La lluvia caía sobre Duskaria.
Eryn caminaba junto a Selene bajo un techo de piedra.
Ninguno había hablado durante varios minutos.
Finalmente...
Selene rompió el silencio.
—Sigues pensando en tu padre.
Eryn miró la lluvia.
—Sí.
—¿Crees que las historias son ciertas?
Eryn tardó en responder.
—No.
Selene lo miró sorprendida.
—¿Tan seguro estás?
Eryn sonrió ligeramente.
—No estoy seguro de nada.
—Entonces...
—Pero conozco a mi padre.
Selene bajó la mirada.
—¿Y eso basta?
—Para mí sí.
Eryn se detuvo.
—He visto cómo trata a mi madre.
He visto cómo trata a los demás.
He visto cómo habla con los niños.
Nunca ha buscado que nadie se arrodille ante él.
Nunca ha pedido que lo llamen rey.
Nunca ha intentado controlar a nadie.
Entonces...
¿Cómo se supone que debo creer que pasó décadas obligando a todo el mundo a servirle?
Selene sonrió.
—Eso suena bastante lógico.
Eryn la miró.
—¿Qué?
—Que estás defendiendo a tu padre.
—No lo estoy defendiendo.
—Sí lo estás.
—No.
—Sí.
—Selene...
Ella soltó una carcajada.
—Está bien, está bien.
Eryn también terminó riendo.
Por unos segundos...
El problema desapareció.
Solo estaban ellos dos.
Sin dioses.
Sin guerras.
Sin leyendas.
Solo dos adolescentes caminando bajo la lluvia.
Selene lo miró de reojo.
—¿Sabes?
—¿Qué?
—Me gusta cuando sonríes.
Eryn se quedó completamente quieto.
—¿Qué?
Selene se puso roja.
—¡Nada!
—Acabas de decir...
—¡No dije nada!
Eryn sonrió.
—Sí dijiste.
—¡Cállate!
Ambos comenzaron a reír.
Y por un instante...
Eryn olvidó completamente las historias sobre Kael.
Pero esa misma noche...
Algo estaba ocurriendo.
En una habitación oculta bajo la ciudad...
El hombre de cabello gris observaba un enorme círculo mágico.
Dentro del círculo...
Había imágenes.
Kael.
La guerra.
NÝRAX.
El universo.
La batalla final.
Una mujer preguntó:
—¿Estás seguro de esto?
—Sí.
—Alterar recuerdos es peligroso.
—Precisamente por eso funcionará.
La mujer observó las imágenes.
—¿Qué quieres cambiar?
El hombre sonrió.
—Todo.
Levantó una mano.
La imagen cambió.
En la historia verdadera...
Kael luchaba contra el Universo para salvar a todos.
Pero la imagen comenzó a deformarse.
Kael apareció destruyendo ciudades.
Los héroes que habían luchado junto a él aparecieron atacándolo.
Lyra apareció llorando.
Aether apareció enfrentándose a Kael.
Los Apóstoles aparecieron intentando detenerlo.
La batalla fue completamente transformada.
Ahora parecía que...
Kael había sido el enemigo.
El hombre observó satisfecho.
—No necesito cambiar el pasado.
Solo necesito cambiar la forma en que alguien lo recuerda.
La mujer preguntó:
—¿Y quién será el primero?
El hombre sonrió.
—Su hijo.
Esa noche
Eryn dormía.
Entonces...
Abrió los ojos.
Estaba de pie.
Pero no estaba en su habitación.
Estaba en medio de una ciudad destruida.
El cielo era rojo.
Miles de personas corrían.
Eryn miró alrededor.
—¿Dónde estoy?
Una explosión iluminó el horizonte.
Entonces lo vio.
Kael.
Pero no era el Kael que conocía.
Este Kael llevaba la armadura negra del Fundador.
Sus ojos estaban completamente oscuros.
A su alrededor...
Cientos de personas estaban arrodilladas.
Kael levantó una mano.
—Arrodíllense.
Eryn retrocedió.
—No...
Kael continuó:
—Quien no se someta...
La imagen cambió.
Una ciudad fue destruida.
Eryn comenzó a respirar rápidamente.
—Esto no ocurrió...
Entonces apareció Lyra.
Lloraba.
Intentaba acercarse a Kael.
—¡Kael, basta!
Kael la miró.
—Tú tampoco estás por encima de mí.
Eryn sintió un golpe en el pecho.
—No...
Lyra cayó al suelo.
Kael se alejó.
Eryn gritó:
—¡¡NO!!
La escena cambió.
Ahora apareció Aether.
Luchando contra Kael.
Después los Apóstoles.
Después miles de guerreros.
Todos contra él.
Kael los derrotaba uno tras otro.
Finalmente...
El cielo se abrió.
El Universo entero descendió.
Eryn observó horrorizado.
—¿Esto...
fue realmente lo que pasó?
Una voz respondió detrás de él.
"Ahora estás viendo la verdad."
Eryn se giró.
No había nadie.
La batalla continuó.
Kael levantó su espada.
Y gritó:
"¡ESTE MUNDO ME PERTENECE!"
Eryn cayó de rodillas.
—No...
Mi padre nunca diría eso...
La voz volvió.
"¿Seguro?"
Eryn cerró los ojos.
Intentó recordar.
Recordó a Kael enseñándole a caminar.
Recordó a Kael cocinando.
Recordó a Kael abrazando a Lyra.
Recordó su sonrisa.
Y abrió los ojos.
—¡No!
La escena comenzó a romperse.
—¡Esto no es mi padre!
La voz guardó silencio.
Eryn se levantó.
—¡Yo lo conozco!
Entonces...
Una figura apareció frente a él.
Era Kael.
Pero esta vez...
Era el verdadero.
Sin armadura.
Sin ejército.
Sin poder.
Simplemente...
Su padre.
Kael extendió una mano.
—Eryn.
El muchacho comenzó a llorar.
—Papá...
Corrió hacia él.
Pero cuando intentó tocarlo...
Kael se convirtió en cenizas.
Eryn gritó.
—¡¡PAPÁ!!
Despertó.
Se sentó de golpe en la cama.