Fundador :la nueva vida

La Nueva Vida =Capítulo :1 El Legado del Fundador

"Las guerras terminan......pero las leyendas nunca."

Habían pasado...

Veinte años.

El mundo era irreconocible.

Las cicatrices de la guerra habían desaparecido.

Donde antes había ruinas...

Ahora existían ciudades.

Donde antes había odio...

Ahora crecían bosques.

Las razas convivían.

Humanos.

Elarim.

Dragones.

Demonios.

Gigantes.

Incluso antiguas bestias caminaban junto a los niños sin miedo.

La paz...

Finalmente era real.

En el centro del continente...

Se levantaba la estatua más grande jamás construida.

Más alta que cualquier montaña.

No representaba a un dios.

Representaba...

A un hombre.

Una espada apoyada sobre el suelo.

Una mirada tranquila.

Y una sonrisa casi imperceptible.

Debajo de ella...

Solo había una frase.

"El hombre que enseñó al universo que incluso la muerte puede proteger la vida."

Miles de personas iban cada día a dejar flores.

Ninguno sabía realmente quién había sido Kael.

Solo conocían la leyenda.

Muy lejos de allí...

En una pequeña casa sobre una colina.

Un niño de unos dieciséis años blandía una espada de madera.

Su cabello era negro.

Sus ojos...

Tenían el mismo brillo que los de Kael cuando era joven.

—¡Otra vez!

Una voz respondió desde atrás.

—Con gusto.

CLANG.

La espada de madera chocó contra otra.

El muchacho salió despedido.

Rodó varias veces.

Se levantó sonriendo.

Frente a él...

Kael.

Ya con algunas canas.

Pero con la misma mirada serena.

Sin necesidad de usar el Réquiem.

Sin necesidad de demostrar nada.

Solo era un padre enseñando a su hijo.

—Otra vez.

El muchacho volvió a atacar.

Más rápido.

Más fuerte.

Kael desvió cada golpe usando únicamente dos dedos.

Finalmente...

Le dio un ligero toque en la frente.

El muchacho cayó sentado.

—¡Eso no vale!

Kael soltó una pequeña risa.

—En una batalla...

No existe lo que vale o no.

Existe lo que funciona.

El muchacho infló los cachetes.

—Algún día te ganaré.

Kael lo miró durante unos segundos.

Y sonrió.

—Eso espero.

Desde la puerta de la casa...

Lyra observaba la escena.

Aether estaba junto a ella.

Ambos sonreían.

Aether cruzó los brazos.

—Se parece demasiado a ti.

Lyra negó riéndose.

—No.

Se parece demasiado a los dos.

Kael escuchó aquello.

Miró a su hijo.

Y por un instante...

Recordó al pequeño Aether entrenando con una espada de madera.

Sonrió para sí mismo.

El muchacho levantó nuevamente la espada.

—Papá.

Kael respondió.

—¿Sí?

—Dicen que derrotaste al Universo.

Kael guardó silencio.

—También dicen que venciste a dioses.

Silencio.

—Y que fuiste el hombre más fuerte de la historia.

Kael caminó hasta él.

Le revolvió el cabello.

—La gente exagera mucho.

El muchacho hizo una mueca.

—Entonces...

¿Qué es verdad?

Kael miró el horizonte.

Respiró profundamente.

Y respondió con una sonrisa.

—Que tuve buenos amigos.

Aether soltó una carcajada.

—¡Mentiroso!

¡Dile que también eras un monstruo!

Todos comenzaron a reír.

Esa misma noche...

Muy lejos de allí.

En un lugar donde jamás llegaba la luz.

Una antigua puerta...

Cubierta por cadenas negras...

Comenzó a temblar.

CLANK...

Una cadena se rompió.

Después otra.

Una voz desconocida...

Susurró desde el otro lado.

"...Así que..."

Silencio.

"...el Fundador sigue vivo."

Dos ojos se abrieron lentamente entre la oscuridad.

No eran rojos.

No eran azules.

Eran completamente blancos.

Y una sonrisa apareció.

"...entonces empezaré..."

Las cadenas comenzaron a romperse una por una.

"...con su hijo."

CRAAAAAAAAACK.

La puerta se abrió apenas unos centímetros.

Y una energía desconocida escapó.

Una energía...

Que ni siquiera existía en la época de NÝRAX.




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