Vincent

La puerta cerrada

CAPITULO 15

No dormí.

La hoja permaneció sobre mi escritorio durante horas.

La persona equivocada está buscando a Eleanor.

Y debajo, mi nombre.

No entendía qué significaba.

O quizá no quería entenderlo.

A las dos de la madrugada escuché a mi madre hablar por teléfono.

Me levanté de la cama.

Abrí la puerta apenas unos centímetros.

—Te dije que no debía enterarse —susurró.

Me quedé inmóvil.

—No, todavía no sabe nada.

Silencio.

—Porque si descubre quién era Eleanor para nosotros, todo se va a complicar.

Sentí un escalofrío.

Mi madre caminó hacia la cocina.

No pude escuchar el resto.

Regresé a mi habitación antes de que me descubriera.

Quién era Eleanor para nosotros.

No para ella.

Para nosotros.

Aquella palabra no dejaba de repetirse en mi cabeza.

A la mañana siguiente fui al instituto sin decir una palabra.

Sophie me esperaba en la entrada.

—Tienes peor cara que ayer.

—Mi madre conocía a Eleanor.

Sophie dejó de caminar.

—¿Qué?

—Y creo que sabe por qué desapareció.

—¿Se lo preguntaste?

—Sí.

—¿Y?

—No quiso responderme.

Sophie guardó silencio.

—Amelia…

—¿Qué?

—Hay algo que no te he contado.

La miré.

—¿Qué cosa?

Sacó su teléfono.

—Ayer, después de que te fuiste, recibí un mensaje.

Mi estómago se cerró.

—¿De quién?

Me mostró la pantalla.

Número desconocido.

«Deja de ayudarla.»

—¿Por qué no me lo dijiste?

—Porque pensé que era una amenaza vacía.

—¿Y ahora?

Sophie tragó saliva.

—Ahora creo que no.

Antes de que pudiera responder, escuchamos una voz detrás de nosotras.

—No lo es.

Nos giramos.

Era Vincent.

—¿Desde cuándo estás ahí? —pregunté.

—Lo suficiente.

—¿Sabes quién está enviando los mensajes?

—No.

—¿Entonces cómo sabes que no es una amenaza vacía?

Vincent miró a Sophie.

—Porque alguien entró a mi casa anoche.

Sentí que el corazón se me aceleraba.

—¿Qué?

—No se llevaron nada.

—Entonces, ¿qué hicieron?

Vincent me miró directamente.

—Dejaron algo.

Sacó un pequeño sobre.

Lo abrió.

Dentro había una fotografía.

La misma casa que aparecía en la fotografía de Eleanor.

Pero esta vez había alguien frente a ella.

Una mujer.

Mi madre.

Sentí que el mundo se detenía.

—¿Dónde conseguiste eso?

—Lo dejaron en mi puerta.

Tomé la fotografía.

La fecha estaba escrita detrás.

17 de octubre.

La misma fecha de la otra fotografía.

—Mi madre estuvo allí.

Vincent asintió.

—Sí.

—¿Qué significa?

—No lo sé.

—¡Deja de decir eso!

Mi voz hizo que varias personas voltearan.

Bajé el tono.

—Siempre sabes algo y nunca me lo dices.

Vincent dio un paso hacia mí.

—Porque estoy intentando mantenerte fuera de esto.

—Ya estoy dentro.

—Precisamente por eso.

—¿Qué quieres decir?

Vincent dudó.

—Creo que quien está detrás de todo esto no está buscando a Eleanor.

Miré la fotografía.

—¿Entonces a quién?

Vincent sostuvo mi mirada.

—A ti.

Sentí un frío recorrerme el cuerpo.

—Eso no tiene sentido.

—Lo sé.

—¿Por qué yo?

Vincent no respondió.

Entonces mi teléfono vibró.

Los tres miramos la pantalla.

Un mensaje nuevo.

«Pregúntale a tu madre qué escondió en la casa del lago.»

Levanté lentamente la mirada.

Vincent palideció.

—¿Qué pasa? —pregunté.

—¿Qué casa del lago?

—No lo sé.

Vincent negó lentamente con la cabeza.

—Sí sabes.

—Te juro que no.

Él miró la fotografía otra vez.

La casa que aparecía al fondo.

Entonces entendí.

—Esa es la casa del lago.

Vincent levantó la mirada.

Y por primera vez…

parecía tener miedo de que yo descubriera la verdad.



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Editado: 19.09.2026

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