CAPÍTULO 22
Volví a leer la última frase.
«Todavía no sabes quién eres.»
La fotografía temblaba entre mis dedos.
—Eso no significa que haya algo malo contigo —dijo Sophie.
—Entonces, ¿qué significa?
Nadie respondió.
Dejé la fotografía sobre la mesa y volví a sacar los documentos de la caja.
Había algo que no dejaba de molestarme.
El registro de nacimiento.
La fecha.
El nombre de Eleanor.
Y una línea vacía donde debería aparecer el nombre de la niña.
—Aquí falta algo.
Vincent se acercó.
—¿Qué?
Señalé el documento.
—El nombre.
—Quizá nunca lo registraron.
—Pero alguien escribió mi nombre en otro documento.
Vincent tomó las hojas y comenzó a compararlas.
—Espera.
Sacó una segunda página.
—Mira esto.
Era una lista de personas relacionadas con Eleanor.
Había varios nombres tachados.
Algunos tenían fechas.
Otros tenían pequeñas estrellas al lado.
Hasta que encontramos uno que no estaba tachado.
Laurent, Amelia.
Me quedé mirando.
—Ese es mi nombre.
—Sí.
—¿Por qué aparece aquí?
Vincent pasó el dedo por la línea inferior.
Había una fecha.
17 de octubre.
—Es el día después de que Eleanor desapareció —dijo.
Sentí un escalofrío.
—Pero yo ni siquiera había nacido.
—Lo sé.
Sophie tomó otra hoja.
—Hay algo más.
La acercó a la luz.
En la parte inferior había una firma.
E. Vale.
—¿Eleanor firmó esto?
—Parece que sí.
—¿Qué dice?
Sophie comenzó a leer.
—«Si algo me ocurre, el nombre Laurent será utilizado para protegerla.»
Me quedé inmóvil.
—¿Proteger a quién?
Sophie siguió leyendo.
—«Nunca debe saber la verdad hasta que sea suficientemente mayor.»
Levanté la mirada.
—¿La verdad sobre qué?
Nadie contestó.
Entonces escuchamos un ruido.
Un golpe seco proveniente del piso de arriba.
Vincent levantó la cabeza.
—¿Tu madre?
—No.
—¿Estás segura?
—Sí.
Mi madre nunca hacía ese ruido al caminar.
Subimos las escaleras.
La puerta del dormitorio de mi madre estaba abierta.
Entramos.
Todo parecía normal.
Hasta que Vincent señaló el armario.
Había una pequeña caja debajo de unas prendas.
La saqué.
Estaba llena de fotografías.
Las revisé una por una.
Mi madre.
Eleanor.
La casa del lago.
La misma niña.
Pero había una fotografía diferente.
Eleanor aparecía sosteniendo a la niña.
Detrás de ellas había una mujer.
No era mi madre.
Era otra persona.
Una mujer que reconocí inmediatamente.
Sophie se quedó sin palabras.
—¿Qué pasa? —pregunté.
Ella señaló la fotografía.
—Esa es mi madre.
Sentí que el estómago se me cerraba.
—¿Tu madre estaba allí?
—Sí.
—Entonces ella conocía a Eleanor.
Sophie negó lentamente.
—No solo la conocía.
Miró la fotografía.
—Trabajaba para ella.
Vincent tomó otra fotografía.
En ella aparecía Eleanor entrando a un automóvil.
La fecha estaba escrita detrás.
16 de octubre.
La noche en que desapareció.
Pero había algo extraño.
En el asiento del conductor estaba mi madre.
—Amelia…
No escuché lo que Vincent dijo.
Solo podía mirar la fotografía.
Mi madre había sido la última persona que vimos relacionada con Eleanor aquella noche.
Y entonces comprendí algo.
Quizá mi madre no estaba ocultándome la verdad para protegerme.
Quizá estaba ocultándome la verdad…
porque yo formaba parte de ella.