Fundador :la nueva vida

Capítulo 8 El hombre que superó la muerte

El entrenamiento había terminado.

El sol comenzaba a descender sobre Duskaria mientras Eryn, Aren, Liora y Selene caminaban de regreso a la ciudad.

Aren hablaba sin parar.

—¡Les digo que mi padre me enseñó personalmente esa técnica!

Liora lo miró de reojo.

—Tu padre te enseñó a no perder el equilibrio.

—¡Eso también cuenta!

—No.

—¡Sí!

Eryn se rio.

—Ustedes dos siempre son así?

Liora respondió inmediatamente:

—Desde que nacimos.

Aren señaló a Eryn.

—Pero tú no te rías. Tu padre seguramente era peor.

Eryn se quedó pensando.

—Probablemente.

—¿Probablemente?

—Después de lo que me contaron hoy...

Eryn sonrió.

—Creo que sí estaba un poco loco.

Una voz apareció detrás.

—¿Un poco?

Todos se giraron.

Kael caminaba hacia ellos.

Aren abrió los ojos.

—¡Tío Kael!

Kael se detuvo.

—¿Tío?

Aren corrió hacia él y lo abrazó.

Kael quedó completamente sorprendido.

—¿Qué haces?

—Saludando a mi tío.

—No soy tu tío.

Liora caminó detrás.

—Sí lo eres.

Kael la miró.

—¿Desde cuándo?

—Desde que nuestros padres son amigos.

Kael suspiró.

—Entonces supongo que no puedo discutir.

Eryn observó la escena.

—¿En serio le dicen tío?

Aren se separó.

—Claro.

Liora sonrió.

—Nuestros padres prácticamente crecieron juntos.

Kael negó con la cabeza.

—Aether les está contando demasiadas cosas.

Aren sonrió.

—Nos cuenta historias de ustedes todo el tiempo.

Kael se preocupó.

—¿Qué historias?

—La de la montaña.

Kael cerró los ojos.

—No.

—La del dragón.

—No.

—La vez que desafiaste a tres Apóstoles.

—Aren...

—La vez que...

—¡Ya entendí!

Todos comenzaron a reír.

Incluso Kael.

Y Eryn observó aquella escena.

Por primera vez...

Comprendió algo.

Los hijos de Aether no veían a Kael como una leyenda.

No veían al Fundador.

No veían al hombre que había enfrentado al Universo.

Para ellos...

Era simplemente tío Kael.

El amigo de su padre.

El hombre que probablemente les había regalado juguetes cuando eran pequeños.

El hombre que los regañaría si hacían alguna estupidez.

Y eso hizo que Eryn sonriera.

—Papá.

Kael lo miró.

—¿Qué?

—Creo que te adoptaron.

Aren respondió:

—¡Sí!

Kael suspiró.

—Genial.

Liora se acercó.

—Además, papá dice que podemos llamarte así.

Kael sonrió.

—Aether siempre haciendo lo que quiere.

Esa noche...

Los cuatro jóvenes estaban reunidos en la casa de Kael.

Lyra había preparado comida para todos.

Aren estaba comiendo como si llevara tres días sin probar alimento.

—¡Esto está increíble!

Lyra sonrió.

—Puedes llevarte un poco para tu padre.

Aren levantó la cabeza.

—¿En serio?

—Claro.

—¡Gracias, tía Lyra!

Lyra se quedó quieta.

Eryn empezó a reír.

—Ahora también eres tía.

Lyra miró a Kael.

—Parece que ya no podemos escapar.

Kael tomó su taza.

—Nunca tuvimos oportunidad.

Eryn observó a sus padres.

Y volvió a sentir esa sensación.

Aquella duda.

Las historias decían que Kael había obligado a Lyra a quedarse con él.

Pero...

¿Cómo podía existir una mentira así cuando los veía?

Lyra se sentó junto a Kael.

Apoyó la cabeza sobre su hombro.

Kael sonrió.

Eryn los observó.

—Papá.

—¿Sí?

—¿Tú realmente amabas a mamá?

Kael levantó una ceja.

—¿Qué clase de pregunta es esa?

Aren dejó de comer.

Liora también.

Selene sonrió discretamente.

Lyra miró a Kael.

Kael permaneció callado unos segundos.

Entonces tomó la mano de Lyra.

—Sí.

—¿Desde cuándo?

Kael sonrió.

—Desde mucho antes de saber cómo decirlo.

Lyra lo miró con cariño.

—Eso fue bastante bonito.

—No te acostumbres.

—Demasiado tarde.

Eryn sonrió.

Y pensó:

Mi padre no es el hombre de esas historias.

Pero entonces...

La puerta se abrió.

Un mensajero entró apresuradamente.

—¡Kael!

Todos se giraron.

—¿Qué ocurre?

El hombre respiraba con dificultad.

—Hay problemas en la plaza central.

—¿Qué clase de problemas?

—Una multitud.

—¿Contra quién?

El mensajero tragó saliva.

—Contra usted.

El ambiente cambió.

Kael se levantó.

—¿Qué dicen?

—Que el Fundador es un tirano.

Eryn se quedó inmóvil.

Aren dejó el plato.

Liora miró a Kael.

Selene apretó los puños.

Kael simplemente caminó hacia la puerta.

—Entonces vamos.

La plaza estaba llena.

Cientos de personas gritaban.

"¡TIRANO!"

"¡ASESINO!"

"¡NO QUEREMOS AL FUNDADOR!"

Eryn observaba desde atrás.

No entendía.

Kael caminó lentamente hasta el centro.

Un hombre gritó:

—¡Ya no eres el guerrero que fuiste!

Otro:

—¡Tu tiempo terminó!

Kael no respondió.

Una mujer levantó un libro.

—¡Aquí están las pruebas!

Lo abrió.

Eryn reconoció las mismas imágenes falsas.

Kael observó el libro.

Después...

Sonrió.

—Eso no ocurrió así.

La multitud comenzó a gritar.

—¡MENTIROSO!

Kael permaneció tranquilo.

Eryn esperaba que se enfadara.

Que utilizara su poder.

Que demostrara quién era.

Pero no hizo nada.

Solo dijo:

—Si quieren odiarme...

háganlo.

Si quieren juzgarme...

háganlo.

Pero no obligaré a nadie a creerme.

La multitud quedó en silencio.

Kael se dio la vuelta.




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