CAPITULO 13
—¿Qué pasó cuando regresó? —pregunté.
Vincent no respondió.
—Necesito saberlo.
—No quieres saberlo.
—Eso no lo decides tú.
Su mirada permaneció sobre mí unos segundos.
Finalmente, suspiró.
—Entró por la puerta trasera.
—¿Estaba sola?
—Sí.
—¿Y qué te dijo?
Vincent apartó la mirada.
—Me preguntó si alguien me había seguido.
Fruncí el ceño.
—¿La habían seguido?
—No lo sé.
—¿Estaba asustada?
—Sí.
La respuesta fue inmediata.
—¿Por qué?
—Porque llevaba algo.
—¿Qué cosa?
Vincent se quedó callado.
—¿Qué llevaba?
—Una llave.
Miré a Damien.
—¿Una llave?
—Sí.
—¿De qué?
—Nunca me lo dijo.
—¿Y qué hiciste con ella?
Vincent me miró.
—Nada.
—¿Nada?
—Eleanor me pidió que la escondiera.
—¿La escondiste?
—Sí.
—¿Dónde?
Su expresión cambió.
—Ya no está ahí.
Sentí que algo no encajaba.
—¿Quién la encontró?
—No lo sé.
—¿Entonces cómo sabes que ya no está?
Vincent tardó en contestar.
—Porque alguien entró a mi casa después de que Eleanor desapareció.
El silencio cayó entre nosotros.
—¿Cuándo?
—La mañana siguiente.
—¿Robaron algo?
—Nada.
—Entonces, ¿qué buscaban?
Vincent me observó.
—La llave.
Sentí un escalofrío.
—¿Y la encontraron?
—No.
—¿Dónde estaba?
Vincent bajó la voz.
—En un lugar donde nadie pensaría buscarla.
—¿Dónde?
Antes de que pudiera responder, Damien sacó algo de su bolsillo.
Una pequeña fotografía doblada.
—Hay algo que tienes que ver.
Me la entregó.
La abrí.
Era una fotografía antigua.
Eleanor estaba frente a una casa que no reconocía.
A su lado había Vincent.
Mucho más joven.
Pero había alguien más en la fotografía.
Alguien parcialmente oculto detrás de ellos.
Entrecerré los ojos.
—¿Quién es?
Vincent tomó la fotografía.
Su rostro perdió completamente el color.
—No puede ser.
—¿Quién es? —repetí.
Él no respondió.
Miró la imagen una segunda vez.
Después una tercera.
—Vincent.
Levantó lentamente la mirada.
—Esta fotografía no existía.
—¿Qué quieres decir?
—Yo nunca vi esta foto.
Damien frunció el ceño.
—Entonces alguien la tomó sin que ustedes lo supieran.
Vincent negó con la cabeza.
—No.
Señaló el fondo de la fotografía.
—Mira la fecha.
La observé.
17 de octubre.
—¿Y?
Vincent tragó saliva.
—Eleanor desapareció el 16.
Sentí que se me helaba el cuerpo.
—Entonces…
—Esta fotografía fue tomada después de su desaparición.
Nadie habló.
Hasta que mi teléfono vibró.
Otro mensaje.
Esta vez solo decía:
«Ahora pregúntale quién tomó la fotografía.»
Levanté lentamente la mirada.
Vincent ya estaba mirando hacia la entrada del instituto.
Alguien estaba allí.
Observándonos.
Y cuando nuestras miradas se encontraron…
esa persona salió corriendo.