La mañana comenzó tranquila.
Eryn caminaba por los pasillos de la Academia junto a Aren, Liora y Selene.
Aren hablaba sobre una pelea que había tenido el día anterior.
—¡Te digo que casi lo vencí!
Liora ni siquiera levantó la mirada.
—Te derrotó en ocho segundos.
—¡Pero casi!
—¿Cómo puede ser "casi" si te derrotó en ocho segundos?
—Porque mentalmente ya estaba ganando.
Selene soltó una carcajada.
Eryn sonrió.
Por primera vez en días...
Se sentía normal.
Hasta que alguien gritó desde el otro extremo del pasillo:
—¡Eryn!
Todos se giraron.
Un profesor se acercaba rápidamente.
—Necesito hablar contigo.
—¿Conmigo?
—Sí.
El hombre parecía preocupado.
—Encontraron algo en los archivos antiguos.
Eryn frunció el ceño.
—¿Qué cosa?
El profesor miró a los demás.
—Una referencia relacionada con tu padre.
El ambiente cambió.
Los llevaron hasta la biblioteca subterránea.
Era un lugar al que casi ningún estudiante tenía acceso.
Había libros de cientos de años.
Registros de guerras.
Mapas.
Objetos antiguos.
El profesor colocó un enorme tomo sobre la mesa.
—Este registro fue recuperado hace tres días.
Eryn miró la portada.
Había un símbolo negro.
—¿Qué contiene?
—Información sobre los primeros años del Fundador.
Eryn abrió el libro.
Al principio solo había textos.
Después...
Apareció una ilustración.
Kael.
Más joven.
Mucho más joven.
Pero había algo extraño.
Una marca oscura atravesaba su brazo y llegaba hasta su pecho.
Eryn quedó inmóvil.
—Esa...
El profesor señaló la imagen.
—¿La reconoces?
Eryn asintió lentamente.
—Sí.
—¿Dónde la has visto?
Eryn tragó saliva.
—Mi padre la tiene.
Aren abrió los ojos.
—¿De verdad?
—Sí.
El profesor cerró el libro.
—Entonces escucha atentamente.
Según este registro...
Kael recibió esa marca después de asesinar a su propia familia.
Eryn sintió que el corazón se le detenía.
—¿Qué?
—Sus padres.
—No...
—Y también a su abuelo.
Eryn retrocedió.
—No.
—La leyenda dice que lo hizo para obtener una fuente de poder prohibida.
Liora negó con la cabeza.
—Eso no tiene sentido.
El profesor respondió:
—No necesitamos creerlo.
Tenemos una prueba.
Sacó una imagen antigua.
Era Kael.
Y la marca estaba allí.
Eryn comenzó a temblar.
—No...
El profesor continuó:
—Durante años se creyó que la marca era una consecuencia de una batalla.
Pero los registros más recientes cuentan otra historia.
Eryn miró la imagen.
Entonces recordó algo.
La noche anterior.
Había visto esa marca en el brazo de su padre.
La había tocado cuando era pequeño.
Kael siempre había evitado hablar de ella.
Eryn sintió un nudo en la garganta.
—Entonces...
El profesor preguntó:
—¿Qué?
Eryn respondió casi en un susurro:
—Todo era verdad.
Aren se acercó.
—Eryn...
Pero Eryn levantó la mano.
—No.
Miró nuevamente la imagen.
—Mi padre realmente...
No pudo terminar.
Esa tarde...
Eryn regresó a casa.
Kael estaba sentado en el jardín.
Lyra estaba a su lado.
Ambos hablaban tranquilamente.
Eryn los observó desde lejos.
La escena era normal.
Demasiado normal.
Kael vio a su hijo.
—Eryn.
El muchacho no respondió.
Kael se levantó.
—¿Qué ocurre?
Eryn miró su brazo.
—Quiero preguntarte algo.
Kael esperó.
—Esa marca.
Kael quedó inmóvil.
Lyra también.
Eryn dio un paso adelante.
—¿Dónde la conseguiste?
Kael bajó la mirada.
—En una batalla.
—¿Contra quién?
Silencio.
—Contra Aether.
Eryn sintió que el pecho le dolía.
—Entonces...
levantó la voz.
—¿POR QUÉ DICEN QUE LA OBTUVISTE DESPUÉS DE MATAR A TUS PADRES?
Kael quedó completamente quieto.
Lyra abrió los ojos.
—¿Quién te dijo eso?
—¡TODOS!
Eryn comenzó a llorar.
—¡Hay registros!
¡Hay imágenes!
¡La marca está ahí!
¡Dicen que mataste a tu propia familia para conseguir poder!
Kael lo miró.
No respondió inmediatamente.
Eryn gritó:
—¡DIME QUE ES MENTIRA!
Kael dio un paso hacia él.
—Eryn...
—¡DIME QUE ES MENTIRA!
Kael extendió una mano.
Eryn retrocedió.
—No me toques.
Kael bajó lentamente el brazo.
Aquella frase...
Le dolió.
Muchísimo.
Pero no respondió con ira.
Solo dijo:
—Es mentira.
Eryn negó con la cabeza.
—Entonces explícame la marca.
Kael miró su brazo.
La marca oscura.
La cicatriz de una batalla que casi le había costado todo.
—Esa marca...
Kael cerró los ojos.
—La recibí cuando luché contra Aether.
Eryn lo miró.
—¿Y por qué nunca me lo dijiste?
—Porque no quería que me vieras como una leyenda.
—¡Pues ahora todos dicen que eres un monstruo!
Kael no respondió.
Eryn se secó las lágrimas.
—Necesito tiempo.
Y se marchó.
Kael permaneció inmóvil.
Lyra se acercó.
—Kael...
Él miró el camino por donde se había ido.
—La marca.
—Sí.
—Ellos la están utilizando.
Lyra apretó los puños.
—Tenemos que encontrar quién está detrás.
Kael negó.
—Todavía no.
—¿Por qué?
Kael miró hacia la oscuridad.
—Porque quiero saber hasta dónde están dispuestos a llegar.
Esa noche...
Eryn caminaba solo.
Llegó hasta la vieja estatua de Kael.
La observó.
El héroe.
El Fundador.
El hombre que había salvado el mundo.