Sol en piscis Luna en virgo

Capítulo 26

Habían pasado seis meses desde que August y Julia finalmente se habían encontrado. No como jefe y secretaria sino como hombre y mujer.

Para algunos, seis meses parecía poco tiempo para generar algún cambio, sin embargo, ellos habían dejado de ser dos conocidos que se trataban como extraños, para ser una pareja con todas las letras. Además Julia ya no vivía en el pasado, había cerrado una etapa muy dolorosa y podía centrarse en el presente sin remordimientos. Por su parte, August también estaba disfrutando el presente sin enfocarse en el futuro.

Era como si ambos se hubieran encontrado con el reflejo de lo que eran, no de lo que una vez fueron o de lo que podrían ser; y eso, eso era sencillamente perfecto.

Por fuera las cosas seguían su curso normal, la empresa funcionaba como de costumbre, los contratos se cerraban y todos ganaban dinero, lo único que había cambiado, era el hecho de que ahora August podía delegar responsabilidades sin culpa, y disfrutar de su vida como nunca antes se había permitido hacer.

Desde que el anillo que llevaba Julia, era el que él le había dado, se permitía llevarla a cenar, llegar tarde al trabajo luego de una charla durante el desayuno y salir al almorzar, no simplemente comer un sandwich o esperar hasta la noche para hacer una única comida al día.

Ocasionalmente se encontraba con fans esperándolo a la salida de algún evento , y con periodistas que intentaban captar lo más íntimo de su vida, pero eso ya no le importaba.

No tenía que regresar a un apartamento vacío sino a uno que ahora parecía un hogar, con alguien que lo esperaba y le recordaba que la vida era mucho más que trabajar.

-Jefe, los inversores europeos quieren una reunión, de ser posible, hoy mismo.

-Hoy no puedo.

Jiho levantó la cabeza como si hubiera escuchado mal.

-Pero hoy no tiene nada marcado en la agenda.

-En esa agenda no. Pero en la mía, tengo una cita marcada.

-¿Cita?

-Con Julia.

-Ah, entonces cancelaré todo hasta mañana.

-Hasta el lunes, y si hay algo importante, hazte cargo.

-¿Yo?

-Eso es lo que hacen los Directores comerciales

-¿Dire…? ¿Y Park?

-Acaba de ser ascendido a Vicepresidente, pero qué me dices, ¿aceptas?

-¿Aceptar?, claro que acepto.

-Maravilloso, nos vemos el lunes Jiho.- dijo August con una sonrisa.

En el penthouse que estaba encima de las oficinas, Julia acababa de terminar una videollamada que corroboraba algo que llevaba semanas sospechando

Al cerrar la computadora, escuchó los inconfundibles golpecitos de August que a pesar de todo, aún se comportaba como un adolescente que acababa de conseguir novia.

-¿Puedo entrar?

-Claro que si.

El apareció con un ramo de rosas y una sonrisa pintada en el rostro.

-Acabo de escaparme, ¿qué te parece si vamos a algún lado?

-Si te escapaste, será mejor que nos vayamos… no sea cosa que el jefe se entere y te despida- dijo entre risas.

-No sé el jefe, pero mi esposa… esa es capaz de dejarme durmiendo en el balcón.

-¡Yo jamás te dejaría durmiendo en el balcón, imagina lo que dirían los vecinos! Yo te mandaría a dormir a tu oficina- dijo Julia riendo a carcajadas.

-Muy graciosa señora Min.

-A sus órdenes señor de Clark.

-¿de Clark?

-Ahora que te casaste conmigo podrías considerar ponerte el “de” antes del Clark.

-August de Clark… ummm… voy a considerarlo después de unos besos- dijo él tomándola entre sus brazos para besarla.

Al salir del penthouse, él lo hizo con Julia tomada de la mano. Ya no se escondía, y eso le sentaba a las mil maravillas.

Ser el mismo nunca se había sentido tan nuevo y refrescante.

Ahora salía casi todos los días, saludaba a todos por su nombre y sonreía más a menudo.

Nadie que lo hubiera conocido podía decir que era la misma persona, pero eso era exactamente lo mismo que había sucedido con Julia.

Y esa noche mientras cenaban junto a la familia de August a quienes Julia había invitado de sorpresa, todos sintieron que eran una familia.

-¿Sabes qué es lo que me gusta más de estar casado?- le susurró August a Julia.

-¿Qué?

-Que no importa cuán agotador sea el día, a quienes me tenga que enfrentar o si todo sale mal, porque al final del día, sé que iré con la mujer a quien amo y eso es todo lo que importa.

Julia lo miró con una sonrisa y le dió un beso rápido justo antes de ponerse de pie de pie y anunciar que tenía una sorpresa.

-¡Lo sabía! Es una tauro, ellas no hacen nada por casualidad- dijo Eliza.

-Yo… creo que en breve vamos a tener que poner un plato más en la mesa- dijo Julia soltando una risita nerviosa.

-¿Tu madre vendrá a visitarnos?- preguntó August mirándola.

-¿Acaso tu..? preguntó la señora Min.

-Sí.

-Julia no entiendo- confesó August.

-Este hijo mío que es tonto y no se entera de nada- dijo la señora Min abrazando a Julia.

August miró a su padre que lucía igual de confundido que él, y luego a su hermana que también se había puesto de pie para abrazar a Julia.

Viendo que su madre y hermana se ponían de pie a abrazarla y lloraban, él también se puso de pie sin entender qué era lo que pasaba.

-¿No me digas que…? Dijo él

-Sí- respondió Julia con lágrimas en los ojos.

-¡Me olvidé de tu cumpleaños! ¿Pero no era en un mes?- dijo August.

-Hermanito, todos sabemos que de los dos, el que nació con déficit de neuronas eres tu, pero no te expongas de esa manera- dijo Eliza haciendo que todos rieran.

-¿No es tu cumpleaños?- le preguntó August a Julia

-No- dijo ella tomando su mano para ponerla sobre su barriga.

-Ahora solo falta que este hijo mío piense que te duele la barriga- dijo la señora Min aún con lágrimas en los ojos.

-¿Vamos a tener un bebé?- preguntó él abriendo los ojos a más no poder.

-Quería que fuera una sorpresa, lo confirmé hoy con el doctor.



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En el texto hay: romance, slowburn, ceo frío

Editado: 15.09.2026

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