Vincent

LA ADVERTENCIA

CAPÍTULO 19

Volví a leer la carta.

Una vez.

Dos.

Tres.

«No confíes en la persona que te está ayudando.»

No podía apartar los ojos de esas palabras.

—¿Qué más dice? —preguntó Sophie.

Volví la hoja.

Había algo escrito en la parte posterior.

Una dirección.

Y debajo, una hora.

22:30.

Nada más.

—¿Qué significa? —pregunté.

Vincent tomó la hoja.

—Es una dirección.

—Eso ya lo sé.

—Está cerca del centro.

—¿Conoces el lugar?

Vincent guardó silencio.

Lo miré.

—Lo conoces.

—Sí.

—¿Qué hay ahí?

—Un archivo.

—¿Un archivo de qué?

—De la familia Blackwood.

Sophie me miró.

—Entonces tenemos que ir.

Vincent negó.

—No.

—¿Por qué?

—Porque esa dirección no estaba destinada para nosotros.

—La carta menciona mi nombre.

—Precisamente.

—Vincent, deja de intentar decidir por mí.

—No estoy intentando decidir por ti.

—Entonces dime la verdad.

Me sostuvo la mirada.

—No sé quién escribió esa carta.

—¿Y si fue Eleanor?

—Entonces estuvo preparando esto antes de desaparecer.

Miré nuevamente la fecha.

16 de octubre.

—¿La noche que desapareció?

—Sí.

Guardé la carta en mi bolsillo.

—Vamos al archivo.

El edificio estaba vacío.

Solo había una luz encendida en la entrada.

Vincent consiguió abrir la puerta sin hacer ruido.

—¿Cómo sabes entrar? —pregunté.

—Porque mi familia tenía acceso.

—¿Y nunca pensaste mencionarlo?

—No pensé que terminaríamos aquí.

Entramos.

Había estanterías llenas de cajas.

Documentos.

Fotografías.

Carpetas antiguas.

Encontramos una sección marcada con una pequeña estrella.

ELEANOR VALE.

Sentí un nudo en el estómago.

—Aquí.

Vincent tomó una carpeta.

La abrió.

Había documentos sobre Eleanor.

Pero faltaban páginas.

Muchas.

—Alguien estuvo aquí antes —dijo Sophie.

—O alguien se aseguró de que no encontráramos lo que buscábamos —respondí.

Seguí revisando.

Hasta que encontré una hoja doblada dentro de la carpeta.

No tenía fecha.

Solo una frase.

«La niña no está muerta.»

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

—Vincent.

Él leyó la hoja.

—Tenemos que irnos.

—¿Por qué?

—Porque alguien sabía que vendríamos.

—¿Cómo lo sabes?

Señaló la mesa.

Había una taza de café.

Todavía estaba caliente.

Sophie se quedó inmóvil.

—No estamos solos.

Escuchamos un ruido al final del pasillo.

Pasos.

Vincent apagó la luz.

Nos escondimos detrás de una estantería.

Alguien entró.

No podíamos verlo.

Solo escuchábamos sus pasos.

Se detuvo frente a la sección de Eleanor.

Después abrió un cajón.

Silencio.

Luego escuchamos una voz.

—Llegaron demasiado pronto.

Reconocí aquella voz.

Mi corazón se detuvo.

No era un desconocido.

Era alguien que había estado conmigo durante toda esta investigación.

Alguien en quien nunca había pensado desconfiar.

Miré a Vincent.

Él también la había reconocido.

Y entonces entendí por qué la carta había dicho:

«No confíes en la persona que te está ayudando.»

La persona que estaba al otro lado de la estantería…

era Sophie.



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Editado: 19.09.2026

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