El silencio era demasiado perfecto.
Kael, Eryn, Aren y Liora permanecían frente a las puertas de la ciudad.
No había soldados.
No había comerciantes.
No había animales.
Ni siquiera viento.
Eryn observó las calles.
—Esto no me gusta.
Aren respondió:
—A mí tampoco.
Liora cerró los ojos.
—No siento ninguna presencia.
Kael dio un paso.
—Entonces no bajen la guardia.
Eryn lo miró.
—¿Crees que esto fue obra de los mismos enemigos?
Kael negó.
—No lo sé.
—¿Entonces qué hacemos?
Kael miró la ciudad.
—Descubrir qué ocurrió.
Los cuatro entraron.
La primera casa estaba abierta.
Eryn empujó la puerta.
—¿Hay alguien?
Nada.
Había comida sobre la mesa.
Una taza todavía estaba caliente.
Una silla estaba caída.
Como si alguien hubiera estado sentado allí...
y simplemente hubiera desaparecido.
Eryn tocó la taza.
—Todavía está caliente.
Aren miró alrededor.
—Entonces no se fueron hace mucho.
Liora encontró algo en el suelo.
—Miren.
Era un juguete.
Un pequeño caballo de madera.
Eryn lo levantó.
—¿Por qué dejarían esto?
Kael no respondió.
Estaba mirando una pared.
Había una frase escrita.
"NO RECUERDO HABER ESTADO AQUÍ."
Eryn se acercó.
—¿Qué significa?
Kael tocó las letras.
Su expresión cambió.
—Esta escritura...
—¿La conoces?
—Sí.
Eryn esperó.
Kael cerró los ojos.
—Es mía.
Silencio.
Aren retrocedió.
—¿Qué?
—No recuerdo haber escrito esto.
Eryn lo miró.
—Pero reconoces tu letra.
Kael asintió.
—Perfectamente.
Eryn sintió un escalofrío.
—Entonces...
¿estuviste aquí?
Kael abrió los ojos.
—No lo sé.
Siguieron caminando.
Llegaron al centro de la ciudad.
Allí había una enorme plaza.
En medio...
una estatua.
La misma que habían visto anteriormente.
Kael.
Pero había algo diferente.
No estaba solo.
A sus pies había otras cuatro figuras.
Un guerrero.
Una mujer.
Un niño.
Y una criatura cubierta de sombras.
Eryn se acercó.
—¿Quiénes son?
Kael observó las estatuas.
—No los conozco.
Aren señaló al guerrero.
—Pero ese símbolo...
Tenía el mismo símbolo que había aparecido sobre la ciudad.
Liora se acercó a la criatura de sombras.
—Esto parece...
Kael terminó la frase.
—Umbra.
Todos lo miraron.
Eryn preguntó:
—¿La misma Umbra que mencionaste?
Kael asintió lentamente.
—Sí.
Eryn señaló la estatua.
—Entonces esa cosa te conocía.
—Probablemente.
—¿Y tú a ella?
Kael permaneció en silencio.
—No lo sé.
Entonces...
CLACK.
Algo se movió bajo la plaza.
Eryn desenvainó su arma.
—¿Escucharon eso?
Kael levantó la mano.
—Atrás.
El suelo comenzó a abrirse.
Una escalera apareció.
Descendía hacia la oscuridad.
Aren tragó saliva.
—Genial.
Eryn sonrió.
—Sabía que esto iba a ponerse interesante.
Kael comenzó a bajar.
—Eryn.
—¿Sí?
—No te separes de mí.
—Entendido.
La escalera parecía no tener fin.
Después de varios minutos...
llegaron a una enorme puerta.
No tenía cerradura.
No tenía manija.
Solo una inscripción.
Kael se acercó.
La leyó.
Su expresión cambió.
Eryn preguntó:
—¿Qué dice?
Kael respondió lentamente:
"Aquí comenzó la primera muerte."
Silencio.
Eryn frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
Kael no respondió.
La puerta comenzó a abrirse sola.
BOOOOOOM.
Una energía oscura salió del interior.
Kael levantó el brazo.
La energía chocó contra él.
Pero no lo movió ni un centímetro.
Aren quedó sorprendido.
—¿Eso ni siquiera lo hizo retroceder?
Kael bajó el brazo.
—No es un ataque.
—¿Entonces qué es?
Kael miró el interior.
—Una memoria.
Dentro había una sala gigantesca.
En las paredes...
miles de símbolos.
Historias.
Nombres.
Fechas.
Y en el centro...
un mural.
Eryn se acercó.
Sus ojos se abrieron.
—Papá...
Kael no respondió.
El mural mostraba a un joven.
Un joven que se parecía muchísimo a Kael.
Pero no era Kael.
Estaba frente a una enorme figura de sombras.
La figura extendía una mano.
Y el joven...
la aceptaba.
Debajo había una inscripción:
"EL PRIMER FUNDADOR."
Eryn quedó inmóvil.
—No eras tú.
Kael observó el mural.
—No.
—Entonces...
¿quién era?
Kael se acercó.
Debajo del mural había un nombre.
UMBRA.
Eryn sintió un escalofrío.
—Umbra fue el primer Fundador.
Kael permaneció en silencio.
—Entonces tú...
Kael negó.
—Yo no heredé su poder.
Eryn lo miró.
—¿Qué?
Kael observó la figura del mural.
—Lo recibí de otra manera.
—¿Cómo?
Kael no alcanzó a responder.
Porque...
la sala comenzó a temblar.
Los símbolos de las paredes se iluminaron.
Una voz apareció.
No era la del enemigo.
Era mucho más antigua.
"Segundo Fundador identificado."
Eryn quedó paralizado.
—¿Segundo?
Kael levantó la mirada.
La voz continuó:
"Estado: vivo."
"Memoria: incompleta."
"Poder: estable."
"Herencia: rechazada."
Kael apretó los dientes.