Fundador :la nueva vida

Capítulo 20 Un millón contra la Muerte

El ejército apareció al amanecer.

No eran cientos.

No eran miles.

Era un millón.

Las montañas parecían cubiertas por una marea de máscaras blancas.

Los soldados permanecían completamente inmóviles.

No hablaban.

No gritaban.

No amenazaban.

Simplemente observaban la ciudad.

Eryn estaba sobre las murallas.

Aren llegó a su lado.

—¿Cuántos son?

Un soldado respondió:

—No podemos calcularlo exactamente.

Eryn miró el horizonte.

—¿Son... un millón?

—Aproximadamente.

Aren tragó saliva.

—¿Y nosotros?

—Unos veinte mil.

Eryn cerró los ojos.

—Perfecto.

—¿Perfecto?

—Odio cuando las cosas se ponen fáciles.

Aren soltó una carcajada nerviosa.

Entonces...

una figura apareció sobre la muralla.

Kael.

Caminó tranquilamente hasta el borde.

Miró al ejército.

—¿Un millón?

Eryn se acercó.

—Sí.

Kael se quedó observándolos.

—Qué exagerados.

—Papá.

—¿Qué?

—Hay un millón de personas ahí abajo.

Kael se encogió de hombros.

—Ya los vi.

—¿Y no estás preocupado?

Kael bostezó.

—Tengo sueño.

Eryn se llevó una mano al rostro.

—No puede ser...

Lyra apareció detrás.

—Déjalo.

Eryn la miró.

—¿Mamá?

Lyra sonrió.

—Cuando tu padre pone esa cara...

miró a Kael.

—normalmente alguien está a punto de arrepentirse de haber venido.

Al otro lado del campo...

la mujer de ojos rojos apareció.

Caminaba tranquilamente entre sus soldados.

No llevaba armadura.

No necesitaba protección.

Su mirada estaba fija en Kael.

—Así que finalmente nos conocemos.

Kael la observó desde la muralla.

—Supongo.

—¿No tienes nada que decir?

Kael pensó.

—¿Comiste?

La mujer quedó completamente confundida.

—¿Qué?

—Nada.

Eryn soltó una carcajada.

—Papá...

La mujer frunció el ceño.

—¿Te estás burlando de mí?

Kael sonrió.

—Un poquito.

Ella levantó una mano.

El ejército entero comenzó a avanzar.

BOOOOOOM.

La tierra tembló.

Un millón de soldados corrieron hacia la ciudad.

Los guerreros de las murallas levantaron sus armas.

Eryn desenvainó.

—¡TODOS PREPÁRENSE!

Kael permaneció quieto.

Lyra lo miró.

—Kael.

—Sí.

—¿Vas a dejar que lleguen?

Kael miró el ejército.

—No.

Levantó una mano.

Todos esperaron.

Pero Kael solamente levantó...

un dedo.

Eryn quedó confundido.

—¿Papá?

Kael señaló el ejército.

—Mira.

La mujer de ojos rojos observó.

—¿Qué está haciendo?

Kael movió ligeramente el dedo.

Nada más.

No hubo explosión.

No hubo luz.

No hubo transformación.

Solo...

silencio.

Y entonces...

el millón de soldados cayó al mismo tiempo.

No hubo batalla.

No hubo intercambio de golpes.

No hubo oportunidad de reaccionar.

En un instante...

el campo quedó vacío.

Las máscaras blancas quedaron esparcidas por toda la tierra.

Eryn abrió los ojos.

Aren estaba completamente congelado.

—¿Qué...

qué acaba de hacer?

Liora tampoco podía hablar.

Kael bajó la mano.

—Listo.

Eryn lo miró.

—¿Eso fue todo?

Kael se encogió de hombros.

—Eran demasiados.

—¡¿DEMASIADOS?!

Kael miró el campo.

—Sí.

—¡¿Y LOS ELIMINASTE CON UN DEDO?!

Kael lo pensó.

—Técnicamente...

Eryn esperó.

—Sí.

Aren se acercó lentamente.

—Kael...

—¿Sí?

—¿Qué clase de poder fue ese?

Kael sonrió.

—Uno que aprendí hace mucho.

Eryn lo miró.

—¿Y por qué nunca lo usaste?

Kael respondió:

—Porque normalmente no hace falta.

Silencio.

Y entonces...

una sola persona comenzó a caminar entre el campo vacío.

La mujer de ojos rojos.

Todos quedaron sorprendidos.

Kael la observó.

Ella caminó hasta quedar frente a la muralla.

No parecía herida.

No parecía asustada.

Simplemente...

sonreía.

Kael levantó una ceja.

—Interesante.

La mujer se detuvo.

—Así que esto es el poder del Fundador.

Kael saltó desde la muralla.

Cayó frente a ella.

BOOM.

El suelo se agrietó bajo sus pies.

Kael la miró directamente.

—¿Quién eres?

Ella sonrió.

—Eso tendrás que descubrirlo.

—Qué flojera.

—¿Flojera?

—Sí.

Kael se dio la vuelta.

—Tengo hambre.

La mujer quedó inmóvil.

—¿Te vas?

Kael levantó una mano.

—Por ahora.

Ella soltó una pequeña risa.

—Eres exactamente como decían.

Kael se detuvo.

—¿Quién te habló de mí?

La sonrisa de la mujer desapareció.

—Alguien que te conoce mejor de lo que imaginas.

Kael giró lentamente.

Su expresión cambió.

—¿Quién?

Ella no respondió.

En cambio, sus ojos brillaron.

—Nos veremos nuevamente, Fundador.

Su cuerpo comenzó a desaparecer entre sombras.

Kael la observó.

—Espera.

Ella sonrió.

—¿Sí?

Kael señaló el campo.

—Limpia esto.

La mujer parpadeó.

—¿Qué?

—Hay demasiadas máscaras tiradas.

La mujer quedó completamente desconcertada.

Eryn se tapó la cara.

—Papá...

Kael miró a su hijo.

—¿Qué?

—Acabas de derrotar a un millón de personas y tu preocupación son las máscaras.

Kael miró el suelo.

—Se ve feo.

La mujer de ojos rojos comenzó a reír.

Una risa genuina.

—Definitivamente quiero conocerte mejor.

Y desapareció.

Kael permaneció observando el lugar.




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