Vincent

El numero

CAPITULO 11

Durante unos segundos nadie dijo nada.

Sentí que el ruido del patio desaparecía a nuestro alrededor.

—¿Cómo que pertenecía a Eleanor? —pregunté.

Damien volvió a mirar la pantalla.

—Ese era su número.

—¿Estás seguro?

—Completamente.

Miré a Vincent.

Él seguía observando el teléfono.

Demasiado serio.

—¿Cuándo dejó de usarlo? —pregunté.

—Hace años —respondió Damien.

—Entonces alguien lo tiene.

—O alguien quiere que pensemos que lo tiene —dijo Vincent.

Lo miré.

—¿Y eso qué significa?

Vincent me devolvió el teléfono.

—Significa que alguien sabía exactamente qué número utilizar para asustarte.

—Pero el mensaje hablaba de ti.

—Precisamente.

Sentí un escalofrío.

Sophie cruzó los brazos.

—Entonces alguien está intentando enfrentarla contigo.

Vincent no respondió.

—¿Por qué? —pregunté.

—Esa es la pregunta correcta.

Lo observé.

—¿Y tú sabes la respuesta?

—No.

—No te creo.

Su mirada cambió.

—Amelia.

—Primero aparece un automóvil frente a mi casa. Después recibo mensajes anónimos. Ahora resulta que el número pertenece a una chica desaparecida que tu familia conocía. Y cada vez que pregunto algo, parece que tú ya sabes más de lo que dices.

Vincent se quedó en silencio.

No porque no tuviera qué decir.

Sino porque estaba pensando qué decirme.

—Hay cosas que todavía no puedo contarte.

Solté una pequeña risa sin humor.

—Siempre dices eso.

—Porque todavía no es seguro.

—¿Seguro para quién?

—Para ti.

Aquellas palabras me hicieron callar.

No sabía si sentirme protegida o enfadada.

Probablemente ambas.

Damien miró hacia el edificio.

—Tenemos que irnos.

—¿Por qué? —preguntó Sophie.

—Porque si alguien está usando ese número, probablemente también sabe dónde está Amelia.

Mi estómago se revolvió.

Vincent levantó la mirada.

—Damien tiene razón.

—¿Y qué se supone que haga? —pregunté—. ¿Dejar de investigar?

—No.

Vincent dio un paso hacia mí.

—Pero a partir de ahora no lo harás sola.

—¿Eso es una orden?

—Es una advertencia.

—No necesito que me protejas.

—No dije que lo necesitaras.

Nos quedamos mirándonos.

Había algo en sus ojos que no lograba entender.

Miedo.

No por él.

Por mí.

Aparté la mirada.

—Quiero saber quién era Eleanor.

Vincent respiró profundamente.

—Entonces tendrás que conocer la parte de la historia que nadie quiere contarte.

—¿Cuál?

Miró a Damien.

Después volvió a mirarme.

—La noche en que Eleanor desapareció.

Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.

—¿Qué pasó esa noche?

Vincent tardó unos segundos en responder.

—No desapareció.

—Eso ya me lo dijo mi madre.

—No, Amelia.

Su voz bajó.

—Ella se fue.

Fruncí el ceño.

—¿Por voluntad propia?

Vincent no contestó inmediatamente.

—Eso es lo que todos creen.

—¿Y tú qué crees?

Me sostuvo la mirada.

—Que alguien la ayudó.

Sentí un escalofrío.

—¿A escapar?

—A desaparecer.

Antes de que pudiera preguntar algo más, mi teléfono volvió a vibrar.

Todos miramos la pantalla.

Otro mensaje.

Esta vez no había advertencia.

Solo una frase.

«Pregúntale a Vincent qué ocurrió la última noche que Eleanor estuvo con él.»

Levanté lentamente la mirada.

Vincent había leído el mensaje.

Y por primera vez desde que lo conocía…

parecía realmente asustado.



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Editado: 19.09.2026

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