Fundador :la nueva vida

Capítulo 18 El hombre que superará a la Muerte

La sala permanecía en silencio.

Eryn seguía mirando el mural.

Umbra.

La primera Fundadora.

La primera existencia que había llevado el concepto de la Muerte.

Y Kael...

el segundo.

Pero había algo que todavía no comprendían.

—Entonces Umbra fue la primera —dijo Eryn.

Kael asintió.

—Sí.

—Y tú heredaste su poder.

—No exactamente.

Eryn frunció el ceño.

—¿Entonces?

Kael se cruzó de brazos.

—Digamos que ella fue el principio.

—¿Y tú?

Kael sonrió.

—Yo soy el problema.

Aren soltó una carcajada.

—Eso sí te lo creo.

Kael lo miró.

—¿Quieres que te recuerde quién te salvó ayer?

—No, señor Fundador.

—Entonces cállate.

Eryn soltó una risa.

Por unos segundos...

la tensión desapareció.

Hasta que Liora señaló el mural.

—Hay algo más.

Todos miraron.

Detrás de Umbra había una inscripción casi invisible.

Eryn limpió el polvo.

Las palabras aparecieron:

"La primera Muerte puede terminar."

Debajo:

"La segunda Muerte puede trascender."

Kael quedó completamente quieto.

Eryn lo miró.

—¿Eso significa...?

Kael sonrió.

—Que alguien ya sabía que llegaría alguien después de Umbra.

—¿Y ese alguien eres tú?

Kael se encogió de hombros.

—Supongo.

Aren lo miró.

—¿"Supongo"?

—Sí.

—¡Estamos hablando de la Muerte misma!

Kael bostezó.

—Tengo sueño.

Aren se quedó mirándolo.

—¿En serio?

—Sí.

Eryn empezó a reír.

—Papá, estamos descubriendo el origen de tu poder y tú tienes sueño.

Kael caminó hacia la salida.

—Ser inmortal no significa que uno no se canse.

Lyra no estaba allí para escucharlo.

Pero Eryn ya conocía perfectamente esa actitud.

Su padre podía enfrentarse a dioses.

Podía luchar contra seres cósmicos.

Podía sobrevivir a cosas imposibles.

Pero cuando no estaba peleando...

era probablemente el hombre más flojo del mundo.

La primera Muerte

Esa noche...

Kael volvió al jardín.

Se sentó bajo el mismo árbol.

Cerró los ojos.

—Umbra.

Una sombra apareció frente a él.

Esta vez...

tomó forma humana.

Una mujer.

Cabello oscuro.

Ojos completamente negros.

Una presencia tan antigua que incluso el aire parecía detenerse.

Kael abrió los ojos.

—Así que finalmente apareces.

La figura lo observó.

—No soy ella.

Kael sonrió.

—Ya lo sé.

—Entonces ¿por qué me llamaste Umbra?

—Porque eres parte de su recuerdo.

La figura desapareció.

Pero una voz permaneció.

"La primera Muerte no puede enseñarte lo que necesitas."

Kael levantó una ceja.

—¿Por qué?

"Porque tú ya la superaste."

Kael quedó en silencio.

La voz continuó:

"Umbra era la Muerte."

"Tú eres aquello que existe después de ella."

Kael no sonrió esta vez.

—¿Después de la Muerte?

"Sí."

—¿Qué existe después?

La sombra respondió:

"Nada."

Kael soltó una pequeña risa.

—Entonces tendré que crear algo.

La sombra desapareció.

El entrenamiento

Durante los siguientes días...

Kael comenzó a entrenar.

Pero no de la manera que Eryn esperaba.

No utilizaba su espada.

No utilizaba sus dragones.

No utilizaba el Réquiem.

Simplemente...

se sentaba.

Eryn lo observó durante casi una hora.

Finalmente preguntó:

—¿Eso es entrenar?

Kael abrió un ojo.

—Sí.

—Llevas una hora sentado.

—Exactamente.

—¿Y qué estás haciendo?

—Pensando.

Eryn suspiró.

—Eso no parece entrenamiento.

Kael volvió a cerrar los ojos.

—Por eso eres joven.

Eryn se cruzó de brazos.

—¿Y qué estás intentando conseguir?

Kael respondió:

—Entender qué es realmente la Muerte.

Eryn se quedó pensando.

—¿No eres tú la Muerte?

Kael abrió los ojos.

—No.

—¿Entonces qué eres?

Kael sonrió.

—Todavía no lo sé.

Pasaron días.

Luego semanas.

Kael comenzó a experimentar.

Descubrió algo extraño.

La Muerte no era simplemente destruir.

No era matar.

No era desaparecer.

Era...

terminar.

Todo aquello que comenzaba...

eventualmente terminaba.

Una vida.

Una guerra.

Un imperio.

Una estrella.

Incluso un universo.

Kael extendió su mano.

Una pequeña flor comenzó a marchitarse.

Pero Kael no la destruyó.

Simplemente...

detuvo su ciclo.

Después hizo lo contrario.

La flor volvió a florecer.

Eryn observaba desde lejos.

—¿Puedes controlar la vida?

Kael negó.

—No.

—Entonces ¿qué hiciste?

—Le dije a la muerte que esperara.

Eryn quedó impresionado.

—Eso es...

Kael sonrió.

—Raro.

—Muchísimo.

La prueba

Una noche...

Kael entró nuevamente a la sala subterránea.

El mural de Umbra comenzó a iluminarse.

La figura de la primera Fundadora apareció.

Esta vez...

habló.

"Kael."

Kael levantó la mirada.

—Umbra.

"No soy tu enemiga."

—Nunca pensé que lo fueras.

"Pero tampoco soy tu maestra."

Kael sonrió.

—Entonces ¿qué eres?

La figura respondió:

"Aquello que debes superar."

Kael quedó inmóvil.

Umbra continuó:

"Yo fui la primera Muerte."

"Yo establecí el final."

"Yo enseñé a los mundos que nada dura eternamente."




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