Fundador :la nueva vida

Capítulo 15 El hijo que decidió enfrentarse a la muerte

La noticia de la derrota de Vhalor recorrió el continente en pocas horas.

Los demonios comenzaron a retirarse.

Los Elarim suspendieron sus ataques.

Incluso algunos de los enemigos que habían aparecido durante los últimos días desaparecieron sin dejar rastro.

Pero aquello no significaba que la guerra hubiera terminado.

Significaba que alguien...

estaba esperando.

Eryn estaba sentado en lo alto de una torre.

Observaba la ciudad.

Aren se acercó.

—¿Puedo sentarme?

Eryn no respondió.

Aren se sentó igualmente.

Durante unos segundos ninguno habló.

—Sigues pensando en tu padre —dijo Aren.

Eryn bajó la mirada.

—Sí.

—¿Después de lo que hizo con Vhalor?

—Precisamente por eso.

Aren frunció el ceño.

—Lo derrotó.

—No.

Eryn apretó los puños.

—Lo entendió.

Aren lo miró.

—¿Qué quieres decir?

—Mi padre no peleó con Vhalor como nosotros.

—Porque tiene más experiencia.

—No.

Eryn negó.

—Porque parecía conocer algo que nosotros no.

Aren guardó silencio.

Eryn continuó:

—Cada enemigo que aparece parece conocer a mi padre.

—¿Y?

—Y mi padre parece conocerlos a todos.

Aren entendió.

—Crees que nos está ocultando algo.

Eryn miró el horizonte.

—Creo que hay una parte de su historia que ni siquiera él recuerda.

Mientras tanto...

Kael estaba en una habitación completamente oscura.

Frente a él había varios objetos.

La espada.

Un fragmento del cristal.

La fotografía de Kael y Aether.

Y una pequeña piedra negra encontrada después del ataque.

Kael tomó la piedra.

Su expresión cambió.

Una sensación extraña recorrió su cuerpo.

No era miedo.

Era reconocimiento.

—Umbra...

La piedra reaccionó.

Una pequeña sombra apareció sobre su mano.

Kael la observó.

—Hace demasiado tiempo que no te veía.

La sombra tomó una forma parecida a una figura.

No hablaba.

Pero Kael entendió.

Algo estaba despertando.

Entonces escuchó una voz detrás.

—¿Qué es eso?

Kael se giró.

Eryn estaba en la puerta.

La sombra desapareció inmediatamente.

—Nada.

Eryn frunció el ceño.

—No parecía nada.

Kael guardó la piedra.

—No es importante.

—Papá.

—¿Sí?

—¿Quién es Umbra?

Silencio.

Kael lo miró durante varios segundos.

Finalmente respondió:

—Alguien que conocí hace mucho tiempo.

—¿Un enemigo?

Kael negó.

—No.

—¿Un amigo?

Kael pensó.

—Tampoco.

Eryn se acercó.

—Entonces, ¿qué era?

Kael sonrió ligeramente.

—Una parte de mí.

Eryn quedó confundido.

—No entiendo.

—Algún día lo harás.

Eryn apretó los dientes.

—Siempre dices eso.

Kael lo observó.

—Porque todavía no es el momento.

—¿Y cuándo será?

Kael no respondió.

Eryn salió de la habitación.

Pero antes de cerrar la puerta...

dijo:

—No quiero que sigas decidiendo qué puedo saber.

La puerta se cerró.

Kael permaneció solo.

Miró la piedra.

—Lo sé.

Una sombra apareció detrás de él.

—Pero todavía no estás preparado.

Esa misma noche...

Eryn regresó al campo donde había peleado contra su padre.

Se quedó observando las marcas de aquella batalla.

Recordó cada golpe.

Cada movimiento.

Cada vez que Kael había podido derrotarlo.

Pero también recordó algo.

Kael nunca había utilizado todo su poder.

Eryn apretó los puños.

—Algún día...

Una energía comenzó a rodearlo.

—Voy a alcanzarte.

La energía aumentó.

—No para derrotarte.

Cerró los ojos.

—Para entenderte.

Entonces una voz apareció detrás.

—Ese es un objetivo mucho más difícil.

Eryn se giró.

Era Liora.

—¿Desde cuándo estás ahí?

—Desde que empezaste a hablar solo.

Eryn sonrió.

—Genial.

Liora se sentó.

—¿Todavía crees que tu padre es malo?

Eryn tardó en responder.

—No lo sé.

—Eso ya es diferente.

—Sí.

Eryn miró sus manos.

—Pero tampoco puedo fingir que todo está bien.

—Nadie te está pidiendo eso.

Eryn levantó la mirada.

—Quiero descubrir la verdad.

Liora sonrió.

—Entonces no busques solamente pruebas que confirmen lo que quieres creer.

Eryn quedó pensativo.

—Busca las que contradigan lo que crees.

—Exactamente.

Al día siguiente...

Una enorme formación apareció sobre el cielo.

Esta vez no eran portales.

Era un símbolo.

Un círculo negro rodeado de siete líneas.

Kael salió inmediatamente.

Lo reconoció.

—No...

Lyra llegó detrás.

—¿Qué ocurre?

Kael observó el cielo.

—Eso no pertenece a ningún ejército.

—¿Entonces?

Kael respondió:

—Es una declaración.

El símbolo comenzó a descender.

Y una voz recorrió toda la ciudad:

"Fundador."

Kael levantó la mirada.

"Has vivido demasiado."

Todos quedaron inmóviles.

Eryn salió de la casa.

—¿Quién es?

Kael no respondió.

La voz continuó:

"Has visto nacer imperios."

"Has visto morir generaciones."

"Has perdido amigos."

"Has amado."

"Has tenido un hijo."

Kael cerró lentamente el puño.

"Y aun así..."

El símbolo comenzó a desaparecer.

"Sigues creyendo que tienes derecho a decidir cuándo termina la muerte."

Silencio.

Kael sonrió.

Pero esta vez...

no había humor en su rostro.

—Qué arrogante.

La voz respondió:




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