Fundador :la nueva vida

Capítulo 12 El ejército que no debería existir

La capital estaba cubierta por humo.

Las calles que horas antes estaban llenas de comerciantes ahora estaban repletas de soldados.

Demonios.

Humanos.

Elfos.

Elarim.

Todos luchaban.

Pero ninguno entendía realmente qué estaba ocurriendo.

Los portales seguían apareciendo.

Uno.

Dos.

Diez.

Cincuenta.

Cientos.

Aren miró hacia el cielo.

—¿Cuántos son?

Liora cerró los ojos.

Intentó sentir la energía.

Y palideció.

—No puedo contarlos.

Eryn la miró.

—¿Qué significa eso?

—Que siguen llegando.

BOOOOOOM.

Una explosión sacudió la plaza.

Eryn levantó el brazo para protegerse.

Cuando el polvo desapareció...

había una figura enorme frente a ellos.

Un demonio.

Pero no era como los demás.

Tenía cuatro brazos.

Una armadura negra.

Y seis ojos.

Aren tragó saliva.

—Eso no es un demonio normal.

El demonio sonrió.

—Correcto.

Se golpeó el pecho.

—Mi nombre es Varkhan.

Liora dio un paso atrás.

—El Devorador de Magia...

Varkhan sonrió.

—Veo que todavía existen personas que conocen las leyendas.

Eryn levantó su arma.

—No me importa quién seas.

Varkhan lo miró.

—Tú eres el hijo.

—Sí.

—Entonces quiero comprobar algo.

—¿Qué?

Varkhan sonrió.

—Si la sangre del Fundador realmente corre por tus venas.

Eryn desapareció.

BOOM.

Varkhan bloqueó el golpe.

El impacto destruyó varias calles.

Eryn atacó nuevamente.

Varkhan recibió el golpe.

Retrocedió.

Aren apareció por el costado.

—¡Ahora!

Una explosión de luz golpeó al demonio.

Liora utilizó una barrera.

Selene lanzó un hechizo.

Los cuatro atacaron simultáneamente.

Varkhan comenzó a reír.

—¡Eso es!

Su aura explotó.

—¡MUÉSTRENME QUÉ PUEDE HACER LA NUEVA GENERACIÓN!

En otra parte de la ciudad...

Kael caminaba entre los edificios destruidos.

No tenía prisa.

No necesitaba correr.

Los demonios que lo veían...

se apartaban.

Uno de ellos levantó su arma.

—¡Es él!

Otro gritó:

—¡EL FUNDADOR!

Kael siguió caminando.

Un demonio se lanzó.

Kael ni siquiera lo miró.

Su cuerpo desapareció.

El demonio cayó al suelo detrás de él.

Otro atacó.

Kael bloqueó.

Un movimiento.

Dos.

Tres.

El enemigo quedó derrotado.

Kael continuó.

Un soldado humano observaba desde lejos.

—¿Ese es realmente...?

Otro respondió:

—Sí.

—Pensé que estaba viejo.

El soldado sonrió.

—Viejo no significa muerto.

Mientras tanto...

Eryn recibió un golpe.

BOOM.

Salió disparado contra una pared.

—¡Eryn! —gritó Selene.

Varkhan caminó hacia él.

—No eres suficiente.

Eryn se levantó.

—Todavía no.

—¿Qué?

Eryn limpió la sangre de su boca.

—Pero voy a serlo.

Su energía comenzó a aumentar.

Aren sonrió.

—Ahí está.

Liora levantó una barrera.

—¡Eryn, ahora!

Los cuatro atacaron.

Varkhan bloqueó.

Pero esta vez...

retrocedió.

Un paso.

Después otro.

—Interesante...

Eryn lo golpeó.

BOOM.

Varkhan cayó de rodillas.

Eryn respiraba rápidamente.

—¿Qué pasó con toda esa confianza?

Varkhan levantó la mirada.

Y sonrió.

—Ahora sí puedo confirmarlo.

Eryn frunció el ceño.

—¿Qué?

—Tienes su sangre.

—¿La de mi padre?

—Sí.

Varkhan comenzó a reír.

—Pero también tienes algo que él nunca tuvo.

Eryn se quedó quieto.

—¿Qué?

Varkhan respondió:

—Una razón para vivir.

Silencio.

Y entonces...

Varkhan desapareció.

Apareció detrás de Eryn.

Pero antes de golpearlo...

CLANG.

Una espada negra bloqueó el ataque.

Kael.

Eryn abrió los ojos.

Kael estaba delante de él.

—Aléjate.

—Papá...

—Dije que te alejes.

Varkhan sonrió.

—Así que finalmente apareces.

Kael levantó la mirada.

—Tú.

Varkhan pareció emocionarse.

—¿Me conoces?

—No.

—Entonces ¿por qué me miras así?

Kael respondió:

—Porque puedo sentir quién te dio ese poder.

Varkhan dejó de sonreír.

—¿Qué dijiste?

Kael dio un paso.

—Tu energía no pertenece a este mundo.

Varkhan retrocedió.

—...

Kael continuó:

—Y tampoco pertenece a ninguna de las razas que conozco.

Eryn escuchaba.

Aren y Liora también.

Kael levantó lentamente la espada.

—¿Quién está detrás de ustedes?

Varkhan no respondió.

Kael sonrió.

—Eso pensé.

Entonces...

una voz atravesó todo el campo de batalla.

No provenía de ningún soldado.

No provenía de ningún portal.

Provenía del cielo.

"Kael."

Todos miraron arriba.

Las nubes comenzaron a separarse.

Una enorme figura apareció entre ellas.

No era demonio.

No era Elarim.

No era humano.

Era algo completamente diferente.

Una criatura cubierta por una armadura blanca.

Sin rostro.

Sin alas.

Sin ojos.

Solo una máscara.

Kael levantó la mirada.

La figura habló:

"Han pasado muchos años, Fundador."

Kael permaneció inmóvil.

Eryn preguntó:

—¿Quién es?

Kael no respondió.

La criatura continuó:

"¿Realmente pensaste que podías vivir una vida normal después de destruir nuestro mundo?"

Silencio.

Kael apretó la espada.

—Yo nunca destruí ningún mundo.




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