CAPÍTULO 21
No dijimos una palabra durante el camino de regreso.
La dirección escrita en el sobre era la de mi casa.
No una dirección parecida.
No una casa cercana.
Mi casa.
Cuando llegamos, las luces estaban apagadas.
—¿Tu madre está aquí? —preguntó Sophie.
—No lo sé.
Bajé del automóvil.
Vincent me siguió.
—Amelia, espera.
—No.
—No sabemos qué vamos a encontrar.
—Precisamente por eso voy a entrar.
Abrí la puerta.
Todo estaba exactamente como lo había dejado.
Demasiado exactamente.
Mi bolso seguía sobre la mesa.
Las llaves de mi madre estaban junto a la puerta.
Pero había algo diferente.
Un cuadro estaba ligeramente torcido.
Me acerqué.
Lo acomodé.
Detrás había una pequeña marca en la pared.
Una estrella.
La misma estrella.
—Vincent…
Él se acercó.
—¿Qué?
—Esto estaba aquí antes.
—¿Estás segura?
—Sí.
Vincent observó la pared.
Después golpeó suavemente.
Hueco.
Sophie se acercó.
—Hay algo detrás.
Vincent encontró una pequeña abertura en la madera.
La retiró.
Dentro había una caja metálica.
La saqué.
Estaba cerrada.
No tenía llave.
Pero tenía un código.
Cuatro números.
Me quedé mirándolo.
Entonces recordé algo.
La fecha de mi cumpleaños.
La introduje.
Click.
La caja se abrió.
Dentro había documentos.
Fotografías.
Y una pequeña pulsera.
Una estrella metálica.
La misma que llevaba la niña.
Sentí que el corazón me golpeaba el pecho.
—Esto no puede ser mío.
Vincent tomó uno de los documentos.
Lo leyó.
Su expresión cambió.
—¿Qué?
No respondió.
Le quité el papel.
Era un registro antiguo.
Había varios nombres.
Eleanor Vale.
Mi madre.
Y una tercera persona.
Amelia Laurent.
Mi nombre.
Pero la fecha era de muchos años antes de que yo naciera.
—¿Qué significa esto?
Vincent negó lentamente.
—No lo sé.
—¡Deja de decir eso!
Levanté otro documento.
Era una especie de registro médico.
No entendía la mayoría de los términos.
Pero había una fecha.
Y debajo:
Femenino.
Sin nombre.
Madre: Eleanor Vale.
Me quedé inmóvil.
Sophie se llevó una mano a la boca.
—Amelia…
Miré a Vincent.
—¿Esa niña…?
Él no respondió.
—¿La niña de la fotografía?
Vincent tomó el documento.
—No puede ser.
—¿Por qué?
—Porque si este registro es real…
Se detuvo.
—¿Qué?
Vincent levantó la mirada.
—La niña nació años antes que tú.
Sentí que algo dentro de mí se rompía.
Entonces escuchamos la puerta principal.
Alguien acababa de entrar.
Sophie apagó la luz.
Nos quedamos inmóviles.
Pasos.
Uno.
Dos.
Tres.
Alguien caminaba por el pasillo.
Vincent guardó rápidamente los documentos.
La persona se detuvo frente a mi habitación.
No entró.
Solo dejó algo en el suelo.
Después se marchó.
Esperamos hasta que dejamos de escuchar los pasos.
Abrí la puerta.
Había un sobre.
Lo recogí.
Dentro había una fotografía reciente.
No de Eleanor.
No de la niña.
De mí.
Estaba sentada frente a la ventana de mi habitación.
La fotografía había sido tomada desde afuera.
La miré con horror.
En la parte posterior había una frase:
«Ahora sabes dónde empezó.»
Y debajo:
«Pero todavía no sabes quién eres.»