Amor en Millstone.

Capitulo 19.

La llamada que esperaba no tardo mucho en llegar.

Apenas al llegar al departamento me saque los zapatos, tiré el bolso sobre la mesa y fui directo a la cama. El doctor Rhoades me dio un sermón sobre el descanso, cosa que la verdad no quería escuchar de alguien con ojeras tan pronunciadas o mejor dicho de mi competencia pero decidí que por está vez tenía razón.

Apenas supe que Nicolas había recobrado la conciencia decidí que era el momento de huír de la escena, sí, quería verlo pero sabía mejor que nadie a quien llamaría él primero. Enfrentarme a esa persona era lo que menos quería hacer y para ser sincera aquí estoy, tirada en la cama sintiendo el cansancio sobre cada pequeña parte de mi cuerpo.

No tengo sueño, tampoco hambre pero esas dos cosas son las que más necesita mi cuerpo... descanso y alimento, pese a saberlo no puedo, siento un nudo en la garganta que me impide del todo ir a por algo de comer.

Cuando mis ojos finalmente parecían ceder por el cansancio el sonido de mi celular me puso en estado de alerta. A mi nadie me llama, solo podría ser mi abuelo pero a este horario sería imposible... solo quedaba una persona más y aquella era a la que quería evitar.

Reviso el nombre y por supuesto siendo todo mi cuerpo tensarse, me siento en la cama e intento tomar una gran bocanada antes de contestar.

—Serena —La voz del otro lado me pone la piel de gallina. Enderezo mi espalda y decido sentarme al borde de la cama, mi mano derecha va a mi boca de forma instintiva para morder mis uñas y me detengo cuando me percato de ello.

—Veo que ya te enteraste de lo sucedido...

—Nicolas será trasladado a Todson.

Parpadeé un par de veces.

—¿Qué?

—Necesita continuar su recuperación en nuestras instalaciones —Ni siquiera parece estar preguntando, su tono de voz suena como una afirmación—, después de lo ocurrido en Millstone, no considero apropiado que permanezca allí.

Miré hacia la ventana tratando de entender la finalidad de la llamada, sí él quería podia trasladarlo sin problemas.

—De acuerdo.

—No estoy buscando tu aprobación.

—Entonces no entiendo por qué me estás llamando —Lo corto cansada.

—Porque vas a regresar con él.

Luego de escuchar aquello sentí una pequeña opresión en el pecho, oh, este sentimiento era algo que no pasaba hace mucho. No es dolor, más bien podría describirlo como una opresión que va quitandome el aire a medida que pasa el tiempo.

—No —Para calmar esa sensación muerdo la uña de mi pulgar—. No voy a regresar.

—No te estoy preguntando.

Ahí estaba esa forma de hablarme que conocía desde que era niña. Con mi padre todo eran ordenes, no recuerdo ni siquiera una vez en donde pude negociar algo con él, cada vez que él me pedía algo yo lo hacía para complacerlo hasta que fui creciendo y la rebeldia apareció. Aunque no sirvió de mucho porque aunque me negaba terminaba cediendo con el tiempo a sus peticiones.

—No, no puedo hacerlo ahora —Respondo cansada—. Le hice una promesa al abuelo.

—Nicolas es tu prometido.

Aquello me molesta.

—No lo es, terminamos antes de que yo veniera a Millstone y sé que lo sabes porque él te lo dijo.

—No autorice que esa relación finalizara —Me corta y antes de que pueda hablar continua—. Además esto es tu responsabilidad, debías cuidar de él ¿Cómo dejaste que esto ocurriera?

Abrí los ojos impactada con su palabras.

—No. Nicolas no es mi responsabilidad y eso fue un accidente.

—Accidente o no, paso cuando salió del hospital, y por lo que me comentaron no salió de allí porque quería.

Me quedé en silencio... tenía razón. Él salió de allí por mi culpa, la presión en mi pecho aumentó un poco más.

—Él fue quien vino a buscarme.

—Y tú permitiste que la situación llegara hasta ese punto.

—¿Qué querías que hiciera?

—Serena, eres una mujer adulta pero sigues siendo una niña —Su tono de voz es duro—. Si un hombre te dice que quiere hablar contigo, dejas tus cosas y le haces caso. Mucho más si es tu pareja.

Solté una pequeña risa pero no tenía nada de divertida.

—Claro... porque me consideras una niña solo por no seguir las ordenes de tu "yerno".

Me levanto de la cama cuando siento el gusto metalico en mi boca, decido que caminar de un punto a otro es mejor que quedar sin uñas.

—Tu abuelo te envió a Millstone hasta que las cosas se calmasen —Continuó mi padre—. Ya has tenido suficiente tiempo allí.

La frase me hizo detenerme.

—No.

—¿Qué?

—No fue solo para eso.

—No me interesa para que te mando allí, lo que me interesa ahora es que vuelvas y cumplas tu papel como Todson.

Sentí que mi parpado comenzaba a temblar, llevé los dedos hasta esa zona y lo presioné suavemente, esto era algo que me pasaba bastante pero desde que habia llegado aquí parecía haberse esfumado... hasta ahora.

—No quiero.

—Nicolas será trasladado y tú regresarás con él.

—Papá...

—Olvidate de ese hospital Serena, eres una Todson. Si permití ese viaje fue solo para que entendieras lo horrible que se pondrian las cosas si no cambiabas de actitud... no pense que el lugar fuera a ser de tu agrado.

Miré alrededor de la habitación.

Había una taza que había dejado sobre la mesa ya hacia unos días, un libro abierto boca abajo, el mismo que había comprado aquella vez con el doctor Rhoades, mi chaqueta colgada de una silla porque todavía no me había acostumbrado a comprarme un perchero. Una pequeña planta que Jonah había insistido en regalarme porque según él eso me haría compañía...

—Tampoco pensé que me agradaría —Confieso en voz baja.

—Te espero a ti y a Nicolas, no desobedezcas esta orden. Estoy cansado de que seas una decepción en toda regla y recuerda que mientras tengas el apellido Todson seguirás cumpliendo mis ordenes —Finaliza la llamada luego de aquellas palabras.

Me quedé observando la pantalla del teléfono durante varios segundos, intente respirar de forma profunda pero fue imposible. El aire entró pero podía sentir que no llegaba hasta el fondo de mis pulmones.



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En el texto hay: hospital, doctor, romcom

Editado: 03.10.2026

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