CAPÍTULO 20
No podía moverme.
Sophie estaba al otro lado de la estantería.
La misma Sophie que había leído conmigo los mensajes.
La misma Sophie que me había acompañado desde el principio.
La misma persona que había estado a mi lado cada vez que tenía miedo.
Vincent se inclinó hacia mí.
—No hagas nada —susurró.
Pero ya era demasiado tarde.
Sophie cerró el cajón.
—Sé que están aquí.
Sentí que se me helaban las manos.
Vincent salió primero.
Yo fui detrás.
Sophie levantó la mirada.
No parecía sorprendida.
—¿Desde cuándo lo sabes? —pregunté.
—Desde hace unos minutos.
—Te escuchamos.
—Lo sé.
—¿Qué estabas haciendo?
Sophie miró la carpeta de Eleanor.
—Buscando algo.
—¿Qué?
—Una respuesta.
—¿Para quién?
No contestó.
Vincent se colocó a mi lado.
—¿Quién te envió?
Sophie lo miró.
—Nadie.
—Entonces, ¿por qué sabías que este lugar existía?
—Porque alguien me dio la dirección.
—¿Quién?
Sophie apretó los labios.
—No puedo decirlo.
Sentí una mezcla de rabia y decepción.
—Después de todo lo que hemos pasado, ¿eso es lo que vas a decirme?
—Amelia, no es lo que parece.
—Siempre dicen eso.
Sophie dio un paso hacia mí.
—Yo nunca quise hacerte daño.
—Entonces dime la verdad.
Silencio.
—¿Conocías a Eleanor?
Sophie bajó la mirada.
Y ese pequeño gesto fue suficiente.
—¿La conocías?
—No personalmente.
—¿Entonces?
—Mi madre sí.
Me quedé quieta.
—¿Qué?
—Mi madre trabajó para la familia Blackwood.
Vincent frunció el ceño.
—¿Quién era tu madre?
Sophie lo miró.
—La mujer que cuidaba los archivos.
Vincent palideció.
—Eso es imposible.
—¿Por qué?
—Porque esa mujer desapareció.
Sophie negó.
—No desapareció.
Se hizo un silencio incómodo.
—¿Entonces dónde está? —pregunté.
Sophie me miró.
—Muerta.
Sentí un escalofrío.
—¿Cuándo?
—Hace tres años.
—¿Y qué tiene que ver Eleanor?
Sophie sacó una fotografía de su bolsillo.
La colocó sobre la mesa.
Era una imagen antigua.
Eleanor estaba allí.
Mi madre también.
Y junto a ellas había otra mujer.
La madre de Sophie.
—Mi madre encontró algo antes de morir —dijo Sophie—. Algo que tenía que ver con Eleanor.
Tomé la fotografía.
—¿Qué encontró?
—Un registro.
—¿De qué?
Sophie respiró profundamente.
—De una niña.
Miré a Vincent.
La misma historia volvía a aparecer.
La niña de la fotografía.
—¿Sabes quién es?
—No.
—¿Entonces qué sabes?
Sophie señaló la carpeta.
—Sé que Eleanor intentó sacar a esa niña de Blackwood Hills.
—¿Para protegerla?
—Sí.
—¿De quién?
Sophie me miró directamente.
—De tu madre.
Sentí que todo se detuvo.
—No.
—Amelia…
—No.
Retrocedí.
—Mi madre no haría eso.
Sophie no respondió