Fundador :la nueva vida

Capítulo 11 No cruces esa línea

El campo de entrenamiento seguía destruido.

Eryn permanecía de rodillas.

Kael ya se había alejado varios metros.

Aren y Liora observaban en silencio.

Selene fue la primera en acercarse.

—Eryn...

—No.

Ella se detuvo.

Eryn se levantó lentamente.

Tenía los puños apretados.

—No quiero escuchar nada.

—Pero...

—¡DIJE QUE NO!

Selene retrocedió.

Aren frunció el ceño.

—Oye, cálmate.

Eryn lo miró.

—Tú no sabes nada.

—Sé que estás actuando como un idiota.

—¿Qué dijiste?

Aren dio un paso adelante.

—Que estás actuando como un idiota.

Eryn liberó su energía.

—¡Cállate!

Liora se interpuso.

—Eryn, basta.

—¡Todos están defendiendo a mi padre!

—Porque lo conocemos.

Eryn se quedó inmóvil.

—¿Lo conocen?

Liora respondió:

—Sí.

—¿Y saben lo que hizo?

—Sabemos quién es.

Eryn apretó los dientes.

—Entonces todos están ciegos.

Se dio la vuelta.

Selene intentó detenerlo.

—Eryn, espera.

Él la apartó de un empujón.

—¡Déjame!

Selene perdió el equilibrio.

Kael apareció inmediatamente.

La sostuvo antes de que cayera.

Silencio.

Kael miró a Eryn.

Ya no sonreía.

—Eryn.

—¿Qué?

—No vuelvas a hacer eso.

—¿O qué?

Kael dejó a Selene de pie.

—Puedes estar enojado conmigo.

Puedes insultarme.

Puedes marcharte.

Pero no vuelvas a descargar tu rabia contra alguien que no te está atacando.

Eryn respondió:

—¡Tú no tienes derecho a decirme cómo comportarme!

Kael dio un paso.

—Soy tu padre.

—¡Y quizá ni siquiera merezcas serlo!

Silencio.

Aquella frase golpeó más fuerte que cualquier ataque.

Lyra apareció detrás.

—Eryn...

Pero él ya estaba caminando.

—Me voy.

Kael no lo detuvo.

Solo dijo:

—Entonces vete.

Eryn se detuvo.

Kael continuó:

—Pero recuerda algo.

Eryn miró hacia atrás.

—Cuando regreses...

yo seguiré siendo tu padre.

Eryn se marchó.

La invasión

Horas después...

Las campanas de la capital comenzaron a sonar.

Una.

Dos.

Tres.

Después...

Todas a la vez.

¡BOOOOOOM!

Una explosión sacudió la ciudad.

Eryn levantó la mirada.

En el cielo aparecieron enormes grietas.

De ellas comenzaron a descender criaturas.

Demonios.

Bestias.

Guerreros desconocidos.

Y entre ellos...

Elarim con armaduras negras.

Aren llegó corriendo.

—¡Eryn!

—¿Qué ocurre?

—¡Nos están atacando!

Otra explosión.

Una torre cayó a lo lejos.

Liora apareció detrás.

—No es un ataque pequeño.

Selene miró el cielo.

—Hay cientos.

Eryn apretó los puños.

—Entonces pelearemos.

Aren sonrió.

—Eso quería escuchar.

La plaza central se convirtió en un campo de batalla.

Los demonios avanzaban.

Los soldados humanos intentaban detenerlos.

Los elfos utilizaban magia.

Los Elarim descendían desde el cielo.

Era caos.

Pero entonces...

Una figura aterrizó en medio de la plaza.

BOOM.

El suelo se agrietó.

Era un demonio enorme.

Cuernos negros.

Armadura roja.

Una espada gigantesca.

—¿Dónde está?

Un soldado preguntó:

—¿Quién?

El demonio sonrió.

—El Fundador.

Eryn escuchó.

—¿Buscan a mi padre?

El demonio lo miró.

—Tú eres su hijo.

—Sí.

El demonio soltó una carcajada.

—Entonces serás suficiente.

Eryn se lanzó.

El demonio bloqueó su ataque.

CLANG.

Eryn salió despedido.

—¡Eryn!

Aren atacó desde un costado.

Luz contra oscuridad.

El demonio retrocedió.

—Interesante.

Liora lanzó una ráfaga mágica.

Selene cubrió a Eryn.

Los cuatro comenzaron a luchar juntos.

Por primera vez...

La nueva generación estaba peleando como un equipo.

Pero entonces...

El demonio comenzó a reír.

—No entienden.

Su aura explotó.

—¡No hemos venido por ustedes!

Miró hacia el cielo.

—Hemos venido por él.

Una sombra apareció sobre los edificios.

Todos levantaron la mirada.

Kael estaba allí.

De pie sobre una torre.

Observando.

El demonio sonrió.

—Finalmente.

Kael descendió lentamente.

—¿Quién te envió?

—No importa.

—Sí importa.

El demonio levantó su espada.

—Porque hoy...

vamos a demostrarle a este mundo que el Fundador ya no es lo que era.

Kael lo miró.

Silencio.

Después sonrió.

No era una sonrisa arrogante.

Era tranquila.

Peligrosamente tranquila.

—Entonces...

ven y descúbrelo.

El demonio rugió.

Kael desapareció.

BOOOOOOM.

Un solo impacto.

El demonio salió disparado varios metros.

Todos quedaron inmóviles.

Aren abrió la boca.

—Ni siquiera lo vi.

Liora susurró:

—Yo tampoco.

Eryn miró a su padre.

Y volvió a sentir aquella sensación.

Aquella presencia.

La misma que había sentido durante su combate.

Pero esta vez...

Kael no estaba peleando contra su hijo.

Estaba protegiendo su ciudad.

El demonio se levantó.

—¡TODOS A ÉL!

Decenas de criaturas descendieron.

Kael levantó lentamente la mirada.

—Bien.

Su aura comenzó a expandirse.

No era el poder del antiguo Fundador.

No necesitaba serlo.

Era simplemente...

Kael.

El hombre que había sobrevivido a la muerte.

El hombre que había perdido todo y aun así siguió caminando.




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