Fundador :la nueva vida

Capítulo 147 ¿Quién eres...?

El silencio.

Después de miles de años de guerra...

El silencio.

No había explosiones.

No había magia.

No había oscuridad.

No había luz.

Solo...

Paz.

Las estrellas comenzaron a brillar nuevamente.

Los planetas regresaron.

Los mares volvieron a existir.

Los árboles crecieron otra vez.

El universo...

Había sido salvado.

Kael permanecía inmóvil.

Con Mors Aeterna clavada en el suelo.

Su respiración era lenta.

Tranquila.

El viento movía lentamente su cabello.

Detrás de él...

Los Diez Apóstoles comenzaron a correr.

Aether también.

Nox rugía de felicidad.

Lyra...

Simplemente corría.

Llorando.

Como nunca antes había llorado.

Sus piernas apenas podían sostenerla.

Tropezó.

Volvió a levantarse.

Siguió corriendo.

Porque...

Él había vuelto.

Llegó frente a Kael.

Sin decir una sola palabra.

Lo abrazó con todas sus fuerzas.

Como si tuviera miedo de que desapareciera otra vez.

Llorando.

Temblando.

Sonriendo.

—Volviste...

Kael permaneció inmóvil.

No respondió.

Sus brazos seguían caídos.

Lyra pensó que estaba demasiado cansado.

Lo abrazó aún más fuerte.

—Lo lograste...

Lo lograste, Kael...

Nos salvaste...

Aether llegó unos segundos después.

Sonreía.

Aunque también lloraba.

Nox saltó sobre Kael.

Los Apóstoles comenzaron a reír.

Algunos lloraban.

Otros simplemente observaban.

Después de todo...

Habían ganado.

Entonces...

Kael movió lentamente la cabeza.

Miró a Lyra.

Su expresión...

No mostraba tristeza.

No mostraba felicidad.

Solo...

Confusión.

Muy despacio...

Levantó una mano.

No para abrazarla.

Sino...

Para apartarla con una delicadeza que rompía el alma.

Un pequeño paso hacia atrás.

Miró alrededor.

Observó a todos.

Aether.

Los Apóstoles.

Nox.

Todos esperaban que dijera algo.

Entonces...

Kael habló.

Con una voz completamente tranquila.

Como si estuviera hablando con desconocidos.

"...¿Por qué..."

Silencio.

"...corren hacia mí?"

Nadie respondió.

Las sonrisas desaparecieron.

Aether sintió un nudo en la garganta.

Lyra soltó lentamente sus manos.

Kael los observó nuevamente.

Frunció un poco el ceño.

Como si intentara recordar.

Pero no pudo.

Miró a los Diez Apóstoles.

"...¿Quiénes son ustedes?"

Uno de ellos dejó caer su espada.

Otro comenzó a llorar.

Nox caminó lentamente hasta Kael.

Moviendo la cola.

Esperando una caricia.

Kael lo observó unos segundos.

Se agachó.

Lo acarició con amabilidad.

Y sonrió ligeramente.

—Eres un buen compañero...

Nox cerró los ojos.

Feliz.

Pero al instante siguiente...

Kael hizo una pregunta.

"...¿Cómo te llamas?"

El pequeño dragón dejó de moverse.

Aether ya no pudo contener las lágrimas.

Lyra dio un paso adelante.

Su voz temblaba.

—Kael...

Soy yo...

Él la miró.

Durante varios segundos.

Como si buscara alguna respuesta dentro de ella.

Pero...

No encontró nada.

Entonces dijo las palabras que destrozaron el corazón de todos.

"...¿Quién eres?"

Lyra sintió que el mundo volvía a romperse.

Las lágrimas caían sin detenerse.

Negó con la cabeza una y otra vez.

—No...

No...

Por favor...

No...

Se acercó otra vez.

Tomó sus manos.

—Soy Lyra...

¿Lo recuerdas?

Mira...

Prometiste volver...

Prometiste...

Kael bajó lentamente la mirada hacia las manos de ella.

No sintió nada.

No recordó nada.

Solo vio...

A una joven llorando frente a él.

Y con la misma calma con la que había derrotado al Universo...

Le dijo:

"...Lo siento."

Silencio.

"...de verdad quisiera recordar tu rostro..."

Su voz seguía siendo serena.

"...pero... es la primera vez que te veo."

...

Lyra cayó de rodillas.

No gritó.

No habló.

Solo lloró.

Como si el universo hubiera vuelto a destruirse.

Aether giró el rostro.

No quería que Kael lo viera llorar.

Los Diez Apóstoles inclinaron la cabeza.

Nox...

Se acostó lentamente junto a los pies de Kael.

Sin entender.

Pero sin querer alejarse.

Kael levantó lentamente la vista hacia el cielo.

Las estrellas brillaban.

El viento soplaba.

Y por alguna razón...

Aunque no recordaba nada...

Sintió una extraña paz.

Sonrió muy levemente.

Y dijo una última frase.

Casi para sí mismo.

"...Qué bonito..."

Miró el universo que había salvado.

"...me alegra haber protegido este lugar..."

Hizo una pausa.

Como si una parte muy profunda de su alma aún hablara.

"...aunque ya no recuerde por qué era tan importante para mí."

El viento volvió a soplar.

Las hojas comenzaron a bailar.

Lyra seguía llorando.

Aether permanecía en silencio.

Los Apóstoles se arrodillaron.

No ante el guerrero más fuerte.

Sino...

Ante el hombre que había entregado absolutamente todo.

Incluso a sí mismo.

Y mientras el cielo se iluminaba con un nuevo amanecer...

"Algunas personas entregan la vida para salvar al mundo."

Silencio.

"Kael entregó algo mucho más valioso."

<center>




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.