física y la agudeza mental, y ahora en un estado de envejecimiento contenido, y con un rejuvenecimiento notable.
Sus padres no sufrirían dolores asociados a la vejez por mucho tiempo, y eso, enorgullecia tanto a Amatista como a sus progenitores.
—Recuerda resguardar la fórmula, y si solo pudieras tenerla aquí sería lo ideal— tocó su cabeza con el índice.
—Intentaré. —fue todo lo que dijo.
Ambos se despidieron con un beso en la frente. —Las esperamos el fin de semana.
—Adiós—se despidió de sus padres, espero a que estuvieran lejos de su vista y salió casi corriendo a compartir con Tanzanita los resultados.
Sí, era peligrosa su fórmula, si las cremas que prometen rejuvenecimiento son tan aclamadas, ésto sería mil veces peor. Las personas vivirían más años y saludables, y el sistema farmacéutico colapsaría, bueno, eso sí no la matan primero.
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Editado: 03.11.2026