Temed a Dios, temed al altísimo, ¿Por qué andamos de maldad en maldad y no nos arrepentimos? ¿Le hacemos daño al prójimo y creemos que Dios no ve? ¿Difamamos e injuriamos, y decimos malas palabras, y creemos que Dios no lo ve y no lo escucha?
¿Creemos que, porque no vemos a Dios con nuestros ojos carnales, el no existe?
Pues yo les digo: Arreglemos nuestro caminar antes que sea tarde y no podamos hacer más nada.
Tal vez no te importe este anuncio y te pongas a distraerte con cualquier cosa del mundo, pero te digo nuevamente: Temed a Dios, porque el día de Dios llegará y muchos se lamentarán.
¡Ay! De los que se rebelan contra Dios.